Pongamos el desorden: La droga del poder

Pongamos el desorden: La droga del poder

AMLO concentró poder mediante reformas legales, control narrativo y debilitamiento de órganos autónomos, pero sin clausurar por completo el juego electoral ni eliminar a la oposición.

Miguel Camacho @mcamachoocampo

Desde la llegada de la 4T al poder, en 2018, se ha hablado mucho de que México se acerca a un régimen totalitario, incluso a una dictadura. No han faltado las comparaciones con los gobiernos de Nicaragua, Venezuela o Cuba.

Pero conviene ser claros. Estos liderazgos, más que imponerse por la fuerza bruta, llegan y se consolidan gracias a una coyuntura perfecta: cuando el enojo social, la desconfianza en las instituciones y el hartazgo con “los de siempre” se alinean en un momento histórico. En ese instante, el poder no se arrebata: la sociedad lo ofrece como salvación colectiva.

Hugo Chávez canalizó el resentimiento acumulado y lo convirtió en votos masivos. Fidel Castro leyó la humillación nacional como gasolina política. Daniel Ortega recicló la revolución en patrimonio familiar. Nicolás Maduro heredó el sistema y lo defendió con represión abierta y miedo institucionalizado. Donald Trump transformó el agravio cultural en una identidad política vibrante y disruptiva. Andrés Manuel López Obrador hizo del hartazgo moral una narrativa permanente que permeó el imaginario colectivo.

No son iguales. Ninguno de los líderes mencionados proviene del mismo origen ideológico ni gobierna o gobernó con el mismo nivel de brutalidad o deterioro institucional. Maduro y Ortega cruzaron líneas de autoritarismo explícito —elecciones ampliamente cuestionadas, presos políticos en masa, represión violenta— que Trump o AMLO no replicaron en igual escala.

Trump operó y opera dentro de un sistema de contrapesos que resistió sus embates más extremos; AMLO concentró poder mediante reformas legales, control narrativo y debilitamiento de órganos autónomos, pero sin clausurar por completo el juego electoral ni eliminar a la oposición.

Sin embargo, en su forma de actuar hay un parecido inquietante: todos detectan una herida real —desigualdad, corrupción, exclusión, captura elitista— y se presentan como el único antídoto posible.

Ahí el poder deja de ser un encargo temporal y se convierte en identidad personal.

El historiador inglés Lord Acton lo advirtió hace más de un siglo, cuando no había ni redes sociales ni polarización digital:  “ el poder tiende a corromper, y el poder absoluto corrompe absolutamente.” La frase aparece en una carta de 1887 y vale la pena recordarla, porque no habla de izquierdas ni de derechas, sino de una tentación humana universal.

George Orwell fue todavía más crudo. En sus ensayos —y de forma brutal en “1984”— insistió en que el poder no es un medio; es un fin. Cuando gobernar deja de ser servicio y se convierte en necesidad vital del líder, la democracia no cae de golpe: se acostumbra a la erosión lenta.

Ninguno de estos proyectos clausuró la democracia con tanques en la calle. La adelgazaron poco a poco. Desprestigiaron a la prensa cuando criticaba. Cuestionaron a los jueces cuando estorbaban. Etiquetaron la disidencia como traición o conspiración. Ajustaron reglas electorales “por el bien del pueblo”. Todo fue legal. Todo se justificó con encuestas o mayorías. Todo fue gradual.

Hitler suele invocarse como ejemplo extremo que muchos prefieren evitar. No porque todos los caminos lleven inevitablemente a él, sino porque su ascenso fue democrático en sus primeras etapas: supo leer una coyuntura de humillación nacional, crisis económica y desprestigio institucional. Recordarlo no es comparar; es recordar cómo empiezan las cosas, no cómo terminan.

Bertolt Brecht lo dejó escrito en El ascenso resistible de Arturo Ui: “el vientre que parió a la bestia sigue siendo fértil”. No hablaba solo de la Alemania de los años treinta, sino de cualquier sociedad dispuesta a ceder libertades a cambio de orden, identidad o la promesa de que “al menos alguien gobierna de verdad”.

Seamos honestos: el problema mayor no es solo el líder que concentra poder. Es la sociedad que lo normaliza. La que dice “sí, exagera, pero antes estábamos peor”. La que perdona excesos porque “al menos hay resultados” —o programas sociales—. La que confunde fuerza con carácter y silencio con estabilidad.

El poder no siempre se sostiene con miedo. A veces lo hace con símbolos, relatos épicos y la sensación de pertenencia a algo grande: la 4T, MAGA, la revolución bolivariana.

La historia no se repite exactamente, pero rima. Y cuando las rimas empiezan a sonar demasiado familiares —coyuntura, herida, líder único, erosión gradual y normalización social—, ignorarlas no es prudencia. Es complicidad silenciosa.

El poder no siempre se roba.

A veces se entrega.

Y cuando se convierte en droga, no basta con cambiar al “dealer” en las próximas elecciones. Hay que desintoxicarse como sociedad. Reconstruir una desconfianza sana frente a cualquier concentración indefinida de poder. Recordar que ningún líder, por carismático o “necesario” que parezca, es irreemplazable. Y que la democracia no sobrevive por inercia: sobrevive porque la defendemos todos los días, no solo cada seis años.

Sepa La Bola: Certificaciones bajo sospecha, y #LadyCorrupción

Empresarios del sector farmacéutico interpusieron recursos para impugnar contratos otorgados a PSE Pegaso por considerar que no hubo piso parejo.

Claudia Bolaños @claudiabola

Y Sepa La Bola...pero en los corredores de las compras públicas el nombre de PSE Pegaso Servicios Institucionales dejó de ser el de una empresa más de limpieza para convertirse en un caso incómodo que ya revisa la Secretaría Anticorrupción y Buen Gobierno.

Las alertas apuntan a presuntas irregularidades en la obtención de certificaciones de Normas Oficiales Mexicanas, particularmente las vinculadas con la Secretaría del Trabajo y Previsión Social.

El primer ruido vino de adentro. Empleados y ex empleados refieren prácticas simuladas para acreditar la NOM-035-STPS-2018, con cuestionarios que ya llegaban llenos y que el personal sólo debía firmar.

Una trabajadora, que pidió anonimato por temor a represalias, relata que cuando buscó apoyo por acoso y estrés laboral le respondieron que “no se podía hacer nada” porque el examen ya demostraba un buen ambiente, certificación que, asegura, se obtuvo con hojas firmadas sin explicar su verdadero alcance. Si esto se confirma, no sería un error administrativo, sino una simulación que vacía de contenido una norma diseñada para prevenir riesgos psicosociales.

El segundo frente es el de las licitaciones.

Empresarios del sector farmacéutico interpusieron recursos para impugnar contratos otorgados a PSE Pegaso por considerar que no hubo piso parejo.

La pregunta es evidente: cómo una firma dedicada a la limpieza pasó, en tiempo récord, a surtir insumos médicos y a ganar procesos como LA-12-NEF-012NEF001-I-59-2025, AA-12-NEF-012NEF001-I-18-2025 y LA-12-NEF-012NEF001-I-97-2025.

El perfil de quien figura como administrador único, Alexander Van der Toyos López Moctezuma, añade contexto. Fue director de Recursos Materiales de los Servicios de Salud de Sonora y su nombre aparece en la carpeta AP/PGR/SON/FISC/092/2016, relacionada con el presunto desvío de más de nueve millones de pesos durante la administración de Guillermo Padrés.

Ese antecedente alimenta la exigencia de revisar a fondo cómo se evaluaron propuestas y adjudicaciones.

La imagen pública tampoco ayuda. En su sitio web, PSE 0Pegaso presume transparencia y responsabilidad social, pero los enlaces de denuncias y cumplimiento están deshabilitados; los apartados de insumos médicos y construcción dicen “próximamente”.

Mucho discurso, poca evidencia.

Por eso, empresarios y trabajadores coinciden en el mismo punto: que Anticorrupción audite contratos y que la autoridad laboral verifique que las normas se cumplan de verdad.

Sepa La Bola…pero cuando la lupa oficial se posa, las certificaciones exprés suelen perder brillo.

Y Sepa La Bola pero según denuncias internas y vecinale, en el sector 60, conocido como “Ciervo”, donde desde 2021 se arrastran señalamientos por presuntas irregularidades que no han tenido respuesta institucional,

un nombre que aparece de forma recurrente en estos testimonios es el de Liliana Coronado Vallejo, exdirectora de ese sector y hoy coordinadora de seguridad en la alcaldía Iztacalco. Entre los propios elementos se le conoce como “Lady Corrupción”, apodo que contrasta con la imagen que ella misma proyecta en redes sociales, donde se presenta como “La Reina Anticorrupción” y presume cercanía con la hoy presidenta de México desde su etapa como jefa de Gobierno capitalina.

La inconformidad, dicen los policías, no se limita a la narrativa pública, sino a la distancia entre el discurso y lo que ocurre en el día a día del sector Ciervo. Uno de los puntos que más genera molestia es el nivel de vida de la funcionaria frente a los ingresos que declara oficialmente. De acuerdo con información recabada por este espacio, Liliana Coronado posee o utiliza varios vehículos de alta gama cuyo valor conjunto supera, según precios de mercado, los cuatro millones de pesos, aunque en su declaración patrimonial solo aparece reportado un automóvil.

A esta situación se suman vehículos que, según los denunciantes, están en manos de sus hijos, ambos vinculados también a la Policía Auxiliar. Para los policías de base resulta incomprensible que, con sueldos que rondan los diez mil pesos mensuales, puedan circular en autos valuados en cientos de miles de pesos. El contraste es evidente frente a quienes, con años de servicio, apenas logran cubrir sus necesidades básicas.

Pero el malestar no se queda en la ostentación. Elementos del sector Ciervo aseguran que durante la gestión de Coronado Vallejo se normalizaron prácticas que consideran corruptas: cobros por turno, pagos para obtener mejores patrullas, sanciones económicas informales y, de manera reiterada, el presunto desvío de combustible.

Relatan que algunas unidades que deberían patrullar permanecen detenidas mientras se les extrae gasolina de forma sistemática, para después ser enviadas a cargar nuevamente, muchas veces en horarios de madrugada para evitar miradas incómodas. Para los policías, se trata de un “huachicol” institucionalizado que nadie parece querer investigar.

Tras su salida del sector 60, lejos de desmantelarse estas prácticas, los denunciantes sostienen que quedaron en manos de una persona de su absoluta confianza, lo que refuerza la percepción de continuidad y protección interna.

Las cifras oficiales tampoco ayudan a despejar dudas. Según datos públicos, la servidora reporta ingresos anuales por alrededor de 720 mil pesos y la compra de una vivienda de contado en 2021 por un valor cercano a los 700 mil pesos. Para quienes conocen los sueldos reales dentro de la corporación, las cuentas simplemente no cuadran.

La pregunta es inevitable: ¿están enterados los mandos superiores de la Policía Auxiliar de estas denuncias? ¿O, una vez más, el silencio institucional sirve como escudo? Porque cuando nadie investiga y nadie pregunta, la impunidad deja de ser excepción y se convierte en regla. Y en el sector Ciervo, según quienes lo viven desde dentro, “Lady Corrupción” sigue intocable.

Pongamos el desorden: Las maromas de la austeridad “4tera”

Pongamos el desorden: Las maromas de la austeridad “4tera”

Los ministros, por decirlo de alguna manera, no aceptaron el salvavidas presidencial y salieron a dar una conferencia de prensa con guion ensayado, donde se contradijeron entre sí.

Miguel Camacho @mcamachoocampo

Cada día que pasa entiendo menos a la 4T y a esa obsesión de sus miembros por parecer inmaculados y no reconocer que, una y otra vez, han contravenido en los hechos uno de los principios sagrados de su movimiento: la AUSTERIDAD. Muchas veces, en esa obsesión por defender esa imagen, el régimen termina incurriendo en episodios francamente ridículos.

El episodio más reciente de esta cadena de despropósitos ocurrió en la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Los nuevos ministros, esos que llegaron con la promesa de “ser pueblo” tras ser elegidos por voto popular en 2025, protagonizaron un ridículo monumental al adquirir nueve camionetas Jeep Grand Cherokee blindadas, cada una con un costo que va de 1.7 hasta 2.85 o 3 millones de pesos (incluyendo blindaje de nivel alto; el total ronda entre 22 y 25 millones de pesos, más IVA).

La presidenta Sheinbaum intentó salir al paso declarando que la compra —aun con lo ostentosa que era— representaba un ahorro de más de mil millones de pesos para el erario al sustituir un contrato de renta previo. Pero los números no cuadran. De acuerdo con estimaciones de analistas y con base en contratos públicos conocidos, el gasto anual anterior en rentas similares (como el del SAT en 2019, de aproximadamente 876 mil pesos por unidad) no justificaría ni una fracción de esa cifra en el periodo 2026-2028. Se necesitarían décadas —o hasta un siglo sin inflación— para alcanzar ese monto. Parece más una excusa política que un ejercicio serio de aritmética.

Los ministros, por decirlo de alguna manera, no aceptaron el salvavidas presidencial y salieron a dar una conferencia de prensa con guion ensayado, donde se contradijeron entre sí. Al final, tuvieron que meter reversa con el motor chirriando: anunciaron que no las usarán personalmente y que las cederán a jueces con mayor nivel de riesgo —o que venderán parte de la flotilla vieja—. Pero el “oso” ya quedó tatuado en el mármol de la Corte.

Pero no nos engañemos: esto no es un error de logística, es un patrón de conducta. Mi mamá decía que “quien no tenía y llegaba a tener, loco se quería volver”, y los miembros de la 4T hace mucho que parecen haber perdido el rumbo. Hoy los vemos con actitudes muy alejadas de su propio evangelio. Recordemos algunos ejemplos.

Las vacaciones imperiales

Ahí está el viaje de Andrés Manuel López Beltrán a Tokio; la escapada de Mario Delgado a Portugal, o el festejo del aniversario matrimonial de Ricardo Monreal en Madrid. La maroma utilizada fue simple: lo hicieron con recursos propios. Porque, al parecer, la austeridad solo aplica de la frontera para adentro. No se trata del derecho a viajar, sino de la incongruencia con el discurso oficial.

El patrimonio “mágico”

Desde los terrenos de Irma Eréndira Sandoval hasta la casa de 12 millones de pesos en Tepoztlán de Gerardo Fernández Noroña (terreno de aproximadamente 1,200 m² y construcción de 259 m²). Él sostiene que fue adquirida con crédito hipotecario y recursos propios, aunque persisten dudas sobre la escrituración en zona comunal. Resulta que el sueldo público de la 4T rinde más que el de cualquier CEO de una trasnacional.

Símbolos de vanidad

Ahí están los intentos fallidos, como el retrato al óleo planeado para Lenia Batres (contrato adjudicado por alrededor de 40 mil pesos que nunca se realizó; la artista desistió en octubre de 2025 por “compromisos previos” y no se pagó un peso), y otros casos que sí llegaron a concretarse.

En el discurso nos dicen que se han ahorrado miles de millones, pero la percepción ciudadana es que el dinero no desapareció, sino que fue reorientado hacia nuevas prioridades del poder. Se recortó en medicinas, se asfixió a la ciencia y se dejaron caer las escuelas, mientras la nueva élite blinda no solo sus vehículos, sino su estilo de vida.

La austeridad en este gobierno no es una política pública: se ha convertido en un discurso selectivo, utilizado para justificar recortes a unos mientras otros quedan al margen, siempre bajo el manto protector de la “maroma” oficial.

Al final del día, en este México de contrastes, lo único que ha sido realmente austero es la congruencia de quienes nos gobiernan.

EN EL TINTERO

Increíble: el descarrilamiento del Tren Interoceánico, ocurrido el 28 de diciembre de 2025, fue atribuido al exceso de velocidad (error humano, según la FGR), y los “responsables” —maquinista y despachador— ya fueron detenidos y acusados de homicidio culposo y lesiones. Los aplaudidores de la 4T celebran el carpetazo al caso y que, por el momento, quede a salvo el manto inmaculado del movimiento, sin que se profundice en posibles negligencias de supervisión o de infraestructura.

Tremendo susto se llevó el gobernador de Oaxaca, Salomón Jara, en la consulta de revocación de mandato. Buena parte de quienes acudieron a las urnas votaron porque hiciera maletas y regresara a su casa. ¿Mandatarios o mandatarias locales, como Delfina Gómez, estarán ya tomando precauciones?

Una pregunta ronda mi cabeza: ¿qué va a prometer Morena al PT y al Verde para sacar adelante la Reforma Electoral? La presidenta haría bien en guardarla en el cajón del olvido, aunque se enojen en Palenque.

Cuando lo escuché no lo podía creer: la presidenta Sheinbaum consideró una prioridad de Estado pedir la intervención del presidente de Corea del Sur, Lee Jae-myung, mediante carta diplomática, para que el grupo musical BTS ofreciera más conciertos en México —o alternativas como pantallas masivas— tras el caos en la preventa y la alta demanda de boletos para mayo de 2026. Sin comentarios.

Por último, una disculpa. Hay muchas maromas que quedaron fuera, pero si las cito todas, no acabaría de escribir.

En Corto: Cuernavaca apuesta por la inteligencia en seguridad

El movimiento fue leído de inmediato por el sector empresarial, que no suele regalar avales. El Consejo Coordinador Empresarial Morelos y la Canacope-Servytur Cuernavaca otorgaron su voto de confianza al alcalde.

Raúl García Araujo @araujogar

En seguridad pública no hay margen para titubeos. Los resultados se construyen con decisiones de fondo y ajustes oportunos.

Bajo esa lógica, el alcalde de Cuernavaca, José Luis Urióstegui Salgado, decidió fortalecer su estrategia con un movimiento quirúrgico y políticamente calculado: colocar al frente de la Secretaría de Protección y Auxilio Ciudadano (SEPRAC) a un perfil de inteligencia, no de ocurrencia; de coordinación, no de aislamiento, con el objetivo de elevar la eficacia en materia de seguridad.

El nombramiento de Pablo Nivardo Aguilera Casados no es un simple relevo administrativo. Representa un golpe de timón en la estrategia de seguridad municipal y una señal inequívoca de que Cuernavaca se alinea al modelo que hoy marca la pauta a nivel nacional: inteligencia, análisis criminal y cooperación interinstitucional.

Urióstegui entiende que la seguridad ya no se gana con patrullajes reactivos ni discursos voluntaristas, sino con información, tecnología y mando claro.

El trasfondo político es aún más contundente. Este ajuste coloca a Cuernavaca en sintonía directa con Omar García Harfuch, secretario de Seguridad Pública y Protección Ciudadana y eje operativo del Gabinete de Seguridad de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo.

En términos reales, el alcalde decidió que la capital de Morelos no juegue en solitario, sino dentro del esquema nacional de seguridad, donde la inteligencia y la coordinación con fuerzas federales son la regla, no la excepción.

Aguilera Casados llega con credenciales que pesan: formación en criminología y política criminal, experiencia en análisis de información y vínculos con instancias estratégicas de la Sedena, la Marina y agencias estadounidenses como el FBI y la DEA.

No es un perfil político; es un operador técnico para una etapa que exige resultados, no excusas. Su mensaje es claro: prevenir antes que reaccionar, fortalecer la presencia territorial y recuperar la confianza ciudadana.

El movimiento fue leído de inmediato por el sector empresarial, que no suele regalar avales. El Consejo Coordinador Empresarial Morelos y la Canacope-Servytur Cuernavaca otorgaron su voto de confianza al alcalde. El respaldo no es gratuito: es una exigencia directa de resultados inmediatos.

En política, la seguridad define gobiernos. Urióstegui lo sabe y por eso decidió mover la pieza clave del tablero. Con este nombramiento, Cuernavaca consolida una visión donde la seguridad se asume como estrategia de Estado, no como trámite municipal.

A este movimiento se suma otro factor que explica la ruta del alcalde: la coordinación entre municipios. José Luis Urióstegui Salgado se ha convertido en uno de los principales promotores de la articulación institucional entre alcaldes de Morelos, convencido de que la inseguridad no reconoce fronteras administrativas y exige respuestas regionales, no aisladas.

Desde esa lógica, Cuernavaca ha impulsado esquemas de intercambio de información, operativos conjuntos y comunicación permanente entre municipios, con el respaldo de instancias estatales y federales.

La apuesta es clara: construir un frente común que permita anticipar riesgos, compartir inteligencia y cerrar espacios a la delincuencia en la zona metropolitana y en los corredores estratégicos del estado.

A partir de ahora, el margen de tolerancia se reduce. El movimiento está hecho, la estrategia definida y los respaldos políticos alineados. En seguridad no hay pretextos ni tiempos largos: hay resultados o hay costos.

José Luis Urióstegui Salgado decidió asumir esa responsabilidad y colocar a Cuernavaca en el tablero nacional de la seguridad. El siguiente capítulo ya no será de discursos, sino de cifras, percepción ciudadana y control territorial. Ahí es donde se medirá el alcance real de esta decisión.

 

En Cortito: Nos cuentan empresarios de Morelos que han comenzado a plantear una exigencia que ya circula con fuerza en los círculos de decisión del estado: la gobernadora Margarita González Saravia debería tomar en cuenta el movimiento realizado en Cuernavaca y actuar con la misma determinación.

La solicitud es clara: remover a la brevedad al secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Miguel Ángel Urrutia Lozano, ante la percepción generalizada de que los resultados en materia de seguridad no han sido los esperados.

La comparación es inevitable y políticamente incómoda. Mientras en Cuernavaca el alcalde decidió ajustar y asumir el costo de mover una pieza clave, a nivel estatal la inseguridad continúa acumulando reclamos sin que se observe un golpe de timón similar.

Para el sector empresarial de Morelos, el mensaje es contundente: cuando la inseguridad persiste y los resultados no llegan, la permanencia de los responsables deja de ser una decisión técnica y se convierte en un problema político.

Pongamos el desorden: ¿Comensales o en el menú?

Carney dejó claro que Canadá ya no confía exclusivamente en la protección colectiva del T-MEC como ancla suficiente.

Miguel Camacho @mcamachoocampo

El Foro de Davos suele ser el escenario de buenas intenciones, pero en enero de 2026 el Primer Ministro de Canadá, Mark Carney, llegó para romper la vajilla. En un discurso ya conocido como la “Doctrina Carney”, el canadiense lanzó una advertencia cruda: “Las5 potencias medias deben actuar juntas, porque si no estás en la mesa, estás en el menú”.

En buen mexicano, la advertencia es simple: camarón que se duerme se lo lleva la corriente.

El mensaje no iba dirigido a las superpotencias, sino a países como Canadá y México. Carney aceptó lo que aquí todavía matizamos con comunicados tibios: el orden internacional basado en reglas ha muerto. Entramos en la era de la ruptura, donde el comercio se usa como arma y la integración económica —por ejemplo, los tratados de libre comercio— puede convertirse en una forma de subordinación si no va acompañada de poder real.

Mientras en México seguimos celebrando cifras de nearshoring y de inversión extranjera directa como un triunfo propio —cuando en gran medida son consecuencia del pánico global a China y las tensiones con Trump—, Carney nos dio una lección de realismo geopolítico.

Canadá ya decidió no esperar permiso de Washington para prosperar. Su plan es agresivo: inversión masiva en defensa, control estratégico de minerales críticos y una postura clara de “dueños de nuestra casa” frente a las amenazas arancelarias.

México, a diferencia de lo que a veces se sugiere, no carece de recursos estratégicos. Carece de una decisión clara para convertirlos en poder.

Para nuestro país, la posición es crítica por tres razones:

El fin de la ilusión del “Bloque Norte”.

Carney dejó claro que Canadá ya no confía exclusivamente en la protección colectiva del T-MEC como ancla suficiente. Está construyendo su propia autonomía estratégica en defensa, recursos críticos y alianzas diversificadas. Si México se queda esperando que el bloque nos salve por inercia, terminaremos siendo el ingrediente principal del banquete entre Washington y Ottawa.

La fragilidad del Estado de Derecho.

Carney presumió en Davos que Canadá es un destino seguro porque tiene reglas claras y predecibles. México, en cambio, sigue lidiando con las réplicas de las reformas judiciales y una inseguridad que ya no es percepción, sino costo operativo real para las empresas. Sin justicia confiable, no llegamos a la mesa como actores; llegamos como el plato que se sirve a bajo costo.

La soberanía de fachada.

La advertencia de Carney sobre actuar juntos o ser devorados es un dardo directo. No basta con proclamar soberanía si no hay energía abundante, tecnología propia y seguridad efectiva que la respalden. Mientras sigamos celebrando el ensamblaje barato y no la transferencia tecnológica, todo será crecimiento sin poder.

La presidenta Sheinbaum comentó que el discurso de Carney le pareció “muy bueno” y “a tono con los tiempos”. Pero hay una diferencia entre aplaudir el diagnóstico y ejecutar la receta. El momento exige algo más que sintonía discursiva: exige conducción estratégica.

Carney está armando a Canadá para una guerra comercial y geopolítica de largo aliento basada en resiliencia, realismo y alianzas entre potencias medias. México, mientras tanto, parece más enfocado en el orden interno que en el desorden externo que ya nos alcanzó.

El Primer Ministro canadiense ha puesto las cartas sobre la mesa. El desorden global no perdona a los indecisos. Si no fortalecemos las instituciones, garantizamos energía confiable y seguridad efectiva, y aportamos valor real a la cadena productiva —pasando del ensamblaje a la innovación—, no habrá silla suficiente en Davos ni en Washington que nos salve.

Hoy la pregunta para nuestra diplomacia y los capitanes de empresa es sencilla:

¿Estamos listos para tomar el cubierto, o ya nos pusieron el mantel encima?

Urge una respuesta concreta: una agenda de autonomía estratégica mexicana ya. Justicia predecible, energía abundante y alianzas diversificadas no son opcionales; son la condición mínima para no terminar en el menú.

Sepa La Bola: El nuevo laberinto del acopio de granos; y las deudas de Perinatología

La falta de capacidad en áreas clave amenaza con convertir nuevamente un programa social en un foco de opacidad y fracaso operativo.

Claudia Bolaños @claudiabola

Vuelven a encenderse las alertas en Alimentación para el Bienestar, S.A. de C.V., organismo que sustituyó a SEGALMEX, ahora por presuntos actos de ineptitud y corrupción en el manejo del acopio de maíz y frijol, particularmente en Zacatecas.

Tras la desaparición del programa Precios de Garantía a Pequeños Productores, la nueva estructura concentró todas las facultades y recursos en la Dirección de Acopio, responsable de la compra de granos a precios de garantía. Es en esta área donde se acumulan las principales denuncias por ineficiencia operativa.

El área de acopio de frijol está bajo la responsabilidad de Alejandro Pérez Hernández, funcionario con antecedentes cuestionados durante su paso por Semarnat. A nivel operativo, la gestión recae en Silvia del Carmen Montes Albino, gerente de Operaciones, señalada por productores y personal interno por falta de perfil, malos tratos, abuso de autoridad y bloqueo de los procesos de acopio.

Existen denuncias formales ante la Secretaría de la Función Pública por despidos arbitrarios y abuso de autoridad. A pesar de percibir un salario superior a 118 mil pesos mensuales, la funcionaria es acusada de mantener centros de acopio saturados, frenar la movilización del frijol y retrasar los pagos a pequeños productores.

Gobernadores y legisladores han advertido que se está informando de manera incorrecta sobre el funcionamiento del programa, mientras se incumplen metas de acopio y se favorece la intermediación abusiva, el coyotaje y el encarecimiento del frijol, cuyo precio de garantía es de 27 mil pesos por tonelada.

De poco sirven las reuniones de alto nivel si la operación del acopio depende de una sola persona. La falta de capacidad en áreas clave amenaza con convertir nuevamente un programa social en un foco de opacidad y fracaso operativo.

Y Sepa La Bola: el Instituto Nacional de Perinatología enfrenta señalamientos por un presunto manejo irregular derivado de un adeudo de 6 millones 311 mil 17 pesos con la empresa Aseo Privado Institucional, S.A. de C.V., por servicios de limpieza prestados en febrero y marzo de 2025.

A casi un año de haberse generado, el pasivo permanece sin resolverse, lo que mantiene abierto un frente administrativo que rebasa lo contractual y coloca al instituto bajo observación interna.

El intento de conciliación, realizado el 21 de enero de 2026, evidenció fallas graves cuando Luis Antonio Fonseca Rodríguez, jefe del Departamento de Servicios del INPer, reconoció haber ingerido alcohol antes de presentarse a la audiencia, motivo por el cual la diligencia fue suspendida y asentada en acta.

El procedimiento fue reprogramado para el 6 de febrero, mientras la empresa mantiene activas acciones legales para el cobro y el caso comienza a ser observado por instancias federales de control, tanto por la falta de pago como por la conducta del servidor público involucrado.

La empresa afectada reporta daños operativos derivados del adeudo y confía en que la Secretaría Anticorrupción y Buen Gobierno intervenga para evitar que el caso se prolongue y quede impune.

Y Sepa La Bola pero dicen que Hanna de Lamadrid se posiciona como la aspirante con mayor aceptación entre los posibles candidatos de Morena a la Alcaldía de Coyoacán, de acuerdo con un estudio electoral al que tuvo acceso esta agencia.

Con 27.5 por ciento de preferencia entre simpatizantes morenistas, supera a otros perfiles del partido, como Gerardo Villanueva Albarrán y Caris Castillo Pérez, y concentra el mayor número de respuestas positivas sobre quien debería ser el abanderad@ morenista.

En el escenario por partidos, Morena se ubica a la cabeza en Coyoacán con 37.3 por ciento de las preferencias, por encima del PAN, que alcanza 32.8 por ciento, y del PRI, con 10.8 por ciento. Estos datos refuerzan la estrategia del partido guinda para recuperar alcaldías clave en la capital, entre ellas Coyoacán, actualmente gobernada por la oposición y considerada una de las demarcaciones prioritarias rumbo a la elección de 2027.