por Dominio Público | Jun 24, 2026 | Opinión, Principales
Ariadna Montiel y Citlalli Hernández tendrán que administrar ambiciones, contener inconformidades, neutralizar campañas de lodo y construir acuerdos en 17 estados distintos. La operación política será tan importante como las encuestas.
Raúl García Araujo @araujogar
La carrera por las 17 gubernaturas que estarán en juego en 2027 ya comenzó y dentro de Morena hay dos personajes que tendrán sobre sus hombros una responsabilidad monumental: Ariadna Montiel y Citlalli Hernández.
La primera, al frente de la dirigencia nacional del partido; la segunda, como responsable de conducir los procesos internos de selección.
Ambas deberán sortear una de las pruebas más complejas que haya enfrentado el movimiento desde su llegada al poder: definir a los 17 abanderados sin fracturar la unidad interna ni la coalición que lo acompaña.
La tarea no es menor.
Morena llega al proceso como la principal fuerza política del país y gobierna la mayoría de las entidades que estarán en disputa. Sin embargo, el poder también genera tensiones.
Donde antes había oposición, hoy existen grupos, corrientes, liderazgos regionales y aspiraciones legítimas que buscan ocupar espacios.
Por eso el proceso interno será observado con lupa.
Hay estados donde las señales de unidad son evidentes. Campeche es quizá el ejemplo más claro. Ahí, la gobernadora Layda Sansores decidió adelantarse al calendario político y ordenar la sucesión con una definición que envió un mensaje inequívoco a la clase política local.
La designación de Pablo Gutiérrez Lazarus como coordinador estatal de la Defensa de la Cuarta Transformación no sólo despejó dudas, sino que cerró la puerta a una confrontación interna que hubiera desgastado innecesariamente al movimiento.
En lugar de una disputa prolongada, el oficialismo campechano parece encaminado a concentrarse en una sola tarea: salir a las calles y buscar el respaldo ciudadano.
Algo similar ocurre en Chihuahua.
La senadora con licencia Andrea Chávez se ha convertido en el rostro más visible de Morena en la entidad.
Su presencia política, posicionamiento y cercanía con la base morenista la colocan como una de las figuras más competitivas rumbo a la contienda constitucional.
En Quintana Roo también existen condiciones para construir acuerdos. Aunque diversos perfiles han levantado la mano, el proceso interno todavía tiene margen para consolidar una candidatura de consenso que permita evitar heridas innecesarias.
Pero no en todos lados el escenario es terso.
Guerrero se está convirtiendo en un foco rojo.
La disputa interna ha escalado a niveles preocupantes. Trece aspirantes buscan convertirse en la carta de Morena para suceder a Evelyn Salgado, y conforme avanzan los registros también han comenzado las descalificaciones, los ataques y las operaciones políticas.
Uno de los casos más evidentes es el de Esthela Damián.
La ex funcionaria federal, con una larga trayectoria política y reconocida cercanía con la presidenta Claudia Sheinbaum, se convirtió rápidamente en blanco de una campaña de desgaste que comenzó incluso durante el propio proceso de inscripción.
Versiones difundidas por algunos comunicadores buscaron instalar la narrativa de que la supuesta cuota de género ya estaría cubierta, dejando fuera de la competencia a Damián antes siquiera de iniciar la medición real de preferencias.
Posteriormente, durante encuentros con medios, quedaron en evidencia cuestionamientos claramente orientados a desacreditar su participación.
La guerra sucia arrancó demasiado pronto.
Y cuando las campañas negras aparecen antes de que exista candidatura, lo que está en riesgo no es una aspiración individual, sino la cohesión del proyecto político.
Otro caso delicado se encuentra en San Luis Potosí.
Ahí, el gobernador Ricardo Gallardo mantiene la intención de que su esposa sea quien lo suceda en el cargo. El problema es que esa aspiración choca frontalmente con la posición expresada una y otra vez por la presidenta Claudia Sheinbaum.
La mandataria federal ha sido contundente: no comparte que familiares directos hereden espacios de poder, incluso cuando el acceso se pretenda justificar mediante una elección popular.
Su postura es clara. El combate al nepotismo no debe esperar hasta 2030; debe comenzar desde 2027.
El mensaje presidencial tiene destinatarios concretos.
Porque si Morena pretende sostener la narrativa de transformación, deberá demostrar que sus procesos internos son capaces de privilegiar la competitividad, la legitimidad y el consenso por encima de los intereses familiares o de grupo.
Las próximas semanas serán decisivas.
Ariadna Montiel y Citlalli Hernández tendrán que administrar ambiciones, contener inconformidades, neutralizar campañas de lodo y construir acuerdos en 17 estados distintos. La operación política será tan importante como las encuestas.
Porque una candidatura puede ganar una elección.
Pero una candidatura impuesta, cuestionada o nacida de la división puede poner en riesgo todo un proyecto.
Morena tiene hoy la fuerza electoral para competir y ganar la mayoría de las gubernaturas en disputa. Lo que todavía está por demostrarse es si tiene la madurez política para procesar sus diferencias sin destruirse desde dentro.
Y esa batalla, la más importante de todas, empieza mucho antes de que los ciudadanos lleguen a las urnas.
En Cortito: Nos cuentan que en Campeche los movimientos rumbo a 2027 comienzan a tomar forma y algunos nombres empiezan a aparecer en las conversaciones políticas de los distintos municipios.
Uno de ellos es el de Ambrosio Gutiérrez Pérez, periodista ampliamente conocido en la entidad y cuya trayectoria profesional lo ha colocado durante años como un observador permanente de la vida pública campechana.
Nos dicen que el comunicador podría convertirse en la apuesta de Morena para competir por la presidencia municipal de Palizada, municipio que conoce a la perfección por ser la tierra que lo vio nacer, crecer y abrirse paso en el ejercicio periodístico.
De concretarse dicha posibilidad, no se trataría de una incursión improvisada en la política.
Gutiérrez Pérez conoce de cerca la operación electoral y la comunicación gubernamental.
En 2021 desempeñó una función estratégica dentro de la campaña que llevó a Layda Sansores San Román a la gubernatura de Campeche, formando parte del equipo responsable de la comunicación política y de la estrategia mediática que acompañó aquella victoria histórica para Morena.
Esa experiencia le permitió conocer no solamente el funcionamiento de una campaña de alta competencia, sino también los mecanismos de construcción de narrativa, posicionamiento territorial y movilización política que terminan definiendo una elección.
Por ello, en diversos círculos políticos de Campeche no sorprende que su nombre comience a ser mencionado cuando se habla de la sucesión municipal en Palizada.
por Dominio Público | Jun 23, 2026 | Opinión, Principales
Seamos claros: la 4T sí tiene resultados que explican buena parte de su respaldo electoral. Los programas sociales se fortalecieron
Miguel Camacho @mcamachoocampo
Este domingo se realizó la segunda vuelta de las elecciones presidenciales en Colombia. Los resultados del preconteo indican que Abelardo de la Espriella será, a partir de agosto, presidente de Colombia. La diferencia fue de apenas un punto porcentual, aunque puede aumentar o disminuir conforme avancen los conteos oficiales.
Los resultados de Colombia se suman a los reveses electorales que ha sufrido la izquierda en los últimos años. Argentina, Ecuador, Bolivia y Chile son algunos de los países latinoamericanos que movieron su péndulo político hacia la derecha.
¿La población de esos países decidió dejar de apoyar a la izquierda?
No podría decir de manera tajante que sí. Más bien creo que los resultados no estuvieron a la altura de las expectativas que se generaron entre la ciudadanía. Cuando las promesas sociales chocan con la realidad de la inseguridad, la inflación y el estancamiento económico, la gente vota con el bolsillo y con la percepción de orden.
Pero aterricemos en México y en lo sucedido con las izquierdas latinoamericanas.
Seamos claros: la 4T sí tiene resultados que explican buena parte de su respaldo electoral. Los programas sociales se fortalecieron (aunque, como bien sabemos, no son una idea original suya; existen desde los tiempos de Carlos Salinas y otros gobiernos), la pobreza se redujo en varios indicadores y el salario mínimo aumentó de manera importante. Eso nadie lo puede negar. Sin embargo, todavía quedan muchos pendientes que no se resuelven con narrativa ni con divisiones.
Prometieron acabar con la corrupción y no han terminado, ni se ve para cuándo. Los casos de corrupción se han hecho más evidentes y, peor aún, a veces parecen combatirse de manera selectiva. Entregar a peones no borra los pendientes grandes.
Prometieron un sistema de salud a la altura de los mejores del mundo y simplemente no han podido cumplirlo. La transición del Seguro Popular al INSABI y después al IMSS-Bienestar generó problemas en el abasto de medicamentos y en la atención médica.
Nos prometieron un país más seguro y todavía estamos lejos de verlo. Aunque, según las estadísticas oficiales, existen avances importantes en el combate a delitos de alto impacto, esas cifras deben reflejarse en la vida cotidiana de la población. En el Estado de México, por ejemplo, la gente sigue viendo retenes de hombres armados en las carreteras y padeciendo extorsiones. Los números importan, pero la percepción y la realidad diaria pesan más.
Falta mucho por hacer y los pendientes no se resolverán en un juego de buenos contra malos. Tendrán solución en la medida en que exista trabajo serio, resultados medibles, instituciones fuertes y una mayor unión promovida desde el gobierno. El gobierno debe fomentar la unión y no la separación.
Si la 4T no lo entiende, podría terminar recorriendo el mismo camino que varios de sus aliados ideológicos en América Latina: pasar del gobierno a la oposición.
EN EL TINTERO
Vaya telenovela que nos está regalando el Estado de México con el caso de la presidenta municipal de Tenancingo. Por ahí leí que todo se trata de una cortina de humo para que digamos que el gobierno combate la corrupción, aunque se trate de personas de su propio partido. Entregando a la “chiquillada” quieren que nos olvidemos de los pendientes mayores en materia de corrupción.
La rendición de cuentas debe ser para todos, sin excepciones. Eso fortalecería la credibilidad, no la debilitaría.
por Dominio Público | Jun 19, 2026 | Opinión, Principales
El fondo del caso no es solo la venta de alcohol dentro de una instalación militar, sino la forma en que un bien nacional se pone al servicio de un negocio privado sin una ganancia pública claramente definida.
Claudia Bolaños @claudiabola
El Campo Marte terminó convertido en una plaza comercial disfrazada de fiesta mundialista. Un espacio federal, administrado por la Secretaría de la Defensa Nacional y cargado de valor cívico, fue entregado para un evento privado de cobro, con boletaje, conciertos, zonas VIP, venta de comida, bebidas alcohólicas y denuncias por consumo de drogas en baños.
Lo más delicado es que el convenio no establece una contraprestación económica clara para la Nación, aunque el inmueble se explota como si fuera propiedad de particulares. La empresa cobra accesos, comercializa experiencias y vende exclusividad; el Ejército resguarda; los asistentes pagan; y la Nación queda en segundo plano.
La autorización no surgió de la nada. De acuerdo con los documentos, el uso del recinto fue avalado por el general de brigada diplomado de Estado Mayor José Manuel Ramírez Martínez, director general de Ingenieros y responsable inmobiliario de la Defensa, y por el coronel intendente Raymundo Barrera García, jefe del Centro de Promoción Social de la Defensa. Del lado privado aparece Víctor Francisco Vázquez Andrade, administrador único de The Mates Contents, empresa beneficiada con el convenio, mientras Eco en Vivo y Ocesa participan en la operación y promoción del evento durante el Mundial de Futbol.
El fondo del caso no es solo la venta de alcohol dentro de una instalación militar, sino la forma en que un bien nacional se pone al servicio de un negocio privado sin una ganancia pública claramente definida. Campo Marte deja de ser símbolo de orden y civismo para convertirse en ejemplo de cómo el patrimonio público puede terminar subordinado al espectáculo, al alcohol y a los intereses privados.
Y, Sepa La Bola, mientras la oposición responsabiliza a López Obrador por las tensiones con Estados Unidos en materia de seguridad, la presidenta Claudia Sheinbaum ha optado por restar importancia a las declaraciones de Donald Trump.
“Un día dice una cosa, otro dice otra cosa”, dijo en su conferencia mañanera.
Desde la oposición, voces como la de Rubén Moreira Valdez insisten en atribuir al sexenio anterior un enfoque permisivo frente al crimen organizado. La frase “abrazos, no balazos”, sostienen, no solo fue una promesa de campaña, sino un mensaje político que debilitó la acción del Estado.
Argumentan que esa narrativa envió señales de tolerancia, tanto al interior como hacia el exterior, y que hoy la actual administración enfrenta las consecuencias: un entorno de inseguridad persistente y una relación cada vez más tensa con el gobierno estadounidense.
En ese contexto, el reto para el gobierno federal es claro: aplicar la ley, enfrentar la inseguridad sin maquillajes estadísticos y coordinar a las entidades federativas, en particular a aquellas gobernadas por Morena.
A ello se suma lo dicho por el secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, quien reconoció que el Cártel Jalisco Nueva Generación mantiene su estructura operativa por regiones, pese a los golpes recibidos. Lo mismo ocurre con el Cártel de Sinaloa, que continúa siendo una organización sólida incluso tras la entrega de Ismael “El Mayo” Zambada a autoridades estadounidenses.
Así, más allá de las detenciones y órdenes de aprehensión que se anuncian, la renovación de liderazgos criminales parece inagotable, lo que mantiene intacto el desafío de fondo en materia de seguridad.
por Dominio Público | Jun 18, 2026 | Opinión, Principales
La CNTE estiró tanto la liga que hoy parece más cerca de romperla que de alcanzar sus objetivos.
Miguel Camacho @mcamachoocampo
El Mundial de Fútbol 2026 ya está en marcha. Cuando ustedes, amables amigos, lean estas líneas, la Selección Mexicana estará a unas horas de disputar su segundo partido del torneo.
Durante semanas se habló de protestas, bloqueos y hasta de posibles boicots por parte de distintos grupos inconformes. Sin embargo, llegó el día de la inauguración, el balón rodó y la imagen que el gobierno buscaba proyectar terminó por imponerse.
De todos esos grupos, quizá el que más perdió con el arranque de la Copa del Mundo fue la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE).
Durante semanas presionó, impuso condiciones y exigió una negociación directa con la presidenta Claudia Sheinbaum, quien decidió no ceder. Mientras tanto, el gobierno insistía una y otra vez en mantener abiertas las puertas del diálogo.
Pero todo cambió con el silbatazo inicial.
La foto ya estaba tomada y, con ella, desapareció la urgencia política de alcanzar un acuerdo inmediato. Entonces vino el manotazo en la mesa: el gobierno anunció que dejaría de negociar con las dirigencias y buscaría consultas directas escuela por escuela.
La tortilla se volteó.
La CNTE estiró tanto la liga que hoy parece más cerca de romperla que de alcanzar sus objetivos.
En este nuevo escenario son ahora los maestros quienes llaman al gobierno a retomar las negociaciones. Aseguran que mantendrán sus movilizaciones. Siguen tomando casetas y realizando marchas, aunque cada vez con menor convocatoria, mientras el plantón en el centro de la Ciudad de México muestra señales evidentes de desgaste.
El desgaste es tan visible que la propia jefa de Gobierno, Clara Brugada, apareció escoba en mano limpiando algunas de las zonas que hasta hace poco ocupaban los manifestantes.
Al gobierno le salió bien la jugada. Sin embargo, los invito a que juntos pongamos el desorden.
Porque una cosa es haber logrado inaugurar el Mundial sin sobresaltos y otra muy distinta resolver los problemas que dieron origen al conflicto. Mientras las cámaras apuntan a los estadios y los aficionados llenan las tribunas, existe un México que sigue esperando respuestas. Un país cuyos pendientes no desaparecen con una ceremonia de inauguración ni con un gol de último minuto.
El Mundial terminará dentro de unas semanas. Los problemas seguirán aquí.
EN EL TINTERO
El gobierno anunció una reducción significativa en los homicidios dolosos y en otros delitos de alto impacto. Felicidades. Ojalá que esa mejoría estadística pronto también se refleje en la percepción de la gente.
Lo digo porque continúan ocurriendo hechos que generan miedo. Apenas la semana pasada, habitantes de Coatepec Harinas, al sur del Estado de México, reportaron la presencia de integrantes de la Familia Michoacana que detenían vehículos durante las noches en distintos tramos carreteros.
Las cifras pueden mejorar, pero la sensación de seguridad todavía tiene un largo camino por recorrer.
En el plano internacional, todo apunta a que América Latina atraviesa una etapa de desencanto con la izquierda. Si se confirma la victoria de Keiko Fujimori en Perú, las fuerzas progresistas de la región tendrán que preguntarse por qué una parte importante de sus antiguos votantes está buscando otras opciones.
por Dominio Público | Jun 17, 2026 | Opinión, Principales
Una decisión que la Presidenta tomó desde el inicio de su mandato: rodearse de perfiles con experiencia operativa, capacidad de ejecución y amplio conocimiento de las estructuras de seguridad del país.
Raúl García Araujo @araujogar
La seguridad pública suele ser el examen más complejo para cualquier gobierno. No admite discursos prolongados ni explicaciones interminables.
Los ciudadanos evalúan los resultados en función de una realidad concreta: si la violencia disminuye, si las instituciones recuperan espacios y si el Estado demuestra capacidad para enfrentar a quienes desafían la ley.
Bajo esa lógica, los resultados que presenta la administración de la presidenta Claudia Sheinbaum comienzan a adquirir una relevancia política indiscutible.
La reducción de 46 por ciento en los homicidios dolosos entre septiembre de 2024 y mayo de 2026 representa mucho más que una cifra alentadora.
Refleja la consolidación de una estrategia que ha privilegiado la coordinación, la inteligencia y la operación permanente sobre la improvisación. En un tema históricamente utilizado para desgastar gobiernos, los indicadores empiezan a convertirse en uno de los principales activos políticos de la actual administración.
Buena parte de esos avances encuentra explicación en una decisión que la Presidenta tomó desde el inicio de su mandato: rodearse de perfiles con experiencia operativa, capacidad de ejecución y amplio conocimiento de las estructuras de seguridad del país.
El resultado es la conformación de uno de los gabinetes de seguridad más sólidos y profesionales de los últimos años.
Al frente de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch ha logrado imprimir un ritmo que difícilmente pasa desapercibido.
Las más de 56 mil detenciones por delitos de alto impacto, el aseguramiento de casi 30 mil armas de fuego, el decomiso de cientos de toneladas de droga y el desmantelamiento de más de dos mil laboratorios clandestinos son muestra de una estrategia enfocada en afectar las capacidades operativas y financieras de los grupos criminales.
A esta labor se suma el papel estratégico del secretario de la Defensa Nacional, Ricardo Trevilla Trejo, cuya experiencia militar ha fortalecido la coordinación territorial y la capacidad de respuesta de las Fuerzas Armadas.
Lo mismo ocurre con el secretario de Marina, Raymundo Pedro Morales Ángeles, quien ha contribuido a robustecer las operaciones de inteligencia y los despliegues tácticos en zonas consideradas prioritarias para la seguridad nacional.
La relevancia de este equipo no radica únicamente en sus perfiles individuales, sino en la coordinación que han logrado construir bajo el liderazgo de la Presidenta.
Todos los días, desde muy temprano, el Gabinete de Seguridad revisa información actualizada, evalúa riesgos, ajusta operativos y toma decisiones con base en datos. Esa disciplina institucional comienza a reflejarse en los resultados.
Las cifras muestran que la disminución de la violencia no se limita a una región específica. Veintiocho entidades federativas registran reducciones en homicidios dolosos, mientras que estados históricamente afectados por altos niveles de violencia presentan avances significativos.
Guanajuato, Baja California, Estado de México, Guerrero y Morelos son ejemplo de que la coordinación entre Federación y gobiernos estatales puede generar cambios medibles.
Otro aspecto políticamente relevante es que la estrategia ha enviado señales claras contra la impunidad.
La Operación Enjambre, que ha derivado en la detención de funcionarios y exfuncionarios vinculados con actividades ilícitas, confirma que el combate a la delincuencia también pasa por desmontar las redes de protección política que durante años facilitaron la operación de grupos criminales.
Pero el diseño impulsado por Sheinbaum va más allá de la acción policial y militar. La atención a las causas sigue siendo un componente fundamental.
Millones de servicios, programas sociales, recuperación de espacios públicos, jornadas comunitarias y acciones dirigidas a jóvenes forman parte de una visión que busca atacar los factores que alimentan la violencia desde su origen.
Ese equilibrio entre fuerza institucional, inteligencia operativa y política social es, quizás, el elemento que mejor explica la evolución de los indicadores.
La estrategia no descansa en una sola herramienta ni en una sola institución; funciona como un esfuerzo integral del Estado mexicano.
Por supuesto, los desafíos persisten. Nadie puede afirmar que la batalla está ganada frente a organizaciones criminales que durante décadas construyeron poder económico y territorial. Sin embargo, los resultados disponibles permiten sostener que la ruta emprendida va en la dirección correcta.
En un país donde la seguridad suele definir buena parte de la legitimidad gubernamental, Claudia Sheinbaum ha encontrado en su gabinete de alto nivel una de sus mayores fortalezas.
Y si la tendencia se mantiene, los avances en esta materia podrían convertirse en uno de los pilares más sólidos de su administración.
En Cortito: Nos cuentan que la recuperación del humedal El Caracol comienza a perfilarse como uno de los proyectos ambientales más importantes del Valle de México.
En un momento en que la escasez de agua, la contaminación y el crecimiento urbano representan desafíos cada vez más complejos, el gobierno de Ecatepec ha decidido apostar por una obra que trasciende los periodos de gobierno y que podría beneficiar a cerca de 10 millones de habitantes de la región metropolitana.
La alcaldesa Azucena Cisneros Coss ha colocado este proyecto como una de las prioridades de su administración.
El objetivo es rescatar 800 hectáreas de esta Área Natural Protegida para convertirla en un gran humedal capaz de captar agua pluvial y residual, depurarla mediante procesos naturales y contribuir a la recarga de los mantos acuíferos.
Se trata de una visión que combina sustentabilidad, recuperación ecológica y planeación urbana.
por Dominio Público | Jun 16, 2026 | Opinión, Principales
México llegó al Mundial mostrando su mejor rostro. Pero no existe un solo México. Existen muchos Méxicos: el de la celebración, el de la protesta, el de la esperanza y el de las cuentas pendientes.
Miguel Camacho @mcamachoocampo
El pasado 11 de junio el balón rodó en el Estadio Azteca-Banorte-Ciudad de México. El mundo vio música, luces, celebridades y una Selección Mexicana que derrotó 2-0 a Sudáfrica. Vio a Andrea Bocelli, Shakira, Belinda y Maná sobre el escenario. Vio a Salma Hayek dar la bienvenida a los asistentes y participar en una ceremonia diseñada para mostrar la mejor cara del país.
Vio, en suma, el México de la fiesta.
Pero existe otro México que también estuvo presente, aunque no apareciera en las pantallas gigantes ni formara parte del espectáculo.
El mundo no pudo ver —o quizás sí— las protestas de maestros de la CNTE, una organización que el gobierno ha fortalecido políticamente con sus concesiones; de madres buscadoras que continúan rastreando restos de sus hijos desaparecidos sin encontrar respuestas suficientes del Estado; o de transportistas hartos de la inseguridad en carreteras que las autoridades prometen atender desde hace años.
Grupos que salieron a las calles no para arruinar una celebración, sino porque tienen razones para exigir atención.
Desde el gobierno y entre los simpatizantes de la 4T no faltaron las voces que acusaron a estos grupos de intentar manchar la imagen de México ante el mundo. La presidenta Claudia Sheinbaum afirmó que buscaban proyectar una imagen de caos que, según ella, no corresponde a la realidad del país.
Pero hay algo que el poder suele olvidar: cuando existen protestas persistentes, no basta con descalificarlas. Su sola existencia revela problemas que siguen esperando solución.
Porque si hay maestros bloqueando calles, madres buscando a sus desaparecidos y transportistas denunciando la inseguridad, entonces no todo está bajo control, por más que el discurso oficial insista en repetirlo.
Sin embargo, mientras observaba a los jugadores abrazados cantando el Himno Nacional y a miles de personas coreándolo desde las gradas, una idea me vino a la cabeza.
¿Y si la directora técnica del país escuchara a todo el cuerpo técnico y no solamente a quienes piensan igual?
¿Y si rojos, naranjas, guindas y azules fuéramos capaces de sentarnos a resolver problemas en lugar de utilizarlos como munición política?
¿Y si dejáramos de actuar como si cada grupo tuviera el monopolio de la verdad y aceptáramos que ningún partido, gobierno o movimiento posee todas las respuestas?
Tal vez entonces la próxima vez que escuchemos e himno nacional sonará más fuerte. No porque todos pensáramos igual, sino porque habríamos aprendido a construir juntos.
México llegó al Mundial mostrando su mejor rostro. Pero no existe un solo México. Existen muchos Méxicos: el de la celebración, el de la protesta, el de la esperanza y el de las cuentas pendientes.
Ignorar cualquiera de ellos no los hace desaparecer. Sólo impide entender el país que realmente somos.