por Dominio Público | Dic 9, 2025 | Opinión, Principales
México no está al borde del totalitarismo, pero afirmar que vivimos en una democracia impoluta es tan fantasioso como decir que el Tren Maya “ya conectó al país entero”.
Miguel Camacho @mcamachoocampo
Hoy quiero iniciar con una pregunta: ¿a ustedes les sorprendió lo que pasó el 6 de diciembre? El Zócalo lleno, la porra coreando, los drones sobrevolando y la presidenta recitando una pieza que, más que discurso, fue un catecismo de autocelebración. Siete años de Transformación, dijo. Y cuando un gobierno se mira al espejo y solo ve virtudes, la crítica deja de ser algo sano y se convierte en acto de salud pública.
Claudia Sheinbaum subió al templete con la convicción de que México vive una época épica, casi una reedición de la Independencia, pero ahora de la “oligarquía”, los “bots”, los “comentócratas” y cualquier mexicano que ose dudar del guion oficial.
Sheinbaum enumeró cifras como quien sacude confeti: empleos, inversión extranjera, reservas, salarios. Todo suena bien en papel, pero el papel aguanta más que las salas de espera del IMSS. En el mismo discurso donde presume récord de inversión, acepta unas líneas más abajo que el país todavía no tiene un sistema de salud que funcione sin milagros ni estampitas. Y ahora vamos rumbo a la “credencialización universal”, algo que suena precioso… hasta que uno recuerda que la universalidad ya se había prometido antes.
Luego vino la parte espiritual:
El enemigo es el neoliberalismo, ese fantasma que sirve para explicar desde la falta de medicinas hasta el bache de cada colonia. Y, por si no alcanzara, también están los “calumniadores”, los “expertos de ficción”, los “conservadores de aquí y de allá”. Se habla tanto de los adversarios que pareciera que gobiernan ellos.
Y mientras la presidenta afirma que “nunca” ha habido represión, que todo es libertad y respeto, basta mirar cualquier marcha reciente para saber que el discurso va por un carril y la realidad por otro.
En cuanto a libertad de expresión, mejor pregunten a los colegas vigilados por un censor, acusados de violencia política en razón de género o señalados por escribir lo que no cae bien en Palacio.
México no está al borde del totalitarismo, pero afirmar que vivimos en una democracia impoluta es tan fantasioso como decir que el Tren Maya “ya conectó al país entero”.
La seguridad fue mencionada como triunfo, aunque cualquiera con memoria sabe que la caída del 34% en homicidios depende del cristal con que se mire, es decir, del modo en que se acomoden las cifras. El crimen no desaparece porque el presidente lo niegue ni porque los números se ajusten con cariño.
Pero quizá lo más significativo del discurso no fue lo que dijo, sino lo que insinuó: la Transformación ya no es solo gobierno; es creencia. Se ha vuelto una identidad —casi una moral— que divide al país entre quienes aplauden y quienes estorban. Y esa narrativa, repetida una y otra vez en plazas cada vez más llenas, termina creando un país donde la disidencia no es oposición: es sospecha.
Siete años después, México no es el infierno que algunos pintan, pero tampoco el paraíso que se celebró en el Zócalo. Somos un país real, con avances reales y pendientes gigantescos. Y mientras el poder siga hablando como si no tuviera fallas, nos toca a los demás hacer lo que el templete no hace: poner el desorden.
Lo que vimos en el Zócalo no fue una celebración, fue un espejo de cuento: uno que te dice lo que quieres oír, no lo que eres.
Y cuando un país deja de verse a sí mismo, lo que sigue no es transformación.
Lo que sigue es tropezarse. Y la caída… la caída siempre llega sin avisar.
EN EL TINTERO
Mientras la 4T festejaba en el Zócalo de la Ciudad de México, en el México real estallaba un carro bomba frente a la comandancia de la Policía Comunitaria en Coahuayana, Michoacán.
por Dominio Público | Dic 5, 2025 | Opinión, Principales
Su desafío es lograr que la fiscalía deje de voltear hacia otro lado y coloque a las víctimas, de una vez y sin simulaciones, en el centro del Estado.
Claudia Bolaños @claudiabola
Y sepa la bola… pero Ernestina Godoy llegó a la Fiscalía General de la República con un mensaje que no dejó espacio para interpretaciones: la justicia no se negocia.
La frase, repetida casi como declaración de principios, contrasta con la realidad de una institución donde más del 92% de los delitos en México quedan impunes, según cifras del Inegi. Si quiere recuperar la confianza ciudadana, tendrá que desmontar un aparato de omisiones que lleva años oxidándose sin remedio.
Godoy apuesta por la coordinación, la inteligencia y el trabajo diario con los tres órdenes de gobierno. No es un detalle menor: en los últimos cinco años, la FGR abrió más de 170 mil carpetas por corrupción, pero sólo una fracción mínima terminó en sentencias firmes. La nueva fiscal entiende que una institución aislada, atrincherada en su autonomía, está destinada a fallar.
El respaldo social que obtuvo no lo asume como medalla, sino como compromiso. Su desafío es lograr que la fiscalía deje de voltear hacia otro lado y coloque a las víctimas, de una vez y sin simulaciones, en el centro del Estado. El discurso ya lo dio; ahora toca demostrar que la justicia puede dejar de ser promesa para convertirse en práctica cotidiana.
Y Sepa la Bola pero cuando la denuncia se vuelve arma suceden casos como el de Marco Antonio Jesús Reyes Saldívar, conocido como “El Zar de la Limpieza”, quien volvería a mostrar cómo las denuncias sin sustento pueden convertirse en un mecanismo de presión dentro del sector de servicios. Empresarios que se dicen afectados acudieron a la FGR para responder a señalamientos que consideran infundados y que, afirman, provienen de la Asociación de Ciudadanos Unidos para Erradicar la Corrupción, una organización sin domicilio, teléfono ni registro público, cuyo rastro se limita a un correo de Gmail y menciones dispersas en medios. Allí supuestamente se hicieron las quejas.
Pero me cuentan que no es la primera vez que prácticas de este tipo aparecen alrededor de Reyes Saldívar. En años recientes, asociaciones sindicales y empresas vinculadas a él han sido señaladas por intentar desacreditar competidores justo en las dependencias donde ha perdido licitaciones, me aseguran.
Este mismo año, Semalyn S.A. de C.V., relacionada con su red, fue suspendida tras detectarse irregularidades desde 2023. Y el asunto escaló al grado de que el entonces presidente López Obrador intervino para promover denuncias en su contra, tras identificar anomalías en licitaciones públicas y reportes laborales ante el SAT.
Cuando un sector normaliza la denuncia como arma comercial, deja de competir y empieza a erosionarse desde dentro.
Y Sepa La Bola pero la crisis laboral que estalló en Tecámac exhibe un estilo de gobierno que parece guiado más por revancha política que por sentido institucional. La alcaldesa Rosi Wong decidió despedir a más de 300 trabajadores, muchos de ellos fundadores del movimiento que llevó a Morena al poder en 2018, para reemplazarlos por perfiles priistas, algunos con antecedentes cuestionados. No sólo se trata de renuncias forzadas en plena temporada decembrina y sin liquidaciones de ley: la decisión fractura al propio proyecto que presume continuidad y transformación. Los ceses alcanzaron a directores, jefes y coordinadores de áreas clave, mientras nuevos funcionarios fueron nombrados como “encargados de despacho” para evitar el rechazo del Cabildo.
Tecámac, que en dos administraciones se volvió referente en infraestructura y servicios, enfrenta hoy un golpe interno que no sólo vulnera derechos laborales, sino que envía un mensaje claro: en el actual gobierno, la lealtad histórica parece valer menos que los acuerdos coyunturales y las viejas prácticas que se suponía habían quedado atrás.
por Dominio Público | Dic 4, 2025 | Opinión, Principales
La polémica Ernestina Godoy vuelve al plano protagónico tras la salida —voluntariamente a fuerza— de Alejandro Gertz Manero de la Fiscalía General de la República.
Miguel Camacho @mcamachoocampo
Con los últimos días del año no sólo llegaron las posadas, el ponche y los villancicos: también reapareció el expresidente López Obrador, y se recompuso —de forma poco aseada— el trío que manejó la seguridad en la Ciudad de México durante el sexenio pasado: Sheinbaum–Godoy–García Harfuch.
Vayamos por partes.
López Obrador volvió el domingo para “presentar” su libro Grandeza, sobre las civilizaciones que habitaban el territorio que hoy es México en la época precolombina.
Lo importante de su aparición no es el libro —que seguramente estará cargado de su muy peculiar ideología—, sino el mensaje político que quiso enviar.
Dijo dos cosas centrales:
Primero: su retiro continúa.
Afirmó que no hará gira… aunque si un gobernador le ruega, no creo que se haga del rogar para dar una conferencia.
Segundo: redefinió las condiciones de su regreso al activismo político:
1. Defensa de la democracia:
“Solo rompería este retiro si se atenta contra la democracia en México. Si veo que se intenta subvertir el proceso democrático, saldría a defenderlo con todo”.
2. Defensa de Sheinbaum:
“O si es necesario defender a nuestra presidenta ante un intento de golpe de Estado. No creo que pase, pero si ocurre, estaré ahí. No hay que hacerle sombra ni dividirnos”.
3. Defensa de la soberanía nacional:
“Si hay amenaza externa, regresaría a las calles. La patria no se negocia”.
Lo que yo leo en este mensaje, disfrazado de presentación editorial, es simple: quiso medir fuerzas. Decir aquí estoy. Recordarle a todos que él es AMLO, el hombre al que —en su narrativa— todos deben algo.
Y mientras él reaparecía, en el Senado se reconstruía el trío Sheinbaum–Godoy–García Harfuch. La polémica Ernestina Godoy vuelve al plano protagónico tras la salida —voluntariamente a fuerza— de Alejandro Gertz Manero de la Fiscalía General de la República.
Aunque de dientes para afuera le agradecen al fiscal saliente su trabajo, lo cierto es que Gertz ya era un estorbo para la administración actual. La insistencia en la “coordinación con la nueva fiscal” lo deja más que claro. En síntesis: Gertz era un obstáculo para el segundo piso de la 4T.
Y, dentro de todo este proceso, destaca el mensaje que publicó la nueva fiscal en su cuenta de X tras ser ratificada:
“El día de hoy, tras comparecer ante el pleno del Senado de la República, como parte de un proceso democrático, rendí protesta como Fiscal General de la República (FGR)”.
El chiste se cuenta solo.
En el tintero:
¿La nueva fiscal llegará a fondo en temas como el huachicol fiscal o la muerte de Carlos Manzo?
por Dominio Público | Dic 3, 2025 | Opinión, Principales
El gobernador David Monreal lleva años sin poder presentar un solo resultado de alto impacto. Todavía más grave: continúa sin lograr la captura de El Geras, el principal generador de violencia en Apulco y Nochistlán.
Raúl García Araujo @araujogar
Mientras el gobernador de San Luis Potosí, Ricardo Gallardo, defendía —con números y con ironías— que los siete cadáveres abandonados en la frontera con Zacatecas no pertenecían a su estado, lo que quedó exhibido no fue una disputa limítrofe, sino la profunda incapacidad del gobierno de Zacatecas para contener la violencia.
Gallardo acusó a las corporaciones zacatecanas de intentar “mover” cadáveres para no sumarlos a su estadística. Y aunque sus declaraciones pueden parecer provocadoras, apuntan a una verdad incómoda: en Zacatecas, la violencia no sólo no cede, sino que se ha vuelto imposible de maquillar.
El gobernador David Monreal lleva años sin poder presentar un solo resultado de alto impacto. Todavía más grave: continúa sin lograr la captura de El Geras, el principal generador de violencia en Apulco y Nochistlán, el hombre que mantiene aterrada a la región y cuya presencia ha fracturado la seguridad en la frontera con otros estados. La omisión dejó de ser una preocupación pública para convertirse en el símbolo más claro de la parálisis estatal.
Mientras tanto, Gallardo presume que San Luis Potosí cerró noviembre con nueve homicidios —una cifra históricamente baja para la entidad— y cuestiona públicamente la lógica de que cuerpos identificados como zacatecanos hayan sido asesinados fuera del territorio donde nacieron, vivieron y fueron reportados. Del otro lado, Zacatecas no ofrece claridad, ni datos, ni avances, ni responsables. Sólo silencio.
Pero quizá el golpe más duro para el gobierno estatal llegó cuando quedó claro que el único operativo de alto impacto en Zacatecas en lo que va de 2025 no vino del gobernador Monreal, sino del Gobierno de México. Fue el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, quien encabezó desde la Mesa Nacional de Seguridad el desmantelamiento de una red criminal del Cártel Jalisco Nueva Generación.
El líder de esa estructura no era un delincuente menor: se trataba del exalcalde de Apulco, Mauro Yuriel “N”, prófugo durante meses y pieza clave del CJNG en la región. Un político que usó el poder público para operar a favor de la organización criminal y que terminó detenido sólo cuando intervino la Marina, no cuando actuó la autoridad estatal. Hoy la FGR lo procesa por delincuencia organizada, portación de armas exclusivas del Ejército y otros delitos federales.

La captura de Mauro “N” no sólo exhibe la profundidad con la que el crimen organizado ha penetrado las estructuras políticas municipales; también evidencia la ausencia total del gobierno de Zacatecas. Porque el golpe más importante, el único que realmente movió las estructuras criminales del centro del país, no lo dio David Monreal… lo dio Harfuch.
Y mientras El Geras continúa libre y la violencia sigue desbordada en Nochistlán y Apulco, el gobernador insiste en que todo va “bien”, que la coordinación “es buena” y que su relación política con Gallardo “es muy buena”. Para intentar corregir el desorden, su secretario de Gobierno tuvo que pedir el lunes que el caso fuera atraído por la Fiscalía General de la República, como si eso bastara para resolver una crisis que ha dejado crecer por años.

En medio de la polémica, los dimes y diretes, los números, los territorios controlados por el CJNG y las detenciones que tuvo que ejecutar la Federación cuentan otra historia: una donde Zacatecas está solo, rebasado y atrapado en una crisis que ya no sabe —o no quiere— enfrentar.
En Cortito: Nos cuentan que durante el informe del alcalde de Nezahualcóyotl, Adolfo Cerqueda Rebollo, la gobernadora Delfina Gómez Álvarez dejó claro que el Gobierno del Estado de México mantendrá una relación estrecha y de cooperación con el Ayuntamiento y con el Gobierno Federal, retomando el mensaje de la presidenta Claudia Sheinbaum sobre la deuda histórica con la zona oriente.
Cerqueda agradeció este respaldo y destacó que gracias a esta coordinación se puso en marcha el Plan Integral de la Zona Oriente, con el que por primera vez municipio, estado y Federación coinciden en prioridades y recursos para atender el rezago de la región.
El alcalde también abordó uno de los problemas más urgentes: las inundaciones. Adelantó que los colectores Kennedy y Sor Juana serán intervenidos en 2026 para evitar afectaciones como las registradas este año, obras que serán posibles gracias al acompañamiento del Gobierno del Estado de México.
La gobernadora, además, respondió con disposición a la solicitud de Cerqueda para incrementar el presupuesto destinado a la rehabilitación del Parque del Pueblo, un espacio emblemático que cumple 50 años y que requiere una renovación integral.
La sintonía política entre Delfina Gómez y Adolfo Cerqueda envía un mensaje claro: cuando existe voluntad, respeto institucional y objetivos compartidos, la transformación deja de ser discurso para convertirse en hechos concretos.
por Dominio Público | Dic 2, 2025 | Opinión, Principales
AMLO en papel ya no está. En la práctica sigue ahí, opinando, empujando, marcando el ritmo. Nadie sabe desde dónde, pero se siente.
Miguel Camacho @mcamachoocampo
Ding, dong, dang; ding, dong, dang… sí, otra vez las campanas. Llegó diciembre con su olor a ponche, sus luces colgadas a la carrera y esa sensación de “¿cómo que ya se acabó el año?”. Y, como cada diciembre, empiezan las listas: que si lo mejor, lo peor, lo que nos dolió, lo que ni sentimos.
Así que me puse a hacer la mía: los personajes que movieron y empujaron a México en este 2025 tan raro que ya está empaquetando sus cosas. No es una lista formal ni pretende serlo. Pregunté, escuché, discutí… y salió esto:
Claudia Sheinbaum: el poder que no termina de cuajar
La presidenta se estrenó con todo: Trump presionando, la reforma judicial ardiendo, los jóvenes tomando calles y redes, y el país entero esperando milagros. A veces le salió bien, otras la revolcó la ola. Gobernar México, descubrió, no es dirigir un país: es intentar ponerle seguro a un terremoto.
AMLO: el expresidente que… bueno, nunca se fue del todo
En papel ya no está. En la práctica sigue ahí, opinando, empujando, marcando el ritmo. Nadie sabe desde dónde, pero se siente. Es la rareza mexicana: un expresidente sin oficina, pero con palanca.
Omar García Harfuch: el superhéroe involuntario
Parece chiste, pero la seguridad del país terminó recargada en una sola persona. Él hacía extradiciones, operativos, inteligencia, contención… todo. Cuando un país descansa más en un hombre que en un sistema, el problema ya no es él: es el sistema.
Marcelo Ebrard: el negociador que evitó que todo se nos cayera encima
No dio discursos épicos. Dio tranquilidad. Evitó aranceles que nos habrían dejado sin media economía. Mantuvo vivo el nearshoring. Apagó incendios con Washington antes de que se vieran las primeras chispas.
Si 2025 no fue un desastre económico, en buena parte es por él.
Norma Piña y el desfonde del Poder Judicial
Hubo quien lo aplaudió. Hubo quien se asustó. Su salida —y la de quienes no quisieron entrarle a la elección judicial— dejó a la Corte sin timón. Pasamos de discutir independencia judicial a preguntarnos quién manda ahí.
Y la respuesta no terminó de calmar a nadie.
Ricardo Salinas Pliego: el empresario que prefirió patear la mesa
Mientras los demás empresarios guardaron silencio elegante, él decidió pelear con todos: gobierno, SAT, reguladores. No cambió al país, pero dejó ver que el poder económico también sabe hacer ruido cuando quiere.
Trump: el gringo que dictó la agenda
Un comentario suyo movía más decisiones internas que muchos foros legislativos. Migración, tarifas, agua, fentanilo… lo que dijera Trump, aquí se acomodaba. No perdimos soberanía; la pusimos en “modo regateo”.
La Generación Z
Los jóvenes ya no esperan líderes, ni permisos, ni discursos. Quieren resultados y punto.
En 2025 vimos que la conversación pública ya no la controla la clase política: la controla una generación que incendia X, la calle o ambas sin parpadear.
Vimos que pudieron meter miedo al poder, aunque el poder nunca lo admitió
Carlos Manzo: el mártir de la desatención
El asesinato del alcalde de Uruapan nos regresó a la realidad de un golpe: gobernar sigue siendo un acto de riesgo. No marcó agenda por su obra, sino porque su muerte exhibió —otra vez— el abismo entre el discurso triunfalista y el país real, el que te apunta a quemarropa.
En 2025, su nombre quedó como una advertencia que no queremos leer: sin seguridad, la democracia es puro cascarón.
Isaac del Toro: el respiro limpio del año
Mientras todo se peleaba y se negociaba en lo oscurito, apareció un chamaco pedaleando. Ganó carreras y, sin querer, ganó credibilidad. En un país harto de políticos que nunca cruzan la meta, un ciclista cruzó la línea y nos recordó que sí, también hay mexicanos que avanzan sin ruido y sin padrinos.
A la clase política, créame, eso le dolió más que una derrota electoral.
México se movió, sí. Lo preocupante es que casi nadie se tomó la molestia de ver hacia dónde.
EN EL TINTERO
Tal vez ustedes dirán que faltó gente como Adán Augusto López, Gerardo Fernández Noroña o Ricardo Monreal. Yo creo que más que marcar agenda fueron payasos que se dedicaron a seguir un guión.
Comenzó el circo para “elegir” a Ernestina Godoy como fiscal de la República.
por Dominio Público | Nov 28, 2025 | Opinión, Principales
Las decisiones que hoy se toman en Tlalpan parecen no ser las de la 4T: No mentir, no robar, no traicionar.
Claudia Bolaños @claudiabola
La alcaldesa Gaby Osorio prometió “renovación”, “limpieza institucional” y una lucha frontal contra los vicios heredados. Sin embargo, en los pasillos de la demarcación comienza a escucharse del regreso de viejas prácticas que contrastan con el discurso oficial.
Ejemplo es la designación de personajes con denuncias formales ante la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México en áreas estratégicas no solo contradice ese compromiso, sino que revive una sombra de corrupción que Tlalpan no ha logrado sacudirse.
El caso más grave es el de Juan Pablo Tlaltempa Camacho, nombrado Director de Gobierno y Vía Pública. No se trata de rumores, se dice, sino de antecedentes graves y documentados: extorsión, robo y una denuncia vigente por abuso sexual.
Su nombre no es nuevo en el expediente. En 2021, según registros oficiales, fue exhibido por falsificar documentos oficiales para presionar a comerciantes de la vía pública y solicitar dinero a cambio de evitar supuestas sanciones administrativas. Aquel episodio derivó en decenas de denuncias de locatarios de San Miguel Xicalco y zonas aledañas.
De acuerdo con cifras de la entonces Dirección General de Gobierno, solo entre 2019 y 2021 se registraron más de 430 quejas relacionadas con actos de corrupción en la vía pública en Tlalpan, una de las áreas históricamente más sensibles y con mayor flujo económico informal.
Colocar ahora a Tlaltempa en la oficina que controla justamente ese sector es una decisión que desconcierta incluso a funcionarios internos. Más aún cuando la Ciudad de México cerró 2024 con 6,287 denuncias por delitos relacionados con corrupción de servidores públicos, un aumento del 18% respecto a 2022, según datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública.
En ese contexto, Tlalpan tendría que ser un ejemplo, no una excepción al compromiso anticorrupción.
Pero el problema no es un solo nombre. Distintas fuentes internas aseguran que la administración de Osorio ha optado por perfiles cuestionados para posiciones clave, privilegiando lealtades políticas sobre credenciales éticas. La pregunta es inevitable y cada vez más recurrente entre comerciantes, trabajadores y vecinos: ¿para formar parte del círculo de confianza de la alcaldesa es requisito enfrentar denuncias?
La transformación prometida no se acredita con discursos, sino con decisiones.
Y las decisiones que hoy se toman en Tlalpan parecen no ser las de la 4T: No mentir, no robar, no traicionar.
Y Sepa La Bola, pero mucho habrá detrás de la salida de Alejandro Gertz Manero de la FGR, que el tema no se trató con transparencia dando a especulaciones.
La presidenta Claudia Sheinbaum dijo en su mala a que no sabía de la renuncia del ahora ex fiscal que ya se había ventilado en medios de comunicación; pero ayer mismo lo nombró Embajador de México en Alemania.
Un oficio del propio Gertz a la presidenta del Senado, Laura Itzel Castillo, con fecha de este 27 de noviembre, le informa esa decisión presidencial.
Se sabe que Gertz Manero fue obligado a dejar el cargo luego de que se le pidiera su renuncia en más de una ocasión. Y todo indica que la filtración de la investigación en contra del dueño de Miss Universo, quien estaría ligado con la mafia, fue la gota que derramó el vaso.
La presencia del octagenario funcionario ya incomodaba, de tan autónomo que se sentía, sin hacer equipo que tanto gusta a este gobierno. La misma Sheinbaum le dio un raspón a su trabajo como fiscal, al decir en Palacio Nacional que su que era bueno su trabajo, pues no tenía la coordinación necesaria con las fiscalías estatales. ¡Zaz!
El tema debió ser tomado con pinzas por varios, sobre todo por Adán Augusto, operador de la separación de Gertz, ya que ha demostrado ser vengativo… y tiene mucha información en su poder.