por Dominio Público | Ene 27, 2026 | Opinión, Principales
Carney dejó claro que Canadá ya no confía exclusivamente en la protección colectiva del T-MEC como ancla suficiente.
Miguel Camacho @mcamachoocampo
El Foro de Davos suele ser el escenario de buenas intenciones, pero en enero de 2026 el Primer Ministro de Canadá, Mark Carney, llegó para romper la vajilla. En un discurso ya conocido como la “Doctrina Carney”, el canadiense lanzó una advertencia cruda: “Las5 potencias medias deben actuar juntas, porque si no estás en la mesa, estás en el menú”.
En buen mexicano, la advertencia es simple: camarón que se duerme se lo lleva la corriente.
El mensaje no iba dirigido a las superpotencias, sino a países como Canadá y México. Carney aceptó lo que aquí todavía matizamos con comunicados tibios: el orden internacional basado en reglas ha muerto. Entramos en la era de la ruptura, donde el comercio se usa como arma y la integración económica —por ejemplo, los tratados de libre comercio— puede convertirse en una forma de subordinación si no va acompañada de poder real.
Mientras en México seguimos celebrando cifras de nearshoring y de inversión extranjera directa como un triunfo propio —cuando en gran medida son consecuencia del pánico global a China y las tensiones con Trump—, Carney nos dio una lección de realismo geopolítico.
Canadá ya decidió no esperar permiso de Washington para prosperar. Su plan es agresivo: inversión masiva en defensa, control estratégico de minerales críticos y una postura clara de “dueños de nuestra casa” frente a las amenazas arancelarias.
México, a diferencia de lo que a veces se sugiere, no carece de recursos estratégicos. Carece de una decisión clara para convertirlos en poder.
Para nuestro país, la posición es crítica por tres razones:
El fin de la ilusión del “Bloque Norte”.
Carney dejó claro que Canadá ya no confía exclusivamente en la protección colectiva del T-MEC como ancla suficiente. Está construyendo su propia autonomía estratégica en defensa, recursos críticos y alianzas diversificadas. Si México se queda esperando que el bloque nos salve por inercia, terminaremos siendo el ingrediente principal del banquete entre Washington y Ottawa.
La fragilidad del Estado de Derecho.
Carney presumió en Davos que Canadá es un destino seguro porque tiene reglas claras y predecibles. México, en cambio, sigue lidiando con las réplicas de las reformas judiciales y una inseguridad que ya no es percepción, sino costo operativo real para las empresas. Sin justicia confiable, no llegamos a la mesa como actores; llegamos como el plato que se sirve a bajo costo.
La soberanía de fachada.
La advertencia de Carney sobre actuar juntos o ser devorados es un dardo directo. No basta con proclamar soberanía si no hay energía abundante, tecnología propia y seguridad efectiva que la respalden. Mientras sigamos celebrando el ensamblaje barato y no la transferencia tecnológica, todo será crecimiento sin poder.
La presidenta Sheinbaum comentó que el discurso de Carney le pareció “muy bueno” y “a tono con los tiempos”. Pero hay una diferencia entre aplaudir el diagnóstico y ejecutar la receta. El momento exige algo más que sintonía discursiva: exige conducción estratégica.
Carney está armando a Canadá para una guerra comercial y geopolítica de largo aliento basada en resiliencia, realismo y alianzas entre potencias medias. México, mientras tanto, parece más enfocado en el orden interno que en el desorden externo que ya nos alcanzó.
El Primer Ministro canadiense ha puesto las cartas sobre la mesa. El desorden global no perdona a los indecisos. Si no fortalecemos las instituciones, garantizamos energía confiable y seguridad efectiva, y aportamos valor real a la cadena productiva —pasando del ensamblaje a la innovación—, no habrá silla suficiente en Davos ni en Washington que nos salve.
Hoy la pregunta para nuestra diplomacia y los capitanes de empresa es sencilla:
¿Estamos listos para tomar el cubierto, o ya nos pusieron el mantel encima?
Urge una respuesta concreta: una agenda de autonomía estratégica mexicana ya. Justicia predecible, energía abundante y alianzas diversificadas no son opcionales; son la condición mínima para no terminar en el menú.
por Dominio Público | Ene 23, 2026 | Opinión, Principales
La falta de capacidad en áreas clave amenaza con convertir nuevamente un programa social en un foco de opacidad y fracaso operativo.
Claudia Bolaños @claudiabola
Vuelven a encenderse las alertas en Alimentación para el Bienestar, S.A. de C.V., organismo que sustituyó a SEGALMEX, ahora por presuntos actos de ineptitud y corrupción en el manejo del acopio de maíz y frijol, particularmente en Zacatecas.
Tras la desaparición del programa Precios de Garantía a Pequeños Productores, la nueva estructura concentró todas las facultades y recursos en la Dirección de Acopio, responsable de la compra de granos a precios de garantía. Es en esta área donde se acumulan las principales denuncias por ineficiencia operativa.
El área de acopio de frijol está bajo la responsabilidad de Alejandro Pérez Hernández, funcionario con antecedentes cuestionados durante su paso por Semarnat. A nivel operativo, la gestión recae en Silvia del Carmen Montes Albino, gerente de Operaciones, señalada por productores y personal interno por falta de perfil, malos tratos, abuso de autoridad y bloqueo de los procesos de acopio.
Existen denuncias formales ante la Secretaría de la Función Pública por despidos arbitrarios y abuso de autoridad. A pesar de percibir un salario superior a 118 mil pesos mensuales, la funcionaria es acusada de mantener centros de acopio saturados, frenar la movilización del frijol y retrasar los pagos a pequeños productores.
Gobernadores y legisladores han advertido que se está informando de manera incorrecta sobre el funcionamiento del programa, mientras se incumplen metas de acopio y se favorece la intermediación abusiva, el coyotaje y el encarecimiento del frijol, cuyo precio de garantía es de 27 mil pesos por tonelada.
De poco sirven las reuniones de alto nivel si la operación del acopio depende de una sola persona. La falta de capacidad en áreas clave amenaza con convertir nuevamente un programa social en un foco de opacidad y fracaso operativo.
Y Sepa La Bola: el Instituto Nacional de Perinatología enfrenta señalamientos por un presunto manejo irregular derivado de un adeudo de 6 millones 311 mil 17 pesos con la empresa Aseo Privado Institucional, S.A. de C.V., por servicios de limpieza prestados en febrero y marzo de 2025.
A casi un año de haberse generado, el pasivo permanece sin resolverse, lo que mantiene abierto un frente administrativo que rebasa lo contractual y coloca al instituto bajo observación interna.
El intento de conciliación, realizado el 21 de enero de 2026, evidenció fallas graves cuando Luis Antonio Fonseca Rodríguez, jefe del Departamento de Servicios del INPer, reconoció haber ingerido alcohol antes de presentarse a la audiencia, motivo por el cual la diligencia fue suspendida y asentada en acta.
El procedimiento fue reprogramado para el 6 de febrero, mientras la empresa mantiene activas acciones legales para el cobro y el caso comienza a ser observado por instancias federales de control, tanto por la falta de pago como por la conducta del servidor público involucrado.
La empresa afectada reporta daños operativos derivados del adeudo y confía en que la Secretaría Anticorrupción y Buen Gobierno intervenga para evitar que el caso se prolongue y quede impune.
Y Sepa La Bola pero dicen que Hanna de Lamadrid se posiciona como la aspirante con mayor aceptación entre los posibles candidatos de Morena a la Alcaldía de Coyoacán, de acuerdo con un estudio electoral al que tuvo acceso esta agencia.
Con 27.5 por ciento de preferencia entre simpatizantes morenistas, supera a otros perfiles del partido, como Gerardo Villanueva Albarrán y Caris Castillo Pérez, y concentra el mayor número de respuestas positivas sobre quien debería ser el abanderad@ morenista.
En el escenario por partidos, Morena se ubica a la cabeza en Coyoacán con 37.3 por ciento de las preferencias, por encima del PAN, que alcanza 32.8 por ciento, y del PRI, con 10.8 por ciento. Estos datos refuerzan la estrategia del partido guinda para recuperar alcaldías clave en la capital, entre ellas Coyoacán, actualmente gobernada por la oposición y considerada una de las demarcaciones prioritarias rumbo a la elección de 2027.
por Dominio Público | Ene 22, 2026 | Opinión
En todos los casos se repite el mismo libreto: silencio, minimización, explicación incompleta y, cuando la presión es insostenible, una narrativa para esquivar la rendición de cuentas.
Miguel Camacho @mcamachoocampo
En estos años en el poder, la llamada Cuarta Transformación no ha aprendido —o no ha querido— hablar claro, a pesar de haber prometido transparencia total y diálogo frontal con los mexicanos, con “el pueblo bueno”.
Ante situaciones polémicas hay una constante: silencio inicial, explicación tardía y una narrativa que parece diseñada más para contener el daño político que para informar a la ciudadanía. No es un error aislado. Es un patrón.
El caso más reciente lo ilustra con precisión. El 18 de enero de 2026, un avión Hércules C-130 de la Fuerza Aérea de Estados Unidos aterrizó en el Aeropuerto Internacional de Toluca. Durante horas no hubo explicación oficial. En un contexto de tensiones con el gobierno de Donald Trump —porque, aunque lo nieguen, la relación con nuestro vecino del norte es tensa— y de discursos duros contra el crimen organizado, el silencio fue combustible para el “sospechosismo”, como diría el clásico.
Cuando por fin llegó la versión oficial, tampoco fue del todo clara. Mientras la presidenta Claudia Sheinbaum aseguró en su conferencia mañanera del 19 de enero que se trataba de personal civil de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana que viajaría a capacitación, otros reportes señalaban que el permiso original era para trasladar a marinos. La oposición cuestionó si se requería autorización del Senado, como marca la Constitución cuando se trata del ingreso de fuerzas extranjeras. La respuesta fue que se trataba solo de una “tarea logística”. Caso cerrado… oficialmente.
Ya sé, ya sé, dirán que el caso del avión no es tan importante. Pero no es la primera vez que la 4T se hace bolas al intentar explicar algo. Veamos otros ejemplos donde la opacidad fue la regla.
Ahí está el desfalco a Segalmex, considerado el mayor fraude de la 4T. Durante meses se minimizó el monto del quebranto, que hoy supera los 15 mil millones de pesos. Se protegió políticamente a su entonces director, Ignacio Ovalle, bajo el argumento de que “lo engañaron”. La corrupción se reconoció tarde, a medias y sin responsables claros, contradiciendo la bandera de honestidad que el movimiento presume.
Otro ejemplo es la opacidad en las megaobras prioritarias. El Tren Maya, Dos Bocas y el AIFA fueron blindados mediante un decreto que las clasificó como asuntos de “seguridad nacional”. La Suprema Corte invalidó ese decreto, pero el gobierno respondió con otro similar casi de inmediato. Transparencia cuando conviene, opacidad cuando estorba.
La tragedia de la Línea 12 del Metro marcó también un antes y un después. El peritaje de la empresa noruega DNV fue primero ocultado y luego descalificado cuando comenzó a señalar fallas de mantenimiento, además de errores de origen. La narrativa se concentró más en desacreditar al perito que en asumir responsabilidades políticas. El mensaje fue claro: el problema no era el colapso, sino quién se atrevía a explicarlo.
Y está, por supuesto, el desabasto de medicamentos. Durante años se negó que existiera un problema generalizado. Se atribuyeron las denuncias a campañas de farmacéuticas o a intereses políticos. Nunca se explicó con claridad por qué fracasó el nuevo sistema de compras consolidadas. El costo humano fue altísimo, especialmente en oncología pediátrica, donde los padres de familia se convirtieron en los críticos más incómodos del gobierno.
En todos los casos se repite el mismo libreto: silencio, minimización, explicación incompleta y, cuando la presión es insostenible, una narrativa para esquivar la rendición de cuentas.
A todo lo anterior habría que agregar el reciente descarrilamiento del Tren Interoceánico, la reforma electoral y la visita de los dirigentes de Morena a la presidenta, cuyos detalles reales, como en otros episodios, siempre se quedan en la superficie.
La pregunta no es si estos gobiernos cometen errores —todos los cometen—, sino por qué insisten en no explicarlos con claridad, en un intento por no manchar el plumaje de sus alas. Un plumaje que, en realidad, se manchó hace mucho. Porque cuando un gobierno deja de hablar claro, no solo se erosiona la confianza: se normaliza la opacidad como forma de poder. Y de ahí a la tiranía, a veces, hay solo un paso.
EN EL TINTERO
¿Francisco Garduño un funcionario ejemplar? Sin comentarios.
por Dominio Público | Ene 21, 2026 | Opinión, Principales
Hoy, la frontera entre Zacatecas y Jalisco ya no es tierra de nadie. Es un frente abierto del Estado mexicano, respaldado por cooperación internacional y una estrategia de seguridad que no negocia con el crimen. Y en esa ruta, la conducción de García Harfuch marca una línea firme: no hay tregua, no hay retrocesos y no habrá escondite posible.
Raúl García Araujo @araujogar
La frontera que conecta a Zacatecas y Jalisco dejó de ser una estadística regional para convertirse en un tema político de primer orden en la agenda de seguridad entre México y Estados Unidos.
No se trata solo de violencia local, sino de un corredor estratégico donde el control territorial define rutas, poder criminal y capacidad del Estado para imponer autoridad. Por eso, este punto específico del país ha sido colocado sobre la mesa en las reuniones bilaterales de seguridad entre ambos gobiernos.
En el centro de esa discusión aparecen nombres que concentran su atención y presión: El Geras, El Doble R y Mario González, quienes encabezan una disputa criminal por el control y trasiego de droga en los límites de ambas entidades.
No son actores marginales; son liderazgos que han convertido esa franja territorial en un campo de batalla, afectando directamente la estabilidad regional y la seguridad de comunidades enteras.
Desde el ámbito político, lo relevante es que estos personajes no operan en la sombra ni fuera del radar institucional. El Gobierno de México ha dejado claro que están plenamente identificados y bajo seguimiento permanente.
El secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, informó al gobierno de Donald Trump que el año pasado se logró un golpe clave contra la estructura de El Geras con la captura de uno de sus operadores más relevantes: el exalcalde de Apulco, Zacatecas.
Un caso que evidenció la colusión entre poder local y crimen organizado, y que rompió un esquema de protección política que durante años permitió operar a estas redes.
Ese golpe no fue aislado. Forma parte de una estrategia de inteligencia sostenida, enfocada ahora en ubicar y capturar tanto a El Geras como a El Doble RR, así como a otros liderazgos criminales que buscan consolidar su presencia en la frontera Zacatecas–Jalisco.
El objetivo es claro: desmantelar estructuras, no solo detener individuos, y recuperar el control territorial que el crimen intenta imponer.
Este esfuerzo se da en un contexto político contundente: el traslado a Estados Unidos de 37 presos de alta peligrosidad, varios de ellos líderes y operadores de cárteles criminales. La decisión envía un mensaje inequívoco dentro y fuera del país: la cooperación bilateral en materia de seguridad es real, operativa y con consecuencias directas para las organizaciones criminales.
En este escenario, el papel de Omar García Harfuch adquiere una dimensión estratégica. No solo como jefe de la política de seguridad, sino como el funcionario que ha logrado convertir la relación con el gobierno de Donald Trump en una coordinación efectiva de inteligencia y acción, sin discursos vacíos ni simulaciones diplomáticas. Los resultados —detenciones, traslados y presión sostenida— respaldan esa línea de trabajo.
El mensaje político es contundente. El Estado mexicano actúa desde la fortaleza institucional, define prioridades y asume el costo de enfrentar a liderazgos criminales que durante años se movieron con margen de impunidad. Para El Geras, El Doble R y Mario González, quienes operan en esa franja territorial, la señal es clara: el cerco se cierra y el tiempo se agota.
Hoy, la frontera entre Zacatecas y Jalisco ya no es tierra de nadie. Es un frente abierto del Estado mexicano, respaldado por cooperación internacional y una estrategia de seguridad que no negocia con el crimen. Y en esa ruta, la conducción de García Harfuch marca una línea firme: no hay tregua, no hay retrocesos y no habrá escondite posible.
En Cortito: Nos cuentan que la reunión entre la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, con los líderes de Morena, Luisa María Alcalde y Andrés Manuel López Beltrán fue presentada como un encuentro para dialogar y escuchar puntos de vista.
La propia mandataria explicó que ella los invitó luego de que la buscaran para informarle cómo están trabajando y conocer su opinión, negando que existieran acuerdos adicionales o definiciones políticas formales.
Sin embargo, nos dicen que en el fondo el encuentro tuvo un peso político mayor. En un momento clave para el país, uno de los temas que genera mayor disuasión es la Reforma Electoral impulsada por Sheinbaum, particularmente la necesidad de construir consensos para sacarla adelante sin confrontaciones innecesarias.
Aunque públicamente se descartó el tema, el contexto obliga a leer la reunión como parte de una estrategia de diálogo previo y medición de fuerzas.
La presencia, según trascendió, de Ricardo Monreal y Adán Augusto López refuerza esa lectura. Ambos son piezas clave en el tablero legislativo y su participación apunta a que la presidenta privilegia el acuerdo político antes que la imposición.
por Dominio Público | Ene 20, 2026 | Opinión, Principales
El verdadero problema está en qué leemos, cómo leemos y, sobre todo, en que no entendemos lo que leemos.
Miguel Camacho @mcamachoocampo
No dejan de sorprenderme los milagros que realiza la 4T. Según los datos más recientes, en México 8 de cada 10 personas dicen leer. Pasamos, casi por arte de magia, de un país donde el número de lectores iba en picada, a uno que presume una recuperación casi milagrosa.
Pero como todo milagro estadístico, conviene leer la letra chiquita.
Las cifras presentadas a finales del año pasado por el INEGI tienen varios asegunes. El primero —y no menor— es que el instituto bajó la edad de la muestra de 18 a 12 años. Con ese simple ajuste, los resultados dejan de ser comparables con los años anteriores. Habrá que esperar futuras mediciones con una muestra homogénea para saber si, en efecto, estamos leyendo más… o solo contando distinto.
Sin querer echar agua fría a la fiesta del “aumento en los niveles de lectura”, buena parte del crecimiento se explica por la inclusión de un sector en edad escolar. Lectores cautivos, pues. No necesariamente lectores formados.
Pero dejando los números de lado, creo que el problema no está en si los mexicanos leemos o no. El verdadero problema está en qué leemos, cómo leemos y, sobre todo, en que no entendemos lo que leemos.
En esta era digital leemos pantallas, encabezados, hilos interminables, mensajes de WhatsApp, memes con fondo político y síntesis informativas que a veces parecen novelas de terror.
Leemos rápido. Fragmentado. Sin pausa.
Lo que no hacemos —y eso lo confirman las pruebas serias— es comprender.
Mientras el gobierno presume como logro que el 79% de los mexicanos leyó algo el último año, las pruebas PISA nos devuelven la imagen incómoda del espejo: la mitad de los jóvenes de 15 años no puede identificar la idea principal de un texto largo ni distinguir un hecho de una opinión. Solo el 1% alcanza niveles de excelencia. Uno. Punto.
No estamos ante un país lector.
Estamos ante un país que consume letras.
A eso los especialistas le llaman analfabetismo funcional: personas que saben decodificar palabras, pero no procesar ideas. Gente que lee, pero no resume, no cuestiona, no conecta. Una forma elegante de decir que tenemos una sociedad particularmente vulnerable a la manipulación.
¿Y cómo se intenta corregir esto desde el poder? Regalando libros. Millones de libros.
La colección 25 para el 25 del Fondo de Cultura Económica es, sin duda, una proeza logística y un gesto políticamente rentable. Libros gratis, autores fundamentales, distribución continental. La foto es perfecta.
Pero aquí viene la pregunta incómoda:
¿Estamos creando lectores o solo llenando estantes?
Un libro en manos de alguien que no comprende lo que lee es, en el mejor de los casos, un objeto decorativo. En el peor, papel reciclable con prestigio intelectual. Regalar Guerra en el paraíso a quien batalla para identificar sujeto y predicado es un acto de romanticismo ciego. Muy noble. Muy inútil.
El fetichismo del libro —creer que el objeto, por sí solo, transforma— ha sustituido la discusión de fondo:
¿Quién está enseñando a leer con profundidad?
¿Quién acompaña la lectura, la cuestiona, la vuelve conversación y no solo estadística?
Porque leer por gusto no es el problema.
El problema es leer sin herramientas, leer sin detenerse, leer sin incomodarse, leer sin pensar.
Cambiamos la escasez de libros por la escasez de pensamiento crítico. El desabasto ya no es editorial; es cognitivo.
Una sociedad que lee pero no entiende es mucho más dócil que una que no sabe leer. Porque cree que sabe. Porque se siente informada. Porque repite sin cuestionar.
Tal vez por eso el verdadero problema no sea cuántos libros se regalan, sino cuántas ideas se discuten. No cuántas páginas se recorren, sino cuántas se digieren.
En México, la lectura se volvió una cifra de buena voluntad. La comprensión sigue siendo una deuda incómoda.
Pongamos el desorden empezando por admitirlo: leer no nos está salvando… porque no estamos entendiendo nada.
EN EL TINTERO.
Menuda revuelta se ha armado por el aterrizaje de un avión militar estadounidense en el Aeropuerto de Toluca.
Las explicaciones del gobierno no han hecho más que levantar más polvo.
por Dominio Público | Ene 16, 2026 | Opinión, Principales
Lo que ocurría en Sullivan era un secreto a voces, tolerado en los hechos, pese a las denuncias y al impacto directo en la seguridad y en los derechos de las mujeres explotadas.
Claudia Bolaños @claudiabola
Esta columna ya había advertido, desde mayo pasado, sobre la ocupación de la zona de Sullivan por parte del Tren de Aragua, una presencia criminal de origen venezolano que no surgió de la noche a la mañana y que era conocida tanto por vecinos como por quienes trabajan en el lugar.
Han sido meses de desplazamiento de trabajadoras sexuales mexicanas, la imposición de mujeres venezolanas y el control violento del territorio mediante amenazas, extorsión y explotación sexual, sin que hubiera una respuesta efectiva de las autoridades.
No fue sino hasta que el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, exigió acciones contundentes al gobierno mexicano en el combate al crimen organizado, que se desplegaron operativos y se detuvo a seis integrantes de esta organización delictiva en la Ciudad de México.
La intervención, aunque necesaria, dejó en evidencia que lo que ocurría en Sullivan era un secreto a voces, tolerado en los hechos, pese a las denuncias y al impacto directo en la seguridad y en los derechos de las mujeres explotadas.
Muchas de ellas son muy jóvenes, podría decirse que hay hasta menores de edad. Ellas descubren su cuerpo al paso de los automovilistas que buscan sus favores sexuales. Las mexicanas no hacían eso, y ante la llegada de muchas chicas, decidieron irse por cuenta propia o porque sus proxenetas fueron superados por explotadores venezolanos.
Y Sepa La Bola, pero el desalojo de perros y gatos del Refugio Franciscano para abrir paso a un desarrollo inmobiliario ha generado numerosas críticas al gobierno, al evidenciar que no estaba preparado para garantizar el bienestar de los animales. Hoy se sabe que todo ese movimiento y la penuria que enfrentaron perros y gatos, sin transparencia alguna, fue una apuesta fallida de quienes creyeron que desplazar a estos seres indefensos era un trámite menor en el camino hacia la construcción de departamentos en Cuajimalpa.
La postura del alcalde Carlos Orvañanos marca un punto de quiebre al rechazar públicamente cualquier desarrollo inmobiliario en el predio y asegurar que no se otorgarán permisos, licencias ni autorizaciones.
La coincidencia entre el alcalde y la jefa de Gobierno, Clara Brugada, refuerza la idea de que hay límites que no pueden cruzarse, incluso en una ciudad presionada por el crecimiento inmobiliario. El respeto al medio ambiente, a los recursos naturales y a los seres sintientes no es un adorno discursivo, es una obligación legal y moral.
Y Sepa La Bola, pero padres y madres de familia de la colonia Cristo Rey, en Álvaro Obregón, denunciaron que el acceso al Centro de Atención y Cuidado Infantil estaría siendo condicionado al pago mensual de 500 pesos, bajo la advertencia de perder el lugar si no se cubre la cuota. Señalaron que esta práctica contraviene el carácter público del servicio y el derecho constitucional a la educación gratuita, además de afectar a familias con limitadas condiciones económicas.
La Alcaldía Álvaro Obregón respondió de manera general al asegurar que ningún servicio público tiene costo y exhortó a denunciar cobros indebidos, sin atender de forma directa los señalamientos. El caso se suma a otras críticas contra la administración de Javier López Casarín, relacionadas con servicios públicos y transparencia, lo que ha incrementado la exigencia vecinal de claridad y rendición de cuentas.
Y Sepa La Bola pero el exjefe de Gobierno de la CDMX y exsenador Miguel Ángel Mancera ha marcado distancia del nuevo medio digital Aurora de México. Aunque en su momento se especuló sobre una posible cercanía, ésta nunca fue directa ni formal y, según se señala, Mancera ha optado por deslindarse por completo de cualquier vínculo con ese proyecto, al considerar que su ruta política va por un camino distinto.