Los ministros, por decirlo de alguna manera, no aceptaron el salvavidas presidencial y salieron a dar una conferencia de prensa con guion ensayado, donde se contradijeron entre sí.
Miguel Camacho @mcamachoocampo
Cada día que pasa entiendo menos a la 4T y a esa obsesión de sus miembros por parecer inmaculados y no reconocer que, una y otra vez, han contravenido en los hechos uno de los principios sagrados de su movimiento: la AUSTERIDAD. Muchas veces, en esa obsesión por defender esa imagen, el régimen termina incurriendo en episodios francamente ridículos.
El episodio más reciente de esta cadena de despropósitos ocurrió en la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Los nuevos ministros, esos que llegaron con la promesa de “ser pueblo” tras ser elegidos por voto popular en 2025, protagonizaron un ridículo monumental al adquirir nueve camionetas Jeep Grand Cherokee blindadas, cada una con un costo que va de 1.7 hasta 2.85 o 3 millones de pesos (incluyendo blindaje de nivel alto; el total ronda entre 22 y 25 millones de pesos, más IVA).
La presidenta Sheinbaum intentó salir al paso declarando que la compra —aun con lo ostentosa que era— representaba un ahorro de más de mil millones de pesos para el erario al sustituir un contrato de renta previo. Pero los números no cuadran. De acuerdo con estimaciones de analistas y con base en contratos públicos conocidos, el gasto anual anterior en rentas similares (como el del SAT en 2019, de aproximadamente 876 mil pesos por unidad) no justificaría ni una fracción de esa cifra en el periodo 2026-2028. Se necesitarían décadas —o hasta un siglo sin inflación— para alcanzar ese monto. Parece más una excusa política que un ejercicio serio de aritmética.
Los ministros, por decirlo de alguna manera, no aceptaron el salvavidas presidencial y salieron a dar una conferencia de prensa con guion ensayado, donde se contradijeron entre sí. Al final, tuvieron que meter reversa con el motor chirriando: anunciaron que no las usarán personalmente y que las cederán a jueces con mayor nivel de riesgo —o que venderán parte de la flotilla vieja—. Pero el “oso” ya quedó tatuado en el mármol de la Corte.
Pero no nos engañemos: esto no es un error de logística, es un patrón de conducta. Mi mamá decía que “quien no tenía y llegaba a tener, loco se quería volver”, y los miembros de la 4T hace mucho que parecen haber perdido el rumbo. Hoy los vemos con actitudes muy alejadas de su propio evangelio. Recordemos algunos ejemplos.
Las vacaciones imperiales
Ahí está el viaje de Andrés Manuel López Beltrán a Tokio; la escapada de Mario Delgado a Portugal, o el festejo del aniversario matrimonial de Ricardo Monreal en Madrid. La maroma utilizada fue simple: lo hicieron con recursos propios. Porque, al parecer, la austeridad solo aplica de la frontera para adentro. No se trata del derecho a viajar, sino de la incongruencia con el discurso oficial.
El patrimonio “mágico”
Desde los terrenos de Irma Eréndira Sandoval hasta la casa de 12 millones de pesos en Tepoztlán de Gerardo Fernández Noroña (terreno de aproximadamente 1,200 m² y construcción de 259 m²). Él sostiene que fue adquirida con crédito hipotecario y recursos propios, aunque persisten dudas sobre la escrituración en zona comunal. Resulta que el sueldo público de la 4T rinde más que el de cualquier CEO de una trasnacional.
Símbolos de vanidad
Ahí están los intentos fallidos, como el retrato al óleo planeado para Lenia Batres (contrato adjudicado por alrededor de 40 mil pesos que nunca se realizó; la artista desistió en octubre de 2025 por “compromisos previos” y no se pagó un peso), y otros casos que sí llegaron a concretarse.
En el discurso nos dicen que se han ahorrado miles de millones, pero la percepción ciudadana es que el dinero no desapareció, sino que fue reorientado hacia nuevas prioridades del poder. Se recortó en medicinas, se asfixió a la ciencia y se dejaron caer las escuelas, mientras la nueva élite blinda no solo sus vehículos, sino su estilo de vida.
La austeridad en este gobierno no es una política pública: se ha convertido en un discurso selectivo, utilizado para justificar recortes a unos mientras otros quedan al margen, siempre bajo el manto protector de la “maroma” oficial.
Al final del día, en este México de contrastes, lo único que ha sido realmente austero es la congruencia de quienes nos gobiernan.
EN EL TINTERO
Increíble: el descarrilamiento del Tren Interoceánico, ocurrido el 28 de diciembre de 2025, fue atribuido al exceso de velocidad (error humano, según la FGR), y los “responsables” —maquinista y despachador— ya fueron detenidos y acusados de homicidio culposo y lesiones. Los aplaudidores de la 4T celebran el carpetazo al caso y que, por el momento, quede a salvo el manto inmaculado del movimiento, sin que se profundice en posibles negligencias de supervisión o de infraestructura.
Tremendo susto se llevó el gobernador de Oaxaca, Salomón Jara, en la consulta de revocación de mandato. Buena parte de quienes acudieron a las urnas votaron porque hiciera maletas y regresara a su casa. ¿Mandatarios o mandatarias locales, como Delfina Gómez, estarán ya tomando precauciones?
Una pregunta ronda mi cabeza: ¿qué va a prometer Morena al PT y al Verde para sacar adelante la Reforma Electoral? La presidenta haría bien en guardarla en el cajón del olvido, aunque se enojen en Palenque.
Cuando lo escuché no lo podía creer: la presidenta Sheinbaum consideró una prioridad de Estado pedir la intervención del presidente de Corea del Sur, Lee Jae-myung, mediante carta diplomática, para que el grupo musical BTS ofreciera más conciertos en México —o alternativas como pantallas masivas— tras el caos en la preventa y la alta demanda de boletos para mayo de 2026. Sin comentarios.
Por último, una disculpa. Hay muchas maromas que quedaron fuera, pero si las cito todas, no acabaría de escribir.






