El periodista verifica los datos, los contrasta, ve las posibles consecuencias de los hechos. Un medio periodístico, para serlo en realidad, debe seguir una metodología, tener una estructura y no solamente ser una plataforma que irradie información sin ninguna estructura a lo que difunda
Miguel Camacho | @mcamachoocampo
Hace unas semanas conversaba con un amigo acerca de los cambios que nos han tocado vivir a lo largo de nuestra trayectoria periodística. Por ejemplo, a mi me tocó, en mis inicios, la despedida a las máquinas de escribir y a los linotipos y la bienvenida a los programas de edición y a las computadoras (en el año 1989) hace ya 35 años.
En un punto de la plática mi amigo me dijo que con la masificación de los llamados teléfonos inteligentes se había democratizado el periodismo ya que había surgido el periodismo ciudadano. Lo dicho por mi amigo me puso de punta los pocos pelos que me quedan en la cabeza, ya que para mí el periodismo ciudadano no existe, permítame explicarle.
Ciertamente la tecnología de telecomunicaciones actual permite a cualquier persona convertirse en un difusor de información; sin embargo, el difundir información de un embotellamiento, de un bache, o incluso de una balacera no convierte a la persona en periodista ni a la acción que realiza en periodismo.
El periodista verifica los datos, los contrasta, ve las posibles consecuencias de los hechos. Un medio periodístico, para serlo en realidad, debe seguir una metodología, tener una estructura y no solamente ser una plataforma que irradie información sin ninguna estructura a lo que difunda.
La información publicada en plataformas sociales puede servir a los periodistas, pero de ninguna manera se le debe dar fé pública, porque de no ser cierta, puede dañar nuestra credibilidad y la de nuestro medio.
Hace algunos años, cuando cubría la guardia nocturna en el portal de internet de Noticieros Televisa, mis jefes me hablaron para decirme que “en redes sociales” (precisamente un perfil que decía ejercer el periodismo ciudadano) había la información que se estaba registrando una balacera frente al Palacio de Gobierno en Monterrey, Nuevo León. A la información podía dársele cierta credibilidad porque días antes, en ese mismo lugar, se registraron protestas contra algunas medidas tomadas por el gobernador. No obstante, ese perfil era el único que traía la información.
Ante la insistencia de mis jefes, el encargado de turno de corresponsales nacionales habló a Monterrey y pidió que fueran a investigar. Los colegas de Monterrey aceptaron ir bajo protesta, ya que en las frecuencias locales de la policía no había ningún reporte. Al llegar al lugar, el equipo encontró una patrulla de tránsito, una grúa y una camioneta de modelo antiguo, a la quel le habían estallado los platinos. El sonido era como el disparo de un arma de fuego.
Cuando nos dieron el reporte nos reímos mucho. ¿Qué hubiera pasado si publicamos la información de los disparos y las autoridades Monterrey la desmienten? Mínimo nos hubieran dado un jalón de orejas,
Pero al ruido que el periodismo ciudadano mete al periodismo profesional, hay que agregar algo más, el avance de las aplicaciones de inteligencia artificial. Actualmente existen programas que son capaces de buscar información, redactar una nota y publicarla sin la intervención de un ser humano.
Los periodistas debemos debemos reinventarnos, sí utilizar las herramientas que la época actual ofrece, pero nosotros debemos explorar nuevos formatos, innovar con nuestro trabajo, porque de lo contrario estaremos asistiendo a la extinción del periodismo y de nuestra forma de vida.
EN EL TINTERO
-Todo está consumado, se acabaron las opciones legales. Esta semana, salvo que ocurra un verdadero milagro, el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación ratificará la sobrerrepresentación en la Cámara de Diputados y con ello asistiremos al funeral de los organismos autónomos y del Poder Judicial Federal.
-Qué declaración tan vergonzosa de Mario Delgado. La 4T quiere entregar como regalo de despedida a AMLO la reforma judicial. Yo me pregunto: ¿El nuevo gobierno trabajará para hacerle regalos a AMLO o por el bien de México?