por Dominio Público | Abr 18, 2025 | Lo nuestro, Principales
A penas matan a uno y el gobierno de Pablo Lemus no tardó en insinuar una posible relación con grupos delictivos.
El asesinato de Ramón Grande Moncada, director de Seguridad Pública de Teocaltiche, ha reavivado una preocupante tendencia dentro del gobierno de Jalisco: la estigmatización sistemática de funcionarios asesinados, al ser señalados públicamente por presuntos vínculos con el crimen organizado, sin que exista evidencia contundente ni posibilidad de defensa.
Grande Moncada fue ejecutado el pasado martes frente a su familia. De inmediato, las autoridades estatales informaron que el mando policiaco tenía vencidos sus exámenes de control y confianza desde hacía nueve meses, aunque había agendado una cita para actualizarlos.
A pesar de que sus evaluaciones anteriores estaban aprobadas, el gobierno de Pablo Lemus no tardó en insinuar una posible relación con grupos delictivos, replicando un discurso oficial que se ha vuelto cada vez más recurrente.

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Desde la desaparición de ocho policías en febrero —cuatro de los cuales fueron encontrados ejecutados— la administración estatal ha intensificado su narrativa de “depuración institucional”.
Sin embargo, más que demostrar una estrategia clara contra el crimen organizado, esta postura parece orientada a exculparse ante la creciente inseguridad en la región, culpando a los propios elementos caídos.
El patrón es evidente: convertir a los funcionarios asesinados en sospechosos póstumos permite justificar operativos fallidos, evadir responsabilidades políticas y sostener la idea de que las corporaciones locales estaban infiltradas desde su base. Esta narrativa, además de ser frágil, impide construir justicia para las víctimas y deja a las familias sin posibilidad de limpiar el nombre de sus seres queridos.
La región norte de Jalisco, particularmente municipios como Teocaltiche y Villa Hidalgo, permanece bajo vigilancia estatal tras el desarme de sus policías municipales en febrero. La Secretaría de Seguridad estatal informó que será hasta dentro de dos semanas cuando se inicie la revaluación de los 35 elementos de Teocaltiche y los 40 de Villa Hidalgo, con miras a su reentrenamiento e incorporación posterior.
Ramón Grande Moncada ya había estado al frente de la policía municipal en 2021, durante la administración del entonces alcalde Juan Manuel Vallejo Pedroza, quien también es investigado por supuestos vínculos con grupos criminales, tras el hallazgo de un sistema de videovigilancia clandestino operado desde la comisaría.
El caso de Grande Moncada se suma a una lista creciente de funcionarios municipales de Teocaltiche que, además de perder la vida en contextos violentos, son desacreditados públicamente sin proceso alguno. Esta práctica no solo mina la confianza en las instituciones, sino que convierte a los servidores públicos en blanco de una narrativa institucional que criminaliza a las víctimas y elude responsabilidades desde el poder.
por Dominio Público | Abr 17, 2025 | Principales, Seguridad
Investigan presuntos vínculos del comisario asesinado con el crimen organizado.
La comunidad de Teocaltiche vive momentos de consternación y profunda preocupación tras el asesinato del director de la Policía Municipal, Ramón Grande Moncada.
En representación del ayuntamiento y de los habitantes del pueblo, el secretario de la presidencia municipal, José Luis Perreira, expresó su sentir ante la tragedia.
Perreira aseguró que, desde que las autoridades estatales y federales asumieron el control de la seguridad pública en la zona, han trabajado de forma coordinada con el objetivo de restablecer la paz y garantizar la protección de la ciudadanía.
“Hemos solicitado informes diarios sobre la situación y, desde el ayuntamiento, hemos tocado puertas en busca de respuestas. Lo que el pueblo exige es claro: justicia, protección y una resolución inmediata a los hechos de violencia que se viven día con día”, declaró el funcionario.
También se refirió al comunicado difundido en redes sociales por el gobierno municipal, en el cual exigían mayor seguridad para la población.
Aclaró que dicho mensaje representa el sentir colectivo de Teocaltiche ante el ataque ocurrido recientemente, en el que, además del fallecimiento del comisario, resultó herida su esposa y su hijo de 15 años fue testigo de lo ocurrido al encontrarse en el vehículo durante el atentado.
Luego del asesinato a balazos del Comisario de Seguridad de Teocaltiche, Ramón Grande Moncada, autoridades han abierto una línea de investigación para esclarecer posibles vínculos del mando policiaco con el crimen organizado.
De acuerdo con reportes previos al desarme de la policía municipal, elementos de la corporación habrían señalado desde febrero que Grande Moncada recibía órdenes de un grupo delictivo que opera en la región. Estas declaraciones ahora toman relevancia en el contexto del homicidio, mientras se intensifican las indagatorias para determinar si el crimen está relacionado con dichos señalamientos.
por Dominio Público | Abr 16, 2025 | Opinión, Principales
Este municipio ha sido completamente entregado al crimen organizado, particularmente al Cártel Jalisco Nueva Generación, sin que el Gobierno del Estado haya logrado articular ni una respuesta mínima. No hay estrategia, no hay presencia real, no hay voluntad.
Raúl García Araujo @araujogar
El asesinato del director de la Policía Municipal de Teocaltiche, Jalisco, Ramón Grande Moncada, ocurrido ayer por la tarde, cuando acudía a un evento del ayuntamiento acompañado de su esposa, es indignante. Este crimen es aún más grave porque se supone que la Secretaría de Seguridad del Estado mantiene un despliegue especial de vigilancia en el municipio desde el 19 de febrero.
Indigna y enoja porque, al parecer, de nada sirven las palabras y los boletines oficiales cuando no se puede garantizar la seguridad ni de los ciudadanos ni de los mismos policías a quienes relevaron.
Desde hace dos meses, casi una veintena de asesinatos se han registrado en Teocaltiche, incluidos los de dos policías locales, quienes quedaron expuestos a merced de los criminales. Estos pueden entrar al pueblo como si nada y atacarlos, pues la Policía Estatal no ha demostrado eficacia alguna.
A pesar de los discursos y entrevistas llenas de promesas, la realidad en Jalisco grita más fuerte que cualquier boletín oficial. El gobierno de Pablo Lemus Navarro ha fracasado rotundamente en su principal obligación como gobernador: garantizar la seguridad y el orden público. Lo peor es que este colapso no ha sido producto de años de desgaste institucional, sino que ha ocurrido en apenas cuatro meses: cuatro meses de simulación, omisiones e incapacidad flagrante.

Pablo Lemus
El caso de Teocaltiche se ha convertido en el símbolo más claro del abandono estatal. Este municipio ha sido completamente entregado al crimen organizado, particularmente al Cártel Jalisco Nueva Generación, sin que el Gobierno del Estado haya logrado articular ni una respuesta mínima. No hay estrategia, no hay presencia real, no hay voluntad. Lo que hay es miedo, silencio oficial y complicidad tácita.
Desde febrero, cuando la Policía Estatal —bajo el mando del secretario de Seguridad, Juan Pablo Hernández— asumió el supuesto control de la zona, se han registrado al menos 18 homicidios violentos. Hasta ahora, no se ha detenido a nadie por estos crímenes, que incluyen los de policías, menores de edad y civiles inocentes.
Resulta patético y ofensivo que el propio secretario Hernández reconozca públicamente el aumento en robos y asesinatos en Teocaltiche y Villa Hidalgo, como si se tratara de una simple estadística más en su informe mensual. Esa declaración, lejos de mostrar transparencia, confirma la parálisis de las instituciones. Si sabe lo que ocurre y no actúa, es cómplice por omisión. Y si no sabe cómo responder, entonces ya es hora de que renuncie.
Pero la responsabilidad no termina ahí. La Fiscalía General del Estado, encabezada por Salvador González, ha mostrado una desvergüenza institucional que raya en lo criminal. En lugar de investigar con rigor, su labor ha consistido en encubrir, minimizar y postergar la verdad. El caso del activista Juan Pablo Alonso Estrada, asesinado el 30 de marzo, es un claro ejemplo. Pasaron cinco días antes de que su muerte fuera confirmada oficialmente. ¿La razón? Nadie lo explica. ¿Los avances? No existen. ¿La justicia? Brilla por su ausencia.
Alonso Estrada no era un ciudadano cualquiera; era una voz incómoda que había denunciado valientemente la presencia del crimen y la inacción del gobierno. Fue ignorado por las autoridades en vida, y ahora su muerte ha sido cubierta con el mismo desprecio institucional. Su ejecución no solo fue un acto de barbarie, sino también una advertencia sobre lo que ocurre cuando el Estado renuncia a su función más básica: proteger a quienes lo necesitan.
Y la historia se repite. Hace unos días, cuatro cuerpos ejecutados fueron encontrados en una finca de la colonia El Barrio. La noticia se difundió primero por redes sociales, impulsada por vecinos desesperados. La Fiscalía, fiel a su estilo, guardó silencio durante casi 24 horas. Cuando finalmente emitió un comunicado, lo hizo sin datos, sin contexto y sin compromiso, como si fuera una molestia tener que dar explicaciones.
En medio de todo esto, el gobernador Pablo Lemus Navarro ha optado por una estrategia que ya no engaña a nadie: la distracción. Mientras en Teocaltiche hay balaceras, en Casa Jalisco se realizan ruedas de prensa sobre turismo. Mientras los activistas son asesinados, el Ejecutivo estatal se toma fotos inaugurando eventos deportivos. Su prioridad no es la seguridad, sino su imagen. Y mientras más se enfoca en eso, más se derrumba el estado que prometió gobernar.
La pregunta es incómoda, pero necesaria: ¿qué tanto de este abandono es incapacidad, y qué tanto es conveniencia? ¿Es el gobierno de Lemus simplemente incompetente, o ha decidido no enfrentarse al crimen organizado porque hacerlo implica riesgos políticos y personales? Cuando la omisión es sistemática, cuando el silencio se convierte en política pública, la línea entre ineptitud y complicidad se vuelve peligrosamente difusa.
La situación es tan grave que ya no basta con esperar respuestas locales. La presidenta Claudia Sheinbaum y su secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, deben intervenir con urgencia. La gobernabilidad en Jalisco está rota. Las instituciones han sido rebasadas. La ciudadanía está sola. Y no podemos permitir que esta situación se normalice. Hoy es Teocaltiche, mañana será cualquier otro municipio.
Pablo Lemus, Juan Pablo Hernández y Salvador González no están a la altura del desafío. Su permanencia en el cargo es, hoy por hoy, parte del problema. Jalisco necesita liderazgo real, compromiso auténtico y, sobre todo, acción. Porque cuando el narco impone su ley y el Estado calla, no estamos frente a una crisis de seguridad: estamos frente a la renuncia absoluta del deber público.
En Cortito: Nos cuentan que la Feria de la Primavera 2025 arrancó con fuerza en Cuernavaca, dejando claro que sigue siendo uno de los eventos culturales y turísticos más importantes del estado de Morelos.
Miles de personas, entre habitantes y visitantes, asistieron a la tradicional cabalgata y al acto inaugural, marcando el inicio de una celebración que busca resaltar la identidad local, dinamizar la economía y proyectar estabilidad.
El presidente municipal, José Luis Urióstegui Salgado, encabezó el evento inaugural, acompañado por representantes de los distintos niveles de gobierno. En su mensaje, subrayó la relevancia de la feria como símbolo de colaboración institucional y desarrollo social, destacando que su realización refleja el compromiso de su administración con la promoción cultural y la recuperación de espacios públicos para el disfrute ciudadano.
Uno de los puntos que más destacó fue el operativo de seguridad implementado para garantizar un ambiente tranquilo. Según el reporte oficial, el pasado fin de semana se registró una asistencia de aproximadamente ocho mil personas, sin incidentes que lamentar. La coordinación entre la Secretaría de Seguridad Pública Municipal, Protección Civil y otras instancias permitió mantener un saldo blanco, lo cual fue reconocido por las autoridades y por diversos sectores de la ciudadanía.
por Dominio Público | Abr 15, 2025 | Opinión, Principales
Es un municipio de Jalisco que ha vivido entre balaceras, desplazamientos forzados y el avance del crimen organizado.
En Teocaltiche, el dolor no termina con la muerte. A semanas de confirmarse el hallazgo de los cuerpos de cuatro de los ocho policías desaparecidos en febrero —asesinados y abandonados en bolsas negras—, las familias de las víctimas siguen esperando algo más que promesas vacías: esperan justicia, apoyo, y al menos un gesto de humanidad que no ha llegado.
Lo que ha hecho el gobierno de Jalisco es indignante. Ni una sola reunión directa del secretario de Seguridad Pública, Juan Pablo Hernández, con las familias. Ni una propuesta concreta de apoyo económico. Ni un reconocimiento público a los agentes caídos. Solo frases burocráticas lanzadas al aire, como quien intenta salir del paso: “Estamos viendo qué ofrecerles”, dijo el funcionario, como si la tragedia de perder a un padre, un esposo o un hijo pudiera esperar a la agenda política.
El abandono institucional en Teocaltiche no es nuevo. Es un municipio que ha vivido entre balaceras, desplazamientos forzados y el avance del crimen organizado, mientras el Estado apenas se asoma cuando la crisis ya está consumada. Pero esta vez, el olvido tiene rostro y nombre: son las viudas, los huérfanos, los padres que no solo enfrentan el duelo, sino también el desamparo.
No hay becas para los hijos. No hay atención psicológica. No hay ayuda económica. No hay siquiera una disculpa formal. El mensaje que reciben es claro: que sus muertos no importan, que sus vidas no valen, que morir en servicio en Teocaltiche es morir dos veces: una en manos del crimen, y otra en la indiferencia del Estado.
La negligencia del secretario Hernández no es solo una omisión. Es una forma de violencia institucional. Es negarse a asumir la responsabilidad de proteger a quienes arriesgaron todo en nombre de la seguridad pública. Es perpetuar el abandono sistemático de una región que, a ojos del poder, sigue estando lejos, demasiado lejos.
Teocaltiche no olvida. Las familias tampoco. Y la ciudadanía debería hacer lo mismo. Porque mientras los funcionarios se esconden detrás de declaraciones tibias, hay madres que lloran a sus hijos, niños que preguntan por sus padres, y comunidades que entierran a sus policías sabiendo que nadie vendrá a ayudarlos después
por Dominio Público | Abr 14, 2025 | Principales, Seguridad
Eran presuntamente utilizados por el crimen organizado.
Autoridades de Jalisco localizaron un predio en Teocaltiche que albergaba varios vehículos presuntamente robados, que presumiblemente eran utilizados por una célula criminal dedicada al narcotráfico en la zona.
De acuerdo con la Secretaría de Seguridad del Estado, el hallazgo se llevó a cabo durante un recorrido de vigilancia realizado el sábado por elementos de la Policía Regional en la colonia Lomas de Teocaltiche, específicamente en el cruce de las calles Chapulines y Constitucionalistas.
Durante el patrullaje, los agentes notaron que el portón de una finca estaba entreabierto, por lo que se acercaron a verificar. Al no obtener respuesta al llamar, observaron desde el exterior dos camionetas sin placas, vehículos tipo plataforma y un tractocamión con placas del servicio público federal.
Tras revisar la información del tractocamión en una base de datos, se confirmó que contaba con reporte de robo desde julio de 2023.
El caso fue notificado al Ministerio Público Federal, quien ordenó asegurar el lugar y mantenerlo resguardado mientras se gestiona una orden de cateo para continuar con las investigaciones.