En el gobierno de AMLO no persigue a periodistas para encarcelarlos, pero lo que sí hace la 4T es intentar dinamitar su credibilidad y la confianza que las audiencias tienen en algunos colegas

 

Miguel Camacho @mcamachoocampo

 

Hace unas semanas la periodista Peniley Ramírez reveló que la Unidad de Inteligencia Financiera investigaba a Latinus, a Carlos Loret de Mola y a su esposa Berenice Yaber, y a Víctor Trujillo. Lo escrito por la comunicadora en el diario REFORMA prendió como pólvora y se armó la polémica.

Hubo grupos que dijeron que se trataba de una acción de intimidación contra el medio y los dos comunicadores, que durante la presente administración se han distinguido por denunciar actos de corrupción.

Por otra parte hubo grupos que salieron a defender las acciones del gobierno, El presidente dijo en su conferencia de prensa mañanera que en su gobierno no se persigue a nadie y que los periodistas somos libres de decir lo que nosotros queramos.

Le doy un punto al presidente, su gobierno no persigue a periodistas para encarcelarlos, pero lo que sí hace la 4T es intentar dinamitar su credibilidad y la confianza que las audiencias tienen en algunos colegas.

Pero este fenómeno no es privativo de México, es una tendencia entre líderes internacionales que tienen ideas afines a López Obrador. Así lo explicó la periodista Carmen Aristegui, en una entrevista concedida al diario El Espectador, de Colombia:

“ Aquí lo que estamos viendo es un patrón de conducta política, donde los líderes, los presidentes, las figuras que tienen este mandato han encontrado que es redituable, que les es redituable identificar a los periodistas, como diría Donald Trump, como enemigos del pueblo. Trump acuñó la frase “enemigos del pueblo”, y acaba de ser una relación terriblemente dañina, desde luego para los periodistas y desde luego para la democracia”.

Para la periodista, líderes políticos como López Obrador y Gustavo Petro, presidente de Colombia, están causando graves afectaciones a las libertades:

“Los políticos que han incursionado como Petro, como AMLO, o como muchos otros están causando afectaciones a las libertades… Si el líder político principal de un país se dedica a denostar, a desacreditar, a buscar calculadamente dañar los dos ejes principales de lo que es un periodista que son confianza y credibilidad; los dos ejes principales de la relación de un periodista con sus lectores, sus espectadores, sus cibernautas, con sus audiencias son esas dos cosas: confianza y credibilidad… ¿Qué produce eso? Produce réditos políticos para ellos, pero produce también, entre otras cosas autocensura, produce intimidación, produce, produce, produce muchas cosas.”

Aristegui sentenció:

“Si un presidente, Petro, AMLO o cualquier otro, encuentra redituable dañar la tarea periodística es que nunca entendió que el periodismo es un factor “sine qua non” de las democracias y que la crítica es un asunto, que aunque les caiga mal, es indispensable que exista.”

Líderes como López Obrador tal vez no persigan ni encarcelen periodistas, pero cada que arremeten contra un comunicador, contra un crítico ponen a caminar una maquinaria muy fuerte, que tiene elementos orgánicos e inducidos, maquinaria cuyos efectos no alcanzamos a medir todavía y que pueden ser fatales para un país.

No presidente, usted no encarcela periodistas, pero los persigue con su palabra y eso es más peligroso.

EN EL TINTERO

-La triunfadora de las elecciones del pasado 2 de junio, Claudia Sheinbaum, anunció que los titulares de la Sedena y la Semar se darán a conocer hasta septiembre. ¿Cómo estará el jaloneo?