por Dominio Público | Oct 15, 2025 | Opinión, Principales
Las lluvias no distinguen colores ni partidos, pero sí exhiben quién gobierna con sensibilidad y quién sólo busca aplausos fáciles.
Raúl García Araujo @araujogar
Las intensas lluvias que azotaron a varios estados del país —entre ellos Puebla, Veracruz, Hidalgo y Querétaro— han dejado hasta ahora 64 personas fallecidas y 65 desaparecidas. Son cifras que duelen y conmueven, pero también deberían recordarnos una verdad elemental: nadie puede enfrentar la fuerza de la naturaleza, sólo prepararse para mitigar sus efectos y actuar con rapidez y humanidad cuando llega la emergencia.
Sin embargo, mientras las autoridades trabajan en el rescate y la atención a los damnificados, hay quienes buscan carroña política en medio del dolor ajeno. Opinadores y adversarios que, desde la comodidad de un escritorio o la pantalla de un estudio, intentan convertir una tragedia natural en un arma partidista. Es el viejo vicio de la oposición sin proyecto: la crítica vacía que no aporta soluciones, el oportunismo disfrazado de análisis.
Frente a eso, la presidenta Claudia Sheinbaum ha mostrado liderazgo, carácter y serenidad. El domingo recorrió personalmente Huauchinango y Xicotepec, las zonas más golpeadas de la Sierra Norte de Puebla, donde se registran 13 fallecidos y 28 municipios afectados. Desde el inicio de la emergencia, la maquinaria estatal y federal se desplegó de manera coordinada, con el Plan Marina activado y el respaldo de la Secretaría de la Defensa Nacional en las tareas de rescate y limpieza.
La presidenta fue clara: “A nadie se va a dejar desamparado”. Y también fue firme al condenar la actitud ruin de algunos medios y voces que practican el “zopiloteo” político. “Es ruin la búsqueda de culpables ante la desgracia”, dijo con razón. Con ese mensaje, Sheinbaum puso en claro que la prioridad del gobierno federal no es el debate estéril, sino la acción inmediata y la solidaridad.
En Puebla, la respuesta del gobernador Alejandro Armenta reflejó esa misma visión de compromiso. Apenas unas horas después de las inundaciones —ocurridas durante la noche—, Armenta ya se encontraba en el terreno, coordinando acciones, escuchando a la gente y encabezando el esfuerzo de limpieza y reconstrucción. No esperó la orden ni el reconocimiento: actuó.

Este martes, el mandatario recorrió nuevamente las zonas afectadas, en colonias como Nuevo Monterrey y Chapultepec, donde dialogó directamente con las familias damnificadas. Su presencia constante, sin poses ni discursos vacíos, refleja un estilo de gobierno basado en la cercanía y la atención directa. En medio de la adversidad, Armenta ha proyectado una imagen de autoridad serena y eficaz, más preocupada por resolver que por declarar.
La emergencia también permitió observar la buena sintonía política e institucional entre la presidenta y el gobernador. Ambos actuaron con coordinación y respeto mutuo, dejando claro que las diferencias partidistas o los intereses locales no tienen cabida cuando se trata de proteger la vida y el bienestar de la gente. Esa armonía de trabajo se tradujo en eficiencia, pero también en un mensaje político de fondo: la Cuarta Transformación tiene capacidad de respuesta, disciplina y sentido humano.
Vale recordar que en 1999 la Sierra Norte vivió un desastre devastador que cobró más de dos mil vidas. Hoy, pese a las pérdidas que lamentar, la historia es distinta. Porque esta vez hubo prevención, reacción inmediata y trabajo conjunto entre los tres niveles de gobierno. No se trata de minimizar el daño, sino de reconocer que la experiencia institucional ha evolucionado y que la coordinación ha salvado vidas.
Desde una mirada política, lo ocurrido en Puebla deja una lectura interesante: Armenta aprovechó la crisis para demostrar capacidad de mando sin caer en protagonismo, consolidando su liderazgo desde la acción y no desde el discurso. En un contexto donde la ciudadanía castiga la indiferencia y la simulación, su respuesta oportuna le da un peso político propio dentro del bloque de gobiernos alineados con la presidenta Sheinbaum.
Las lluvias no distinguen colores ni partidos, pero sí exhiben quién gobierna con sensibilidad y quién sólo busca aplausos fáciles. En esta ocasión, la presidenta Claudia Sheinbaum y el gobernador Alejandro Armenta estuvieron a la altura del desafío: humanos, firmes y presentes.
Porque ante la tragedia hay dos caminos: actuar o aprovecharse. Los primeros salvan vidas. Los segundos, sólo buscan likes.
En Cortito: Nos cuentan que en los últimos días, la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana ha dado muestras claras de que la coordinación y la estrategia son armas poderosas en la lucha contra el crimen organizado.
Omar García Harfuch, al frente de esta dependencia, ha demostrado que la seguridad pública no se limita a operativos aislados, sino a un trabajo meticuloso de inteligencia, colaboración interinstitucional y acción contundente.
Un ejemplo reciente ocurrió en Quintana Roo, donde, en colaboración con agencias internacionales y nacionales como la Guardia Nacional, la Sedena, Semar, la FGR, la SSC de Quintana Roo, el INM e Interpol, fueron detenidos dos hombres vinculados con delitos de alto impacto: tráfico de armas, drogas y lavado de dinero. Entre ellos destaca Mikael Michalis Ahlstrom Tenezos, alias “El Griego”, líder del grupo criminal Dalen y generador de violencia en Suecia, quien contaba con una orden de arresto internacional emitida por Interpol a solicitud de Europol.
No menos relevante fue la acción realizada en Guerrero, donde García Harfuch encabezó la coordinación con la FGE, la SSP estatal, la Sedena, Semar, la FGR y la GN para capturar a Miguel Ángel “N”, presunto responsable del homicidio del sacerdote Bartolo Pantaleón en Eduardo Neri. Gracias a un trabajo de inteligencia y vigilancia, las autoridades pudieron localizar al sospechoso en Chilpancingo, asegurar su detención y ponerlo a disposición de la justicia.
Estos operativos demuestran que, bajo la dirección de García Harfuch, la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana ha logrado unir la acción local, nacional e internacional, cerrando espacios a los criminales y enviando un mensaje claro: el crimen no tiene cabida en México. La estrategia es firme, precisa y efectiva, y cada golpe acertado fortalece la confianza de la ciudadanía en sus instituciones de seguridad.
Omar García Harfuch no solo actúa; prevé, investiga y coordina. Cada operativo, cada detención, refleja un compromiso constante con la seguridad de los mexicanos y con la certeza de que el Estado tiene la fuerza y la inteligencia para enfrentar al crimen organizado, sin titubeos ni concesiones.
por Dominio Público | Oct 14, 2025 | Opinión
Nuestra apatía se vuelve un cheque en blanco para que los malos funcionarios hagan sus chanchullos. Y ellos lo saben: mientras no digamos nada, continuarán haciendo de las suyas.
Miguel Camacho @mcamachoocampo
En ocasiones anteriores he comentado con ustedes que la soberbia es una enfermedad que, en sus casos más graves, puede ocasionar la muerte civil de los políticos que la padecen.
Pero la forma de comportarse de los gobiernos —de todos los colores— ha provocado que en la sociedad mexicana surja otro padecimiento igual de grave: la apatía. Y cuando la apatía ciudadana se mezcla con la soberbia y la corrupción política, el resultado es un cóctel peligroso para el país.
“No voto porque al final siempre quedan los mismos, ¿para qué…? Yo voto nada más para que me sellen la credencial, de todos modos el gobierno no sirve para nada… Me siguen cobrando piso”, son algunas frases que se escuchan con frecuencia. Son producto del desencanto con los gobiernos, insisto, de todos los colores e ideologías.
Pero eso sí, cuando los gobernantes toman decisiones con las que no coincidimos, entonces brincamos y protestamos, diciendo que no estamos de acuerdo.
Traigo a colación todo esto por una situación que se dio en el pueblo de donde soy. La semana pasada, el presidente municipal llegó en una “gira de trabajo” para definir los detalles del arreglo de uno de los caminos de acceso.
Hace poco más de un mes hubo una junta donde los delegados municipales propusieron que, si la población ayudaba con la mano de obra, los trabajos avanzarían mucho más rápido. Por mayoría se acordó apoyar el proyecto.
Un amigo, a quien aprecio mucho, no asistió a ninguna de las reuniones. Días después, en una plática en mi casa, me dijo que no estaba de acuerdo con el proyecto y que no pensaba cooperar, porque la reparación había sido una promesa de campaña. Mencionó a varias personas que tampoco estaban de acuerdo, pero que en las reuniones guardaron silencio e incluso aplaudieron la propuesta del presidente.
Respeto su postura, porque tiene argumentos sólidos: primero, fue una promesa de campaña que el alcalde debía cumplir “sin que al pueblo le costara”; y segundo, propone buscar apoyo entre las empresas que se benefician de la comunidad.
Pero independientemente de lo razonable que parezcan sus ideas, lo cuestionable es que no habló cuando debía hacerlo.
Y lo mismo aplica para quienes callaron y ahora se dicen inconformes.
Los mexicanos debemos sacudirnos la apatía y hablar cuando hay que hablar, exigir cuentas a quienes gobiernan y dejar de conformarnos con que las cosas sigan igual.
Nuestra apatía se vuelve un cheque en blanco para que los malos funcionarios hagan sus chanchullos. Y ellos lo saben: mientras no digamos nada, continuarán haciendo de las suyas.
EN EL TINTERO
Las inundaciones y los muertos en Veracruz son una clara muestra de que hace falta el Atlas de Protección Civil del país. Reitero: si lo tienen… ¡úsenlo!
por Dominio Público | Oct 10, 2025 | Opinión, Principales
Con esas irregularidades se afecta directamente la operación y seguridad del transporte eléctrico de la capital.
Claudia Bolaños @claudiabola
Una denuncia presentada ante el Gobierno de la Ciudad de México, registrada bajo el folio SIDEC2510183DENC, revela presuntas prácticas de corrupción, favoritismo y abuso laboral dentro del Sistema de Transportes Eléctricos (STE), encabezado por Martín López Delgado.
De acuerdo con el documento, desde su llegada al cargo, el funcionario habría favorecido de manera reiterada a la empresa Trolley and Bus Electric México, S.A. de C.V., tanto en la compra de refacciones para trolebuses como en la adjudicación de contratos para subestaciones eléctricas.
En 2024, el STE habría adjudicado de forma directa el contrato No. STE-DEAF-GRMA-041-A-2024 a Trolley and Bus Electric México por un monto de 100 millones de pesos para la adquisición de refacciones de trolebuses. El proceso no incluyó un estudio de mercado amplio que permitiera comparar precios con otros proveedores, lo que derivó en una compra con sobrecostos de hasta cuatro veces respecto a los precios al menudeo o al cliente final.
La empresa justificó la adjudicación asegurando tener exclusividad otorgada por Yutong de México, S.A. de C.V., fabricante de los trolebuses. Sin embargo, la propia Yutong de México negó haber concedido dicha exclusividad, lo que pone en entredicho la legalidad y transparencia del procedimiento.
Aun así, la Dirección General del STE habría continuado otorgando ventajas contractuales a Trolley and Bus Electric México, bloqueando la participación de otros proveedores potencialmente más competitivos.
Otro punto señalado en la denuncia corresponde al contrato No. STE-DEAF-GRMA-063-A-2024, mediante el cual la misma empresa obtuvo la adjudicación para la compra e instalación de tres subestaciones eléctricas.
Las instalaciones, que debieron estar en operación desde el 31 de diciembre de 2024, permanecen sin conectar y fuera de servicio. A pesar de ello, no se han aplicado sanciones ni se ha dado vista al Órgano Interno de Control.
Y se refiere que actualmente existe un nuevo procedimiento de compra de subestaciones que se requiere con urgencia, pero en el que nuevamente se estaría favoreciendo a la misma empresa. El documento indica que el director habría dado instrucciones para “ayudar a la empresa Trolley and Bus a cumplir con los requisitos del proceso», ajustando los procedimientos para que la firma resultara ganadora.
Con esas irregularidades se afecta directamente la operación y seguridad del transporte eléctrico de la capital. La falta de competencia, la concentración de contratos y la ausencia de sanciones, señalan, podrían derivar en fallas mayores y en un daño económico al erario público.
Y Sepa La Bola pero el sector empresarial que colabora con el Gobierno de México también encendió nuevamente las alertas. Diversos proveedores acumulan meses sin recibir pagos, situación atribuida a la subsecretaria de Egresos de Hacienda, Bertha Gómez Castro. La falta de liquidez afecta no solo a las empresas, sino también a dependencias como Salud, Seguridad, Defensa, Bienestar, Educación, Cultura, Turismo y el SICT, además de instituciones como IMSS-Bienestar, ISSSTE, IPN, DIF y el Hospital Juárez de México. La demora en las transferencias compromete la continuidad de servicios esenciales y refleja, según empresarios, una falta de compromiso por parte de Hacienda.
Y Sepa La Bola pero de cara al Mundial de Fútbol 2026, uno de los eventos más relevantes para el sector turístico y gastronómico, se prepara el XVI Congreso Nacional del Sindicato de Trabajadores de la Industria Hotelera, Gastronómica y Conexos de la República (SITIHGA), donde se elegirá al nuevo secretario general. Fernando Martínez Gutiérrez, de 38 años, ya tiene 50 mil votos asegurados.
El va por la iniciativa de las 40 horas laborales no afecte al sector, caracterizado por depender de propinas, pero de forma gradual y acompañada de capacitación y productividad, para garantizar estabilidad económica para empresas y trabajadores.
por Dominio Público | Oct 9, 2025 | Opinión
La élite de la 4T ha roto una y otra vez los principios de su movimiento: vivir en la justa medianía, no robar, no mentir.
Miguel Camacho @mcamachoocampo
Son ya siete años desde que la autollamada Cuarta Transformación (4T), fundada y encabezada por Andrés Manuel López Obrador (AMLO), llegó al poder. Sus promesas eran acabar con la corrupción, mejorar la seguridad, fortalecer los programas sociales y cumplir con su lema de tener en cuenta “primero a los pobres”.
A lo largo de estos siete años en el poder, la 4T ha actuado más que con espíritu transformador, con un espíritu demoledor. Frenó proyectos estratégicos como el Nuevo Aeropuerto de Texcoco y lo cambió por uno más pequeño, el Felipe Ángeles (AIFA), con la promesa de integrar un sistema metropolitano de aeropuertos conformado por las terminales aéreas de Toluca, Ciudad de México y el AIFA.
Desmanteló el Seguro Popular, creó un Instituto de Salud para el Bienestar, que no terminó de funcionar; después impulsó el IMSS Bienestar, que no acaba de cuajar, y ahora anuncian la inscripción a un sistema universal de salud que quién sabe si funcione, o siquiera lo puedan echar a andar. Del abasto de medicamentos mejor ni hablamos.
Aunque la presidenta Sheinbaum ha tenido avances en el tema de seguridad, los cárteles siguen aterrorizando gran parte del territorio nacional y causando muerte y destrucción.
Por otro lado, la élite de la 4T ha roto una y otra vez los principios de su movimiento: vivir en la justa medianía, no robar, no mentir. Cada vez son más frecuentes los casos de corrupción y excesos de miembros de la nueva élite en el poder, esa que llegó prometiendo ser distinta, pero actúa igual.
Entonces, si no ha cambiado nada, ¿por qué la 4T sigue afianzándose? La respuesta es hasta cierto punto sencilla: se apoderaron de la narrativa. Ellos son los buenos, y quienes los cuestionan son los malos que quieren bloquear sus intenciones de transformar al país.
Pero para transformar al país no era necesario un movimiento de demolición. Bastaba con que cada quien —ciudadanos y gobierno— cumpliera con su deber.
En el Zócalo, la presidenta Sheinbaum dio un mensaje que parece ser un manotazo en la mesa para corregir los vicios de la 4T. Ojalá lo logre, y ojalá la dejen. De seguir así, la 4T quedará como una oportunidad desperdiciada, un saco de buenas intenciones.
EN EL TINTERO
Hernán Bermúdez, exsecretario de Seguridad en Tabasco, consiguió un amparo contra la orden de aprehensión en su contra. ¿Pavimentan su liberación?
por Dominio Público | Oct 8, 2025 | Opinión, Principales
Según el Registro Estatal de Personas Desaparecidas, en Teocaltiche hay 27 reportes activos en menos de dos años. Pero los vecinos aseguran que son muchos más. En este municipio, el miedo también desaparece las denuncias: la gente no confía en la autoridad, porque sabe que denunciar es inútil o peligroso.
Raúl García Araujo @araujogar
En Teocaltiche, Jalisco, el miedo dejó de ser noticia para convertirse en rutina. Las calles vacías, los comercios cerrados antes del anochecer y las familias atrincheradas tras rejas son el retrato de un pueblo que sobrevive entre el fuego cruzado y el abandono gubernamental.
El Estado se retiró. La ley no existe. Y los criminales dictan el orden.
Ha pasado más de una semana desde que Jaime Fuentes Cuevas, un joven carnicero de 32 años, fue levantado por un comando armado en pleno mercado municipal. A las cuatro de la tarde, a la vista de todos, hombres encapuchados lo sacaron por la fuerza, lo subieron a una camioneta blanca y huyeron escoltados por dos vehículos negros. Desde entonces, ni rastro, ni ficha, ni respuesta.
La Fiscalía de Jalisco se hizo la sorda, mientras el gobernador Pablo Lemus Navarro finge no ver.

El caso de Jaime es solo una muestra del vacío de poder que devora a Teocaltiche. Las denuncias se apilan en las oficinas, los familiares tocan puertas que nunca se abren y los expedientes se llenan de polvo. La autoridad estatal reacciona tarde, mal o nunca.
Y cuando responde, lo hace con una frialdad que ofende.
La indiferencia institucional en Jalisco se volvió una forma de complicidad.
Mientras tanto, la presidenta municipal Silvia Margarita Villalobos sigue instalada en la negación.
Calla ante los asesinatos, evade las desapariciones y maquilla cifras para cubrir el desastre.
Mientras la población se encierra por miedo, la alcaldesa organiza funciones de cine al aire libre.

La frivolidad es su sello; la cobardía, su método de gobierno.
La historia del agente vial Alberto Mendoza Flores resume la tragedia: el 15 de julio, un grupo armado irrumpió en su casa, lo sacó frente a su esposa y se lo llevó. Nadie intervino. Nadie lo buscó.
Semanas después, el Ayuntamiento lo dio de baja por inasistencia, como si su secuestro fuera una falta al reglamento laboral.
Esa decisión —inhumana y miserable— exhibe el tamaño de la degradación política en Teocaltiche.
Su esposa, Martha Rodríguez, lo contó con dolor: “Les pedí que al menos me siguieran apoyando porque tengo a mi niña de 11 años, pero me dijeron que no.”
Esa es la respuesta de un gobierno que perdió la vergüenza.
Según el Registro Estatal de Personas Desaparecidas, en Teocaltiche hay 27 reportes activos en menos de dos años. Pero los vecinos aseguran que son muchos más. En este municipio, el miedo también desaparece las denuncias: la gente no confía en la autoridad, porque sabe que denunciar es inútil o peligroso.
Aquí se reza más de lo que se denuncia. Y se sobrevive más de lo que se vive.
El gobernador Pablo Lemus prometió pacificar Teocaltiche en 45 días. Pasaron meses, y el único momento en que reapareció fue cuando cinco sicarios murieron en un enfrentamiento con el Ejército.
Entonces sí habló.
Entonces sí se tomó la foto.
Entonces sí quiso presumir autoridad.
Pero cuando los desaparecidos se llaman Jaime, Alberto o Juan Diego, Lemus guarda silencio.
Solo hay paz en su propaganda.
Y la alcaldesa Villalobos no se queda atrás. En marzo, cuando se le preguntó por policías desaparecidos, respondió con desdén:
“Yo ahora sí que soy la presidenta municipal. Estamos checando que haya agua, que se recoja la basura… lo demás no es mi responsabilidad.”
No hay frase que describa mejor el tamaño de su indolencia.
Villalobos gobierna como si fuera encargada de servicios públicos, no como autoridad de un municipio sitiado.
Teocaltiche no necesita barrenderos políticos; necesita liderazgo, empatía y valor.
Mientras Lemus se toma selfies y presume modernidad, los Altos de Jalisco viven bajo fuego.
Mientras Villalobos reparte sonrisas en festivales, las familias buscan entre potreros y cañadas a sus hijos desaparecidos.
Teocaltiche no está en paz: está en guerra.
Y sus gobernantes, en vez de enfrentar a los criminales, se rindieron sin disparar un tiro.
No hay estrategia, no hay justicia, no hay Estado. Solo silencio, cinismo y simulación.
Pero el pueblo tiene memoria.
Y la memoria, cuando madura, se convierte en fuerza política.
Esa fuerza, la de las madres y los hijos que buscan, terminará por exigir cuentas a los que hoy callan.
Porque mientras Pablo Lemus y Silvia Villalobos sigan gobernando con discursos huecos y promesas incumplidas, Teocaltiche seguirá siendo el retrato más descarnado del fracaso del Estado en Jalisco.
En Cortito: Nos cuentan que el alcalde de Cuernavaca, José Luis Urióstegui Salgado, no solo administra; corrige décadas de desatención y abuso laboral.
Su gobierno avanza en la solución de un rezago histórico: la incorporación de jubilados, pensionados e incapacitados al Instituto de Crédito para los Trabajadores al Servicio del Gobierno del Estado de Morelos, restituyendo derechos que habían sido negados por administraciones anteriores incapaces de cumplir con sus obligaciones.
El tesorero municipal, Javier Arozarena Salazar, confirmó que, tras la aprobación del Cabildo, a partir del 26 de octubre, mil 336 trabajadores en retiro recibirán el alta en el Instituto. Es un paso concreto que demuestra que, bajo Urióstegui, la política no se limita a promesas: se traduce en resultados tangibles para quienes sostienen al municipio con años de servicio.
Este avance es resultado de una gestión que enfrentó y liquidó una deuda histórica con dicho Instituto de 101 millones de pesos, con 55 millones pagados por el Ayuntamiento y 46 millones mediante quita de intereses. La disciplina financiera se convierte en herramienta para la justicia social, dejando en evidencia la diferencia entre un gobierno responsable y las administraciones pasadas que dejaron a los trabajadores en el abandono.
Con estas medidas, Cuernavaca se posiciona como un ejemplo de gobierno eficiente, justo y comprometido con su gente. José Luis Urióstegui Salgado demuestra que liderar es asumir responsabilidades, corregir errores históricos y garantizar que la política pública sirva a quienes han dedicado su vida al municipio, recuperando la confianza ciudadana donde otros solo dejaron promesas incumplidas.
por Dominio Público | Oct 7, 2025 | Opinión
La revolución de Cochisquila es el ejemplo perfecto de lo que ocurre cuando, de un lado, hay unión, y del otro, voluntad real de resolver los problemas que afectan a la gente.
Miguel Camacho @mcamachoocampo
Hace unos días, un comerciante en el mercado me decía que la solución a los problemas del país era una revolución. Algo de razón tiene mi amigo, pero antes de que levanten las cejas, permítanme explicar mis dichos.
Si entendemos una revolución como la unión de uno o varios grupos sociales para conseguir un objetivo, entonces sí: México necesita no una, sino muchas revoluciones. Y créanme, sí funcionan… si también hay voluntad.
La semana pasada les comenté los problemas en el servicio de energía eléctrica que padecían los pobladores de Cochisquila, municipio de Coatepec Harinas, en el Estado de México. Cansados de los pretextos, el pasado 2 de octubre decidieron manifestarse en las oficinas de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), en Tonatico.
Al llegar, los empleados de la CFE cerraron las puertas con cadenas, y el encargado del área técnica se escabulló.
No sé si reportaron lo sucedido a sus jefes de división, quizá para quedar bien, pero no contaban con la astucia de los directivos, que se comunicaron directamente con los manifestantes y escucharon el sentir del pueblo.
No les haré el cuento largo: después de esa llamada con el directivo, los pretextos desaparecieron. Por arte de magia, aparecieron el cable y el equipo que “no tenían”, y los trabajadores salieron —escoltados por los habitantes de Cochisquila— rumbo al lugar donde debían hacer las reparaciones.
Lo que no se imaginó el responsable técnico de la oficina de Tonatico fue que sus jefes, los directores de la División Centro Sur, acudirían personalmente al sitio con un expediente de fallas acumuladas y le pedirían explicaciones.
¿Por qué cuento esta historia? Porque este 2 de octubre, los habitantes de Cochisquila pusieron el desorden.
Hicieron su pequeña revolución.
Se unieron y lograron que la CFE reparara el suministro eléctrico, que el funcionario pretextoso recibiera su jalón de orejas, y que quedara la promesa de un nuevo tendido eléctrico para que el pueblo deje de vivir a oscuras.
Y eso se consiguió porque del otro lado —en la CFE— hubo funcionarios que se pusieron la camiseta del pueblo y trabajaron, como debía ser.
La revolución de Cochisquila es el ejemplo perfecto de lo que ocurre cuando, de un lado, hay unión, y del otro, voluntad real de resolver los problemas que afectan a la gente.
Así, con algo tan simple como cumplir con el deber, se cambian vidas.
EN EL TINTERO
Nota al margen: La Policía llegó tres veces a la manifestación, pero al ver de qué se trataba, la respuesta fue la misma:
“Mucha suerte con estos @#__-&.”