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Pongamos el desorden: ¡Qué difícil es decir adiós al poder!

Pongamos el desorden: ¡Qué difícil es decir adiós al poder!

Es difícil decir adiós al séquito, a los elogios, a que un asistente abra la puerta, a que al pasar por los pasillos los guardias de seguridad se pongan en posición de firmes

Miguel Camacho @mcamachoocampo

Decir adiós es difícil. En una despedida se agolpan en la mente los recuerdos y los momentos vividos en una relación, en un trabajo, en una colonia en la que vivimos por años; más difícil es despedirse, momentáneamente, de un ser querido frente a la tumba, mientras el féretro va bajando. Una despedida representa poner en el archivo de nuestra memoria una parte de nuestra vida. Una despedida significa que tenemos que organizarnos para vivir de manera diferente.

Traigo a colación lo anterior porque luego de observar en los días recientes la conducta de los presidentes de Estados Unidos y de México, Joe Biden y Andrés Manuel López Obrador, pensé, que es más difícil decir adiós al poder.

Es difícil decir adiós al séquito, a los elogios, a que un asistente abra la puerta, a que al pasar por los pasillos los guardias de seguridad se pongan en posición de firmes, se cuadren y digan: “Buenas tardes señor presidente”, a que siempre le respondan a uno con un sí.

Es difícil renunciar a la burbuja en la que te encierra el poder.

Pero les comentaba que recordé a los presidentes de Estados Unidos y de México. Ahora les digo los motivos. Comencemos por el inquilino de la Casa Blanca.

No puedo explicarme el motivo por el que Joe Biden insiste en seguir en la carrera presidencial, con sus limitaciones físicas y mentales, contra un Donald Trump que se vio fortalecido luego del “atentado” del pasado fin de semana, luego que se viralizó la imagen del ex presidente, siendo sacado por elementos del Servicio Secreto, con el puño en alto, todavía gritando consignas.

Alguien debe decirle al presidente Biden que no espere “que Dios todopoderoso le diga que se salga de la carrera presidencial”. Deben convencerlo que “ya dio lo mejor de su vida a Estados Unidos” y es tiempo que se retire con algo de dignidad, ya que de insistir pueden suceder tres cosas:

-Que en la Convención Demócrata no lo proclamen candidato.

-Que de pasar el filtro de la Convención Demócrata, Donald Trump lo “haga pomada” en las elecciones.

-Que de ganar las elecciones, su gabinete active la cláusula de destitución por incapacidad.

En cualquiera de los tres casos, Biden culminaría su vida pública humillado, por no saber dar un paso de costado a tiempo.

Veamos ahora el caso del presidente López Obrador, a quien le costará mucho trabajo dejar los reflectores luego de tenerlos sobre él más de 30 años (desde que participó en las elecciones para la gubernatura de Tabasco en 1994).

Durante varios meses dijo que al terminar su mandato se retiraría a su finca (La Chingada) en Palenque, Chiapas, a escribir, sin contacto alguno con el mundo exterior.

Luego se dio cuenta del tamaño de su promesa y la matizó un poco, sólo regresaría si se lo pidiera su presidenta, o si surgiera una situación en el que se viera obligado a ejercer su derecho a disentir.

Recientemente puso una excepción más a su retiro. Vendrá a la Ciudad de México a visitar a su esposa y a su hijo.

¿Por qué el cambio de opinión?¿Por qué pasar de un retiro absoluto a un retiro con excepciones? Como buen animal político, López Obrador debió detectar que en Palenque se iba a quedar solo. Qué no se iban a organizar peregrinaciones para ir a verlo a La Chingada (su finca); que tampoco los dignatarios extranjeros que vinieran a el país iban a hacerle visitas de cortesía, como lo hacían con Fidel Castro. López Obrador debió darse cuenta que se iba a asfixiar.

Es muy difícil decir adiós al poder, porque el poder encierra al que lo ostenta en una burbuja que lo eleva sobre el resto de los mortales y cuando ésta se revienta es muy dura la caída.

EN EL TINTERO

-Me parece increíble que Paco Ignacio Taibo II suene como candidato a continuar al frente del Fondo de Cultura Económica, ya que tomó como su bandera la promoción de la lectura y según datos oficiales (no neoliberales o conservadores) los mexicanos leemos menos. ¿Qué pasó?

Pongamos el desorden: Tres años de exploración

Hoy México necesita periodistas que empuñen sus teclados (antes diría sus plumas) para conectar a los mexicanos con los mexicanos, y los mexicanos con el mundo.

Miguel Camacho @mcamachoocampo

Hoy quiero contarles una historia, una historia de trabajo, pasión y el deseo de reinventarse dentro del oficio periodístico.

Debió ser a inicios de marzo de 2021 que recibí una llamada de Raúl García Araujo, compañero de muchas batallas informativas, él al frente del turno nocturno del entonces FOROTV y yo como responsable, en el mismo turno, del sitio web de Noticieros Televisa.

No tenía mucho que él había dejado de trabajar en la empresa, yo había salido años antes y puse INCÓGNITA COMUNICACIONES, una consultora en temas de comunicación.

Luego de ponernos al día me preguntó si yo, más bien mi equipo y yo, podíamos hacer un sitio web de noticias, y después de decirle que sí nos lanzamos a la aventura, aventura que se alargó por varios meses debido a que ambos tomamos trabajos como asesores de prensa de campañas electorales a nivel municipal, él en Campeche, yo en el Estado de México.

Cuando el agua volvió a su cauce normal luego de las campañas se le metió el acelerador al proyecto que ya cumple tres años.

DOMINIO, para los cuates, nació con buena estrella, el primer día rompió récord por la información exclusiva que se presentó sobre «El Chapo Guzmán».

Mucha agua ha pasado bajo el puente, pero lo que veo en el equipo de DOMINIO es vocación, ganas por llevar a los mexicanos y al mundo el acontecer diario.

Pero también en el equipo veo deseo de reinventarse, de tomar las riendas de su carrera, sin ataduras, sin compromiso.

Hoy México necesita periodistas que empuñen sus teclados (antes diría sus plumas) para conectar a los mexicanos con los mexicanos, y los mexicanos con el mundo.

En el año 2000, cuando entré a trabajar a esmas.com, nuestro jefe, el periodista Martín Holguín nos dijo:

«A partir de hoy estamos haciendo historia… A partir de hoy ya no vamos a hablar de medios locales… A partir de hoy hablaremos de medios asentados en un país, pero con un alcance mundial.

Hoy quiero felicitar al equipo de DOMINIO por estos tres años, ÁNIMO, SIGAN HACIENDO HISTORIA.