Sepa La Bola: Luna de miel futbolera

Sepa La Bola: Luna de miel futbolera

El país entero se concentró en una sola conversación: el desempeño de una selección que jugó con autoridad, eficacia y determinación frente a un rival europeo.

Claudia Bolaños @claudiabola

El fútbol vuelve a demostrar que pocas cosas tienen la capacidad de unir a los mexicanos como una victoria de la Selección Nacional. Los contundentes triunfos del representativo mexicano no sólo significaron el pase de México a la siguiente fase del torneo, sino también una bocanada de aire fresco para un gobierno que durante los últimos meses ha enfrentado una cadena de crisis políticas, sociales y de seguridad que parecían no dar tregua.

Durante semanas, la agenda pública estuvo dominada por los señalamientos provenientes de Estados Unidos sobre presuntos vínculos entre actores políticos y organizaciones criminales. El caso de Sinaloa y las referencias al gobernador Rubén Rocha Moya ocuparon espacios relevantes en el debate nacional e internacional. Aunque no se concretó ninguna entrega a las autoridades estadounidenses, el tema dejó una sombra sobre la relación bilateral y sobre la imagen de las instituciones mexicanas.

A ello se sumaron las protestas de madres buscadoras que continúan exigiendo respuestas ante la tragedia de las desapariciones; las movilizaciones de la CNTE que paralizaron durante semanas distintos puntos de la capital; los reclamos de comerciantes y empresarios del Centro Histórico afectados por bloqueos y plantones; así como la polémica por la utilización del Castillo de Chapultepec para una exclusiva celebración vinculada a la FIFA, un evento que para muchos contrastó con la realidad cotidiana de millones de mexicanos.

En ese contexto, el futbol apareció como un inesperado punto de encuentro. Durante noventa minutos desaparecieron las diferencias ideológicas, las disputas partidistas y los temas que dominaban los titulares. El país entero se concentró en una sola conversación: el desempeño de una selección que jugó con autoridad, eficacia y determinación frente a un rival europeo.

No se trata de afirmar que una victoria deportiva resuelve los problemas nacionales. Las desapariciones continúan siendo una herida abierta; las demandas magisteriales siguen esperando respuestas; la violencia ligada al crimen organizado permanece como uno de los principales desafíos del Estado mexicano. Nada de eso desaparece porque un balón entre a la portería rival.

Sin embargo, sería ingenuo ignorar el efecto político y social que generan estos triunfos. Los gobiernos de todo el mundo entienden que las victorias deportivas producen una suerte de tregua emocional. La atención pública se desplaza temporalmente hacia historias de éxito, orgullo nacional y celebración colectiva. Es una especie de luna de miel que no elimina los conflictos, pero sí reduce momentáneamente la presión sobre quienes gobiernan.

La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo y su administración seguramente observan con satisfacción el fenómeno. Pero sería un error interpretar el entusiasmo deportivo como un cheque en blanco o como una señal de que las preocupaciones nacionales han quedado atrás.

Las muertes registradas durante los festejos en las inmediaciones del Ángel de la Independencia recuerdan que la euforia colectiva también puede tener consecuencias fatales. Las celebraciones masivas exigen prevención, vigilancia y responsabilidad compartida. El júbilo no debe convertirse en descuido, sobre todo cuando intervienen el consumo de alcohol y conductas de riesgo entre miles de jóvenes.

Al mismo tiempo, persiste la deuda con las familias de personas desaparecidas. La disculpa institucional ofrecida a madres y padres agredidos por policías y que viven la incertidumbre de no saber dónde están sus hijos e hijas constituye un gesto relevante, pero insuficiente. La reconciliación no se construye únicamente con palabras, sino con investigaciones eficaces, castigo a los responsables y una atención permanente desde Palacio Nacional.

Esperamos que el futbol siga regalando dias alegría y orgullo nacional. Pero cuando el silbatazo final marque el regreso a la vida cotidiana, los desafíos del país permanecerán intactos. La verdadera victoria para cualquier gobierno llegará cuando las buenas noticias no dependan únicamente del marcador de una cancha, sino también de la seguridad, la justicia y la paz que demandan millones de mexicanos.

Pongamos el desorden: Y… ¿Por qué no?

Hay que reconocerle a Javier Aguirre que logró infundir una mentalidad ganadora y unir a un grupo de hombres con historias, estilos y hasta egos distintos.

Miguel Camacho @macamachoocampo

México estuvo de fiesta el pasado martes. El motivo fue la victoria de la Selección Mexicana de Futbol frente a Ecuador en el Mundial 2026. En un partido de esos en los que ya no podían sudar más la camiseta, porque simplemente no había más qué sudar, se rompió una racha de 40 años sin ganar un encuentro de «ganar o morir», como dicen los especialistas.

¿Pero cómo se llegó a ese nivel de emoción?

Con entrega. Con esfuerzo. Con cada gol, cada atajada y cada carrera para disputar un balón. A lo largo de estos cuatro partidos empezó a repetirse una frase que terminó por convertirse en un mantra aspiracionista: «¿Y si sí?»

Pero, además de ser grandes futbolistas, los seleccionados comparten dos características. Todos tienen un objetivo muy claro: ganar. Y, quizá más importante, tienen un líder. Algo de lo que, por desgracia, hoy carecemos como país.

Hay que reconocerle a Javier Aguirre que logró infundir una mentalidad ganadora y unir a un grupo de hombres con historias, estilos y hasta egos distintos.

Eso es precisamente lo que no consiguen muchos de nuestros líderes políticos —léanse algunos integrantes del gobierno y de los partidos—. En lugar de unir a los mexicanos, buscan imponer su visión del país. Su prioridad sigue siendo conservar o conquistar el poder.

Mientras ese sea el objetivo y no llevar al país hacia un mismo destino, seguiremos empantanados, resolviendo problemas con parches y cinta adhesiva.

Después de darle vueltas al asunto, pensé que quizá ya es momento de cambiar el «¿Y si sí?» por otro reto: «¿Por qué no?»

¿Por qué no dejamos de culpar al pasado por los problemas que prometimos resolver?

¿Por qué no reconocemos lo que los demás hacen bien, incluso cuando se trata del gobierno?

¿Por qué no dejamos de defender lo indefendible?

¿Por qué no hacemos, simplemente, nuestro trabajo?

En la medida en que respondamos con honestidad esos «¿por qué no?», quizá también empecemos a cambiar el país.

EN EL TINTERO

Hoy quiero reconocer a la presidenta Claudia Sheinbaum por no haberse colgado como medalla propia el desempeño de la Selección Mexicana, algo que sí hicieron algunos de sus correligionarios en redes sociales, donde aprovecharon el festejo para atacar a quienes no coinciden con el gobierno.

Circularon mensajes como este:

«El mundo ha visto —en este enorme escaparate— al México real; ese que, gracias a la paz social, a la dignidad recuperada y al clima de libertades existente, disfruta y padece apasionadamente los juegos —así se vive el futbol— y abraza y se deja abrazar por las y los visitantes extranjeros…» (Epigmenio Ibarra)

Para ser congruente con lo que acabo de escribir, también debo reconocer que la organización del Mundial no fue el desastre que muchos pronosticaban. El gobierno contuvo los problemas y, en términos generales, el evento salió bien.

Pero eso tampoco significa que los problemas hayan desaparecido. Siguen ahí. Cuando pase la euforia futbolera, el México de todos los días volverá a hacerse presente.

En Corto: A 7 años de la Guardia Nacional

La Guardia Nacional ha dejado de ser una promesa para convertirse en una institución sólida, disciplinada, con presencia nacional, infraestructura propia y una confianza ciudadana que la coloca entre las corporaciones de seguridad mejor evaluadas del país.

Raúl García Araujo @araujogar

Siete años después de su creación, la Guardia Nacional terminó por convertirse en una de las apuestas institucionales más importantes del gobierno del expresidente Andrés Manuel López Obrador.

El tiempo ha dado elementos para afirmar que la decisión de crear una nueva corporación nacional de seguridad no fue equivocada, sino una de las transformaciones más relevantes en la estrategia para recuperar la paz.

Los datos que acompañan este aniversario muestran una institución con mayor capacidad operativa, presencia territorial y reconocimiento ciudadano.

La más reciente Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU) del INEGI revela que siete de cada diez mexicanos confían en la Guardia Nacional, colocándola como una de las corporaciones de seguridad con mayor aprobación entre la población.

La evolución también puede medirse en su crecimiento. De poco más de 78 mil integrantes pasó a superar los 125 mil elementos desplegados en las 32 entidades del país, respaldados por 590 cuarteles distribuidos estratégicamente, lo que les permite responder con mayor rapidez a las necesidades de seguridad y mantener una presencia permanente en prácticamente todo el territorio nacional.

A diferencia de lo que ocurría con la extinta Policía Federal, cuyos elementos debían hospedarse durante días o incluso meses en hoteles cuando participaban en operativos de alto impacto, la Guardia Nacional dispone hoy de instalaciones propias en todo el país.

Esa infraestructura representa una ventaja logística que fortalece su capacidad de reacción, reduce costos operativos y brinda mejores condiciones para el desempeño de sus funciones.

Otro de los cambios relevantes ha sido la coordinación permanente con los gobiernos estatales y municipales.

La comunicación entre los tres órdenes de gobierno ha permitido construir estrategias conjuntas para combatir al crimen organizado, compartir labores de inteligencia y fortalecer la presencia institucional en regiones donde antes predominaban esfuerzos aislados.

Esa coordinación ya ofrece resultados en distintas entidades. En Puebla, el gobernador Alejandro Armenta ha reiterado que el trabajo conjunto con la Guardia Nacional, la Secretaría de la Defensa Nacional, la Secretaría de Marina y las corporaciones estatales fortalece las acciones para preservar la paz y enfrentar a la delincuencia.

En Morelos, el presidente municipal de Cuernavaca, José Luis Urióstegui Salgado, también ha reconocido que la estrecha colaboración entre las instituciones de seguridad ha permitido mejorar la comunicación, fortalecer las estrategias operativas y avanzar en la recuperación de la tranquilidad para las familias.

La presidenta Claudia Sheinbaum ha señalado que la Guardia Nacional constituye uno de los pilares de la Estrategia Nacional de Seguridad.

A la atención de las causas de la violencia se suman el fortalecimiento de la inteligencia, la investigación y la coordinación institucional, una fórmula que busca consolidar una política de seguridad con presencia territorial y capacidad operativa.

Los resultados también respaldan esa consolidación. El comandante de la Guardia Nacional, general de División de Estado Mayor Guillermo Briseño Lobera, informó que la corporación ha logrado la detención de más de 45 mil personas relacionadas con hechos delictivos, el aseguramiento de más de 23 mil armas de fuego, el decomiso de 213 toneladas de droga y el desmantelamiento de más de 2 mil laboratorios clandestinos para la elaboración de narcóticos.

A ello se suma el crecimiento estructural de la institución, que proyecta alcanzar 170 mil elementos al término de la presente administración.

Por supuesto, nadie puede afirmar que el problema de la inseguridad esté resuelto. México continúa enfrentando enormes desafíos en el combate a la delincuencia.

Pero también es cierto que la Guardia Nacional ha dejado de ser una promesa para convertirse en una institución sólida, disciplinada, con presencia nacional, infraestructura propia y una confianza ciudadana que la coloca entre las corporaciones de seguridad mejor evaluadas del país.

La historia suele poner cada decisión pública en su justa dimensión.

En el caso de la Guardia Nacional, el paso del tiempo parece confirmar que Andrés Manuel López Obrador acertó al impulsar una nueva corporación de seguridad.

Los resultados, la coordinación con los estados y municipios, la confianza de los mexicanos y su consolidación institucional terminan por hablar más fuerte que las descalificaciones que acompañaron su nacimiento hace siete años.

 

En Cortito: Nos cuentan que en un contexto donde la inseguridad no reconoce límites territoriales, Ecatepec y Tecámac decidieron enviar un mensaje que también tiene lectura política: la coordinación comienza a imponerse sobre la competencia entre gobiernos municipales.

El Operativo Interinstitucional Ecatepec-Tecámac, que moviliza cerca de 280 elementos y 73 unidades de los tres órdenes de gobierno, no sólo representa un despliegue de fuerza pública.

También evidencia que las alcaldesas Azucena Cisneros y Rosi Wong entienden que los delitos de alto impacto se desplazan con facilidad entre municipios y que enfrentarlos exige dejar atrás las fronteras administrativas.

La apuesta es clara: patrullajes coordinados en las colonias limítrofes para inhibir la incidencia delictiva y detectar a los generadores de violencia antes de que consoliden sus operaciones.

Azucena Cisneros sostiene que el modelo impulsado con el respaldo de la Marina ya arroja resultados en Ecatepec, con reducciones en delitos como extorsión, homicidio doloso y robo de vehículos.

Ahora el desafío será demostrar que esos avances pueden replicarse en una estrategia regional y no quedarse como cifras aisladas de un solo municipio.

 

Pongamos el desorden: Tu cara, mi spot

El Tribunal Electoral avaló un spot de Morena en el que aparece Ricardo Salinas Pliego y, con ello, abrió un debate que rebasa por mucho al empresario.

Miguel Camacho @macamachoocampo

Hay decisiones judiciales que, en lugar de aclarar las reglas, terminan sembrando más dudas.

Hace once años, el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) resolvió una queja presentada por el periodista Joaquín López-Dóriga, después de que el PRD utilizó su imagen sin autorización en un promocional. El criterio fue claro: los partidos políticos no pueden usar la imagen de personas ajenas a la contienda sin su consentimiento expreso.

Ese precedente permaneció vigente durante más de una década.

Hasta la semana pasada.

Resulta que el Tribunal Electoral avaló un spot de Morena en el que aparece Ricardo Salinas Pliego y, con ello, abrió un debate que rebasa por mucho al empresario. La discusión ya no es si el promocional resulta incómodo o constituye calumnia. La verdadera pregunta es otra: ¿puede un partido político utilizar la imagen de cualquier ciudadano para construir su propaganda sin pedirle autorización?

La mayoría de los magistrados respondió que sí, al considerar que el promocional expresa una opinión política y no atribuye hechos falsos.

El magistrado Reyes Rodríguez Mondragón votó en contra. Su argumento cambia el eje de la discusión. A su juicio, el problema no radica en que la persona retratada sea un personaje público, sino en el precedente que se crea al permitir que un partido utilice la imagen de un ciudadano como parte de su propaganda.

Aquí es donde empiezan las contradicciones de la 4T que no entiendo.

Mientras el Tribunal Electoral flexibiliza el uso de la imagen en la propaganda política, la Suprema Corte de Justicia de la Nación endurece su protección en materia civil y comercial.

Hace apenas unas semanas, al resolver el caso de Diego Luna y una campaña publicitaria de Johnnie Walker, la Suprema Corte determinó que el uso no autorizado de la imagen de una persona genera consecuencias económicas más severas para quien incurra en esa conducta. En el caso de menores de edad, además, reiteró que la protección debe ser reforzada.

Dos tribunales constitucionales. Dos criterios distintos frente a un mismo derecho: la propia imagen.

Uno protege con mayor rigor ese derecho frente a intereses comerciales. El otro considera que, bajo determinadas circunstancias, un partido político puede utilizar esa misma imagen en su propaganda.

No se trata de defender a Ricardo Salinas Pliego ni de cuestionar el derecho de Morena a expresar una opinión política. Se trata de advertir que el criterio que hace once años protegió a Joaquín López-Dóriga hoy parece haber cambiado.

Pero, sin querer, el Tribunal Electoral abrió la puerta para que otros partidos utilicen imágenes de integrantes de Morena.

Pienso en Rubén Rocha Moya, Adán Augusto López, Andrea Chávez o Ariadna Montiel. Cuando eso ocurra, ¿aplicarán el mismo criterio o encontrarán alguna diferencia para protegerlos? Ahí sabremos si estamos frente a un precedente jurídico o ante una decisión que solo beneficia a quien hoy ejerce el poder.

Llegados a este punto, usted, amigo lector, quizá piense que los casos de Diego Luna, Ricardo Salinas Pliego y Joaquín López-Dóriga no son iguales. Al fin y al cabo, el primero involucra una campaña comercial y los otros, propaganda política.

Es cierto. Pero, dejando a un lado las diferencias jurídicas, ambos persiguen el mismo objetivo: vender.

Las empresas venden productos y servicios. Los partidos venden una narrativa, una ideología o un proyecto político.

Los primeros buscan ganancias económicas. Los segundos, votos, respaldo ciudadano o, en algunos casos, el descrédito de sus adversarios.

Al final, unos venden whisky y otros venden poder. En ambos casos utilizan la imagen de personas. La diferencia es que hoy un tribunal parece sostener que, cuando quien la utiliza es un partido político, el consentimiento puede dejar de ser indispensable.

Sepa La Bola: Lo que algunos no quisieron ver en el INE

El INE presidido por Guadalupe Taddei optó por el único camino institucionalmente defendible: incorporar la información al análisis, respetar la reserva legal y permitir que las consejerías resolvieran con todos los elementos disponibles.

Claudia Bolaños @claudiabola

La tensión que se vivió en la Comisión de Prerrogativas y Partidos Políticos sorprendió por más de una razón. No sólo porque la Secretaría Ejecutiva informó la recepción de documentación remitida por la Unidad de Inteligencia Financiera, sino porque algunas consejerías cuestionaron incluso su presencia durante la sesión.

Llamó la atención el reclamo. El Reglamento de Comisiones es claro al facultar a la presidencia de una comisión para invitar a personas servidoras públicas del Instituto cuando resulte necesario para el desahogo de los asuntos del orden del día.

No era una excepción ni una innovación. Ha ocurrido en otras ocasiones sin que nadie hubiera objetado la participación de la Secretaría Ejecutiva.

Pero el debate se volvió aún más revelador cuando alguna consejería sostuvo que la notificación de la UIF había llegado fuera de tiempo. La pregunta es inevitable: ¿qué autoridad responsable podría decidir no tomar en consideración una comunicación oficial de una instancia del Estado mexicano cuando está por resolver el nacimiento de nuevos partidos políticos?

Hoy las exigencias sobre los árbitros electorales son muy distintas a las de hace una década. Ya no basta revisar afiliaciones, asambleas y requisitos documentales. También existe una expectativa legítima de máxima diligencia frente a cualquier información institucional que pudiera advertir posibles riesgos de financiamiento ilícito, opacidad en el origen de los recursos o cualquier otro elemento relevante para preservar la integridad del sistema de partidos.

El INE presidido por Guadalupe Taddei optó por el único camino institucionalmente defendible: incorporar la información al análisis, respetar la reserva legal y permitir que las consejerías resolvieran con todos los elementos disponibles. Eso no prejuzga ni condena a nadie; simplemente acredita que la autoridad decidió no cerrar los ojos frente a información proveniente de otra autoridad del Estado.

Hay, además, una dimensión que rebasa el debate interno del Consejo General. México se encuentra sujeto a un escrutinio cada vez mayor sobre la solidez de sus mecanismos de prevención de recursos de procedencia ilícita, transparencia financiera y combate a las estructuras económicas del crimen organizado. En ese contexto, la actuación de sus instituciones también envía mensajes. Un INE que ignora una comunicación oficial habría proyectado una señal de indiferencia institucional. Un INE que la procesa conforme a derecho fortalece la credibilidad del sistema electoral y, con ello, la confianza en las instituciones del Estado mexicano.

Y Sepa la Bola… pero Marco Antonio de Jesús Reyes Saldívar, vinculado a servicios de limpieza, conocido Zar de la Limpieza,  aparecer en el centro de señalamientos por contratos irregulares y empresas fantasma.

La Unidad de Inteligencia Financiera, de Omar Reyes Colmenares, revisa una posible triangulación de recursos entre empresas como Ocram Seyer S.A. de C.V., FUXCEM S.A. de C.V. y Wilk, S. de R.L. de C.V. En esa ruta también aparece Ublester Solorio, “El Chakita”, señalado como facturero por servicios de limpieza.

El modelo incluye crear razones sociales, simular competencia, ganar licitaciones, recibir recursos públicos y después alegar insolvencia para no cubrir salarios ni prestaciones.

Esa operación se vincila con la Asociación Sindical de Obreros y Empleados de Mantenimiento, Conservación, Limpieza, Seguridad y Servicios en General, Similares y Conexos de la República Mexicana, organización señalada por abusos contra trabajadores de limpieza.

Desde 2022, Raquel Buenrostro, entonces titular del SAT, había señalado prácticas como subregistro ante el IMSS, falta de prestaciones y pagos por debajo del salario mínimo.

Pongamos el desorden: Un pato en Palacio Nacional

Pongamos el desorden: Un pato en Palacio Nacional

Lo que deja claro el episodio del Pato Merlín y su familia es que en México siguen existiendo muchos asuntos pendientes.

Miguel Camacho @mcamachoocampo

El «Pato Merlín», mascota no oficial del Mundial 2026, visitó Palacio Nacional junto con su familia. Ahí, Karla Gómez, madre soltera y cabeza del hogar, dijo sentirse honrada por la invitación. Como era de esperarse, habló de Merlín, de sus cuidados y de su alimentación.

Pero la mujer de 48 años también habló de algo que las redes sociales apenas han abordado de manera superficial: su familia, sus hijos de 22 y 14 años y su lucha diaria como vendedores ambulantes en las calles de la Ciudad de México.

«Por eso nos hemos hecho tan virales, porque han visto una familia trabajadora, una familia que se levanta todos los días para buscar el sustento y mantener un hogar. Somos la parte trabajadora, somos esa parte de la buena familia mexicana”, dijo.

Por su parte, la presidenta Claudia Sheinbaum señaló:

«Decidimos invitar a Karla, a Carlos, a Cristian y a Merlín aquí, a la mañanera. Ya todos saben que Merlín se volvió prácticamente la mascota del Mundial. Es un asunto de humanismo, de que se conozca a la familia, quiénes son, cuál es su problemática y el vínculo que establecemos.»

Además, prometió apoyarlos para que la popularidad de Merlín se traduzca en una mejor calidad de vida.

La presencia de Merlín provocó una cascada de críticas.

Colectivos de madres buscadoras reprocharon que la presidenta recibiera a un pato mientras ellas siguen esperando ser escuchadas.

Ante esos señalamientos, Claudia Sheinbaum respondió que sí se ha reunido con madres buscadoras, pero que lo ha hecho en privado en distintas ocasiones y que no ha hecho publicidad sobre los encuentros.

Otros señalaron que la aparición de Merlín y su familia no es más que oportunismo político.

Los invito a que juntos pongamos el desorden en este asunto.

Sí, existe una inconformidad real entre diversos colectivos de madres buscadoras y el gobierno federal.

Me voy a ver muy cruel, pero la presidenta no tiene una varita mágica para encontrar a los desaparecidos. Puede ofrecer recursos, coordinación y respaldo institucional, pero no soluciones milagrosas.

Lo que sí puede hacer —y lo que ellas tienen derecho a exigir, igual que el resto de los mexicanos— es una acción más contundente en materia de seguridad.

Respecto a quienes afirman que invitó a Merlín para ganar simpatías y puntos políticos, la respuesta es sencilla: sí. Pero difícilmente existe un político que desaproveche una oportunidad así.

Lo que deja claro el episodio del Pato Merlín y su familia es que en México siguen existiendo muchos asuntos pendientes. La euforia mundialista los ha relegado momentáneamente, pero siguen ahí. Cuando pase la emoción, cuando la adrenalina vuelva a niveles normales y los estadios dejen de ocupar los titulares, habrá que enfrentarlos.

EN EL TINTERO

Colombia ya tiene formalmente presidente electo: Iván Cepeda reconoció su derrota ante Abelardo de la Espriella.