Murió a los 92 años de edad, el último líder moral, nato y natural de la izquierda, el ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano.

El único que habría podido dar un manotazo, con toda la autoridad moral, a los integrantes del actual gobierno que encabeza Claudia Sheinbaum, por la podredumbre en que han sumido a un proyecto que perseguía un proyecto basado en el bienestar de los más pobres, fincado en la honestidad, la austeridad y la eficiencia en el ejercicio de la administración.

Hijo del general Lázaro Cárdenas, aquel que expropió de la mano del pueblo, en 1938, la industria petrolera, y de Amalia Solórzano, Cuauhtémoc Cárdenas ha sido el único hijo de un presidente que nació en Los Pinos, y no en pañales de seda, lo hizo en una caja de cartón y con una ropita muy austera.

Integrante de la Corriente Democrática del PRI, en 1987, junto con Porfirio Muñoz Ledo, Ifigenia Martínez y otros distinguidos priistas, Cárdenas Solórzano luchó al interior del PRI por la forma antidemocrática de elegir a los candidatos, a saber, el dedazo.

Eran los tiempos de Miguel de la Madrid Hurtado como presidente de la República y Jorge de la Vega Domínguez, presidente del PRI.

Ante la cerrazón del gobierno y su aún partido, optaron por la salida de este para buscar la presidencia de la República, bajo un movimiento pluripartidista denominado Frente Democrático Nacional, integrado por el PARM, PPS, FCRN y el PMS, al final, al declinar aquel otrora también líder de la izquierda, Heberto Castillo Martínez.

Contendieron contra la candidatura de Carlos Salinas de Gortari y Manuel Clouthier (padre de Tatiana Clouthier), en una contienda que la mayoría de los mexicanos dieron por ganadora a la fórmula del FDN, pero que no dejaron llegar, lo que devino para muchos como el gran fraude electoral de 1988.