por Dominio Público | Jul 15, 2026 | Opinión, Principales
Cuando una familia considera más seguro callar que acudir a la autoridad, el crimen organizado ya consiguió una de sus mayores victorias.
Raúl García Araujo @araujogar
En Teocaltiche, Jalisco, ya no basta con contar desaparecidos. También hay que contabilizar el silencio.
Ese que se instaló en las calles, en los hogares y, sobre todo, en las familias que prefieren guardar el dolor antes que acudir a una autoridad por miedo a convertirse en la siguiente víctima.
Es el silencio de un municipio donde el crimen organizado parece imponer sus reglas mientras el Estado observa desde la distancia. Un silencio que no significa paz, sino terror.
Detrás de la aparente calma que algunos intentan proyectar existe una realidad inocultable.
En lo que va de 2026 suman al menos doce desapariciones de personas, aunque la cifra podría ser mayor porque varias familias jamás denunciaron los hechos.
El miedo terminó por vencer la esperanza de encontrar justicia.
Los testimonios retratan mejor que cualquier estadística la dimensión de la tragedia. Una hermana relata cómo hombres armados interceptaron la motocicleta en la que viajaba con Sergio Daniel Fuentes Ramos, de apenas 15 años.
Le preguntaron su nombre, su edad, le tomaron fotografías y se lo llevaron con la promesa de que solo respondería unas preguntas. Nunca regresó.
Durante meses la familia decidió guardar silencio. No por falta de interés, sino por miedo. Ese dato explica con crudeza el nivel de control que ejerce la delincuencia sobre buena parte del municipio.
La historia volvió a repetirse con Erick Arturo Gómez Aguilera, un joven de 21 años dedicado a la construcción. El pasado 13 de junio fue privado de la libertad por hombres armados que irrumpieron en la casa de un amigo en la colonia El Nejayote.
Preguntaron quién era “Palito”, lo subieron a una camioneta blanca y desapareció.
Un mes después, su familia rompió el silencio y acudió a los medios de comunicación para hacer pública su desesperación.
Su madre lanzó un llamado que resume el sentimiento de decenas de hogares: que le devuelvan a su hijo y que las autoridades, por fin, hagan algo.
Nada indica que estos hechos sean aislados. Habitantes del municipio aseguran que, durante las noches, grupos armados ingresan para llevarse a jóvenes y adultos.
La desaparición parece haberse convertido en un mecanismo sistemático de control criminal.
Las cifras oficiales muestran una tendencia alarmante. En 2025 fueron denunciadas 28 desapariciones en Teocaltiche, un crecimiento drástico respecto de las cinco registradas en 2024, las ocho de 2023 y las tres de 2022.
Sin embargo, esos números tampoco reflejan toda la realidad.
Hay expedientes que nunca llegaron al Ministerio Público porque las familias decidieron callar para proteger a quienes aún permanecen en casa.
No es casualidad que el Instituto Jalisciense de Ciencias Forenses haya desplegado una brigada regional para recibir muestras de ADN incluso de familiares que nunca presentaron una denuncia formal.
La medida reconoce una verdad incómoda: en esta región el miedo también desapareció las denuncias.
Mientras tanto, resulta inevitable voltear hacia Casa Jalisco.
Llama la atención que el gobernador Pablo Lemus prácticamente haya dejado de mencionar la crisis de seguridad que vive Teocaltiche, aun después del ataque perpetrado en febrero contra el cuartel de la Guardia Nacional, donde un elemento perdió la vida y otro más resultó herido tras una agresión atribuida al Cártel Jalisco Nueva Generación.
El silencio institucional contrasta con la angustia cotidiana de las familias.
Por ello, cada vez cobra más fuerza la expectativa de que sea el Gobierno federal, a través del secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, quien encabece una estrategia capaz de recuperar el control de un municipio donde la autoridad parece haber cedido demasiados espacios.
Porque el problema de Teocaltiche ya no consiste únicamente en que desaparezcan personas.
Lo verdaderamente preocupante es que también desaparecieron la confianza ciudadana, la denuncia y la certeza de que el Estado puede proteger a sus habitantes.
Cuando una familia considera más seguro callar que acudir a la autoridad, el crimen organizado ya consiguió una de sus mayores victorias.
En Cortito: Nos cuentan que la captura de Rafael “N.”, señalado por la Fiscalía General del Estado como presunto responsable de los ataques con arma de fuego contra automovilistas en la Vía Atlixcáyotl, envía un mensaje relevante: en Puebla las investigaciones ya no descansan únicamente en la reacción policial, sino en un trabajo coordinado de inteligencia, investigación de campo y análisis pericial.
La detención no solo busca esclarecer los hechos recientes, sino abrir la puerta para revisar si detrás de estos ataques existe un patrón criminal que durante años pasó inadvertido.
La ruta de investigación cobra mayor importancia porque diversos testimonios apuntan a que incidentes similares pudieron registrarse desde 2018.
A ello se suman los homicidios ocurridos en noviembre de 2023 sobre el mismo corredor de Angelópolis. Hasta ahora, la Fiscalía no ha establecido un vínculo entre esos casos y el detenido, pero la revisión de peritajes balísticos, denuncias, reportes de daños y evidencia acumulada permitirá determinar si se trata de hechos aislados o de una misma secuencia delictiva que nunca fue plenamente investigada.
En este contexto, destaca la estrategia de seguridad impulsada por el gobernador Alejandro Armenta, quien ha insistido en fortalecer la coordinación entre las instituciones estatales, la Fiscalía y las fuerzas federales para privilegiar la inteligencia sobre la improvisación.
El seguimiento de evidencia científica, el trabajo de campo y la integración de información criminal se han convertido en herramientas fundamentales para construir investigaciones sólidas y judicializar los casos con mayores elementos de prueba.
La detención del presunto responsable no representa el cierre del caso, sino el inicio de una etapa en la que los estudios balísticos, las pruebas periciales y el análisis criminal serán determinantes para esclarecer si durante varios años existió un agresor que operó con impunidad en uno de los corredores más transitados de la zona metropolitana de Puebla.
Más allá del impacto mediático de la captura, lo verdaderamente relevante será la capacidad institucional para reconstruir los hechos y ofrecer certeza jurídica a las víctimas.
Si las indagatorias confirman que existía una misma línea criminal detrás de estos hechos, no solo se habrá detenido a un presunto agresor, sino que se habrá demostrado que la inteligencia, el trabajo de campo y la ciencia forense son las herramientas más eficaces para combatir la impunidad.
por Dominio Público | Jul 14, 2026 | Opinión
Una democracia necesita servidores públicos dispuestos a recibir tanto el reconocimiento como la crítica. Si cada inconformidad encuentra de inmediato una justificación, el diálogo pierde sentido.
Miguel Camacho @mcamachoocampo
El lunes pasado caminaba por las calles de mi pueblo cuando una mujer se acercó con mucha amabilidad. Se presentó como Servidora de la Nación y me pidió que calificara el desempeño de la presidenta Claudia Sheinbaum.
—Mal —respondí.
Me preguntó por qué.
Le hablé de cuatro temas que, desde mi punto de vista, siguen siendo los grandes pendientes del país: el combate a la corrupción, la salud, la educación y la seguridad.
Pensé que anotaría mis respuestas y seguiría con la encuesta. No fue así.
De inmediato comenzó a hablarme del telebachillerato del pueblo. Me dijo que el Gobierno había destinado 600 mil pesos para esa escuela.
Le respondí que el telebachillerato no tiene edificio propio. Comparte las instalaciones de la telesecundaria.
Entonces me explicó que el dinero podía utilizarse para construir el plantel porque ya existe un terreno. Agregó que, si la obra no arrancaba, era porque el pueblo no había concluido los trámites. También comentó que, mientras tanto, el recurso podía destinarse a la compra de equipo.
No pude evitar preguntarle:
—¿Y dónde van a poner ese equipo si no hay edificio?
La conversación terminó unos minutos después, pero yo seguí dándole vueltas.
Tuve la impresión de que el propósito ya no era conocer mi opinión, sino convencerme de que estaba equivocado. En cuanto expresé una crítica, apareció una explicación. No hubo interés por entender las razones de mi respuesta, sino por rebatirlas.
Aquella charla también me hizo pensar en el programa de apoyo a las escuelas. Si el recurso realmente está asignado, hace falta mayor rigor para decidir cómo y cuándo se ejerce. No tiene sentido destinar dinero para mejorar un plantel que todavía no existe o comprar equipo cuando no hay dónde instalarlo ni resguardarlo. Primero debe existir la escuela; después vendrán el mobiliario y el equipo. Así de sencillo.
No pongo en duda que haya programas que beneficien a muchas comunidades. Lo que cuestiono es la idea de que anunciar recursos equivale a resolver un problema. Una cosa es informar cuánto dinero se autorizó y otra muy distinta que ese dinero se traduzca en una mejora para la gente.
En política hay quienes prefieren persuadir antes que escuchar. Y esa diferencia importa. Una democracia necesita servidores públicos dispuestos a recibir tanto el reconocimiento como la crítica. Si cada inconformidad encuentra de inmediato una justificación, el diálogo pierde sentido.
México necesita servidores de la nación. Lo que no necesita son «evangelizadores» de una narrativa.
Porque gobernar no consiste en convencer a los ciudadanos de que todo marcha bien. Consiste en resolver los problemas que les preocupan.
por Dominio Público | Jul 10, 2026 | Opinión, Principales
Si el gobierno mexicano consideró insuficiente la información proporcionada por Estados Unidos, ¿por qué no ha hecho públicos los datos que obran en sus propias investigaciones, salvo aquellos legalmente reservados?
Claudia Bolaños @claudiabola
A casi dos años de la captura y traslado de Ismael «El Mayo» Zambada a Estados Unidos, el caso continúa acumulando más dudas que certezas. Lejos de cerrarse, las revelaciones recientes sobre la posible participación del FBI, las contradicciones entre las versiones oficiales y la reserva de información por parte de autoridades de ambos países han abierto nuevos frentes de cuestionamiento.
Las incógnitas ya no se limitan a establecer cómo ocurrió el traslado del líder del Cártel de Sinaloa. También alcanzan la actuación de las instituciones mexicanas encargadas de la seguridad, el control del espacio aéreo, la procuración de justicia y la cooperación bilateral con Estados Unidos. Estas son algunas de las preguntas que permanecen sin respuesta:
1. ¿Cuál fue el verdadero papel del FBI? ¿Solo recibió a los detenidos en Estados Unidos o participó desde la planeación y ejecución de la operación?
2. ¿Por qué el gobierno de Estados Unidos sostuvo durante casi dos años que no era «su avión» ni «su operación» y ahora reconoce la participación del FBI, incluso al exhibir la aeronave como parte de la historia de esa agencia?
3. ¿Quién autorizó el vuelo y bajo qué condiciones salió la aeronave de territorio mexicano?
4. ¿La aeronave despegó con autorización de autoridades mexicanas o abandonó el país de manera irregular?
5. ¿Hubo participación de autoridades mexicanas? En caso afirmativo, ¿qué dependencias fueron informadas y cuál fue su nivel de conocimiento?
6. ¿Fue una entrega voluntaria, un secuestro o una captura? ¿Cuál de las versiones corresponde a lo ocurrido el 25 de julio de 2024?
7. ¿Por qué la información entregada por Estados Unidos a la Fiscalía General de la República fue considerada «falsa, parcial e insuficiente»? ¿Qué datos fueron omitidos?
8. ¿Qué responsabilidad tendría el exembajador Ken Salazar? ¿Contaba con información incompleta o negó deliberadamente la participación estadounidense?
9. ¿Habrá consecuencias diplomáticas para la relación bilateral en materia de seguridad y cooperación?
10. ¿Cómo pudo una aeronave involucrada en una operación de alto impacto entrar y salir del espacio aéreo mexicano sin activar mecanismos de alerta o supervisión extraordinarios?
11. ¿Qué controles aplicaron las autoridades mexicanas al plan de vuelo? ¿Se verificaron el origen, el destino, los pasajeros y el propósito del viaje?
12. ¿Existieron fallas en los sistemas de vigilancia aérea o hubo omisiones de las autoridades responsables del control del espacio aéreo nacional?
13. Si el piloto fue localizado y declaró ante las autoridades mexicanas, ¿por qué no fue retenido para ampliar las investigaciones o determinar posibles responsabilidades?
14. ¿Qué información proporcionó el piloto y qué diligencias derivaron de su declaración?
15. ¿La Fiscalía General de la República agotó todas las líneas de investigación relacionadas con el piloto, la aeronave y quienes organizaron el traslado?
16. ¿Quién presentó el plan de vuelo y con qué argumentos obtuvo autorización para despegar o ingresar al espacio aéreo mexicano?
17. ¿Hubo omisiones de autoridades migratorias, aduaneras, aeroportuarias, militares o de aviación civil en la revisión de la aeronave y de sus ocupantes?
18. ¿Por qué ninguna autoridad mexicana detectó o impidió una operación que concluyó con el traslado de uno de los narcotraficantes más buscados hacia Estados Unidos?
19. ¿Existieron fallas en la coordinación entre la Secretaría de la Defensa Nacional, la Secretaría de Marina, la Agencia Federal de Aviación Civil, los servicios de navegación aérea y otras instancias responsables del control del espacio aéreo?
20. ¿Qué protocolos deberán modificarse para evitar que una operación similar vuelva a realizarse sin conocimiento pleno del Estado mexicano?
21. Si el gobierno mexicano consideró insuficiente la información proporcionada por Estados Unidos, ¿por qué no ha hecho públicos los datos que obran en sus propias investigaciones, salvo aquellos legalmente reservados?
22. ¿Por qué la Secretaría de Relaciones Exteriores reservó por cinco años la información relacionada con las comunicaciones sobre el caso, incluida la documentación vinculada con Rubén Rocha Moya y Enrique Inzunza Cázarez? ¿La decisión responde a razones jurídicas, diplomáticas o de seguridad nacional?
23. ¿La reserva de esa información protege una investigación en curso o limita el esclarecimiento de los hechos?
24. ¿Qué información posee el gobierno mexicano que aún no ha sido revelada y que podría aclarar el nivel de participación de autoridades nacionales y estadounidenses en esta operación?
Así, a casi dos años de los acontecimientos, el expediente permanece abierto no sólo por las investigaciones formales, sino por las numerosas interrogantes que continúan sin respuesta y que mantienen bajo presión a ambos gobiernos.
por Dominio Público | Jul 9, 2026 | Opinión, Principales
La fiscal fue clara: México no defiende a El Mayo, quien enfrenta múltiples órdenes de aprehensión. Lo que exige es respeto al marco legal.
Miguel Camacho @mcamachoocampo
Se acabó el Mundial y el desorden político volvió a escena. El primer acto lo protagoniza el caso de El Mayo Zambada.
Lo que en julio de 2024 se presentó casi como el golpe definitivo al Cártel de Sinaloa hoy exhibe profundas contradicciones entre las versiones de México y Estados Unidos. La presidenta Claudia Sheinbaum acusa al entonces embajador Ken Salazar de haber mentido.
Salazar negó de manera pública y categórica cualquier participación de agencias estadounidenses en el traslado de El Mayo. «No fue nuestro avión, ni nuestro piloto, ni nuestra gente», aseguró. Hoy, el FBI exhibe esa misma aeronave en un museo como parte de uno de sus operativos.
Una investigación de Pie de Nota, de Luis Chaparro, reveló que el avión en el que fueron trasladados El Mayo y Joaquín Guzmán López, hijo de El Chapo, forma parte de esa exhibición en Nuevo México. La revelación obligó al Gobierno mexicano a responder.
En la mañanera, la secretaria de Gobernación y el secretario de Seguridad reconstruyeron la cronología del caso. Información nueva hubo poca. El mensaje fue uno: Ken Salazar mintió.
Este miércoles, la titular de la Fiscalía General de la República dio a conocer nuevos elementos. En pocas palabras:
La FGR investiga el traslado como un secuestro. Presume una posible relación entre ese hecho, el cambio de medida cautelar de Ovidio Guzmán López y el ingreso de 17 de sus familiares a Estados Unidos.
Abrió siete carpetas de investigación y ya identificó al piloto de la aeronave.
Considera que las respuestas de Estados Unidos han sido parciales e insuficientes.
Envió una nueva solicitud de asistencia jurídica a Washington para esclarecer una posible participación del FBI en la planeación, ejecución y eventual encubrimiento del operativo.
De confirmarse, habría violaciones graves a la soberanía nacional, a tratados internacionales y a la Constitución.
La fiscal fue clara: México no defiende a El Mayo, quien enfrenta múltiples órdenes de aprehensión. Lo que exige es respeto al marco legal.
Recapitulemos:
México tiene derecho a exigir explicaciones y a defender su soberanía. Pero también resulta inevitable preguntarse si este caso está siendo aprovechado para abrir otro frente político.
La cooperación entre ambos países no puede convertirse en un intercambio de acusaciones. Los dos comparten responsabilidades en el combate al narcotráfico: demanda, tráfico de armas, lavado de dinero y corrupción.
Hoy se sostiene que Ken Salazar mintió. Esa conclusión parte de una premisa: que conocía el operativo desde el principio. Pero también cabe otra posibilidad. ¿Y si no sabía? ¿Y si, como ocurre en operaciones de inteligencia, la información nunca llegó a su escritorio?
El propio Salazar ya reiteró que jamás tuvo conocimiento del operativo.
El Mundial terminó y, en México, la 4T volvió a las andadas: a pelear con molinos de viento. Mientras tanto, las preguntas de fondo sobre el caso de El Mayo siguen sin respuesta.
por Dominio Público | Jul 8, 2026 | Opinión, Principales
En Puebla, la inteligencia operativa se ha convertido en una herramienta fundamental para ubicar objetivos prioritarios, investigar redes criminales y actuar contra quienes pretenden imponer la violencia como forma de operación.
Raúl García Araujo @araujogar
Durante años, la seguridad fue uno de los mayores desafíos para Puebla.
La presencia de grupos criminales y el crecimiento de actividades ilícitas pusieron a prueba la capacidad de las instituciones.
Hoy, una nueva estrategia comienza a cambiar esa narrativa con resultados que empiezan a marcar una diferencia.
La administración de Alejandro Armenta ha decidido enfrentar el problema desde una visión distinta: inteligencia, coordinación y contundencia operativa.
No se trata únicamente de reaccionar ante los delitos, sino de anticiparse a las estructuras criminales y debilitar sus capacidades antes de que generen mayor daño.
Los resultados hablan por sí mismos. Durante junio de 2026, Puebla registró una disminución del 37.3 por ciento en homicidios dolosos respecto al mismo periodo del año anterior, alcanzando la cifra más baja en los últimos 11 años.
Un dato que refleja el impacto de una estrategia enfocada en proteger la vida de las personas.
Detrás de esta reducción existe un trabajo permanente de las corporaciones de seguridad del Estado.
La inteligencia operativa se ha convertido en una herramienta fundamental para ubicar objetivos prioritarios, investigar redes criminales y actuar contra quienes pretenden imponer la violencia como forma de operación.
Las acciones contra integrantes presuntamente relacionados con el Cártel Jalisco Nueva Generación muestran que Puebla está enfrentando a grupos de alta capacidad delincuencial.
El objetivo no es solamente detener operadores, sino desarticular las cadenas de mando y afectar la estructura que permite su funcionamiento.
En el mismo sentido avanza el combate al huachicol, uno de los delitos que durante años generó importantes ganancias para organizaciones criminales.
Los aseguramientos de hidrocarburo, vehículos, inmuebles y equipos utilizados para esta actividad representan golpes directos a las finanzas de estas redes.
La estrategia poblana también tiene un componente clave: la coordinación con las instituciones federales.
El gobierno de Alejandro Armenta trabaja de manera conjunta con el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch; con el secretario de la Defensa Nacional, Ricardo Trevilla, y con el secretario de Marina, Raymundo Morales.
La delincuencia organizada no reconoce límites territoriales y por ello la respuesta del Estado tampoco puede estar dividida.
La suma de capacidades entre autoridades estatales y federales permite construir operaciones más efectivas y enfrentar amenazas que requieren una visión nacional.
El mensaje político es evidente: en Puebla la autoridad decidió recuperar la iniciativa.
La seguridad no puede quedar en manos de los criminales ni depender de acciones improvisadas; requiere dirección, inteligencia y una estrategia permanente que tenga como prioridad a las familias.
Estos resultados representan un avance, pero también una responsabilidad mayor.
La ciudadanía no espera únicamente cifras positivas, espera instituciones que mantengan el ritmo, que fortalezcan la prevención y que actúen con firmeza cuando la ley sea vulnerada.
Puebla está demostrando que la coordinación y la inteligencia pueden modificar escenarios complejos.
La lucha contra la delincuencia continúa, pero hoy existe una señal clara: el Estado está recuperando terreno y la impunidad encuentra cada vez menos espacios.
Porque la seguridad no se construye con promesas, sino con decisiones, resultados y la capacidad de devolverle a la sociedad algo que durante mucho tiempo exigió: tranquilidad.
En Cortito: “No se hagan bolas”, parafraseando la célebre expresión de la política mexicana. Aunque aún falta tiempo para que inicie formalmente el proceso electoral de 2027, en Acción Nacional las señales comienzan a ser claras.
Daniel Martínez Terrazas se ha convertido en uno de los perfiles con mayor presencia para buscar la alcaldía de Cuernavaca.
Su trabajo desde el Congreso de Morelos ha ido acompañado de un intenso recorrido por colonias y barrios de la capital, donde mantiene un contacto permanente con liderazgos sociales y vecinos para recoger propuestas y atender las principales demandas ciudadanas.
La lógica política tiene explicación. Cuernavaca concentra el mayor peso electoral de Morelos y representa la plaza más importante rumbo a la sucesión gubernamental de 2030.
Mantener la capital significaría para el PAN preservar su principal bastión político, mientras que perderla abriría una oportunidad estratégica para Morena.
En ese contexto, Daniel Martínez Terrazas es visto dentro del panismo como una figura con posibilidades de dar continuidad al proyecto encabezado por el alcalde José Luis Urióstegui Salgado, cuya administración ha fortalecido su perfil político a partir de resultados en rubros como disciplina financiera, fortalecimiento institucional y seguridad pública.
Mientras otros apenas comienzan a posicionarse, Martínez Terrazas ha privilegiado el trabajo territorial.
En política, la construcción de confianza difícilmente se logra desde una oficina; requiere presencia constante, organización y capacidad para escuchar.
Aún falta camino por recorrer y serán los tiempos internos del PAN los que definan la candidatura.
Sin embargo, cuando un proyecto político busca continuidad, suele privilegiar perfiles con presencia territorial, conocimiento del municipio y capacidad para cohesionar a la militancia.
Bajo esa lógica, Daniel Martínez Terrazas aparece hoy como uno de los nombres más visibles en la conversación panista para competir por la capital morelense, una elección que, por su peso político y electoral, también será determinante para el rumbo de Morelos hacia 2030.
por Dominio Público | Jul 7, 2026 | Opinión, Principales
Durante semanas vimos a 26 futbolistas con historias distintas, equipos distintos y personalidades distintas perseguir un solo objetivo.
Miguel Camacho @mcamachoocampo
Este domingo terminó, para México, el Mundial de Futbol 2026. No fue el desenlace que muchos esperábamos. Inglaterra nos dejó fuera del torneo.
No voy a analizar lo que ocurrió en la cancha. Para eso sobrarán especialistas, estadísticas y debates. Yo prefiero quedarme con lo que vi durante cinco partidos: un grupo de jugadores que se entregó hasta el último minuto, que defendió la camiseta con orgullo y que, durante 450 minutos, logró algo que muy pocas cosas consiguen en este país: unirnos.
Sí, nos hicieron soñar.
Y sí, durante esos días nos representaron mucho mejor que buena parte de nuestra clase política.
Pero, más allá del resultado, este Mundial dejó lecciones que vale la pena llevar fuera de los estadios.
La primera es que sí podemos trabajar juntos.
Durante semanas vimos a 26 futbolistas con historias distintas, equipos distintos y personalidades distintas perseguir un solo objetivo. Los egos quedaron en segundo plano. Nadie jugó para las estadísticas personales; todos jugaron para el equipo.
Entonces vale la pena hacerse una pregunta: ¿qué pasaría si los mexicanos hiciéramos lo mismo?
¿Y si, por encima de los proyectos partidistas, las diferencias ideológicas y las campañas permanentes, adoptáramos un solo proyecto llamado México?
No significa pensar igual ni renunciar a las diferencias. La democracia vive del debate. Lo que no puede sobrevivir es un país donde cada quien rema en dirección contraria. Así es imposible avanzar.
La segunda lección tiene que ver con el liderazgo.
Un buen líder no es quien impone su voluntad porque tiene el poder o presume que representa al pueblo. Tampoco quien divide entre buenos y malos o descalifica cualquier crítica diciendo que forma parte de una campaña de desprestigio.
Un verdadero líder escucha, convence, integra y genera confianza. Entiende que un proyecto colectivo sólo funciona cuando todos sienten que forman parte de él. Sabe reconocer aciertos, aceptar errores y entender que nadie construye solo.
Eso fue, precisamente, lo que transmitió esta selección.
En los próximos días conoceremos cifras, balances y evaluaciones sobre la organización del Mundial. Habrá espacio para reconocer aciertos y señalar errores. Pero, en términos generales, México demostró que es capaz de organizar un evento de esta magnitud y hacerlo bien.
Ojalá que el entusiasmo que despertó la Selección no termine con el silbatazo final. Ojalá recordemos que, cuando dejamos de lado las diferencias y trabajamos por un objetivo común, somos capaces de sorprender al mundo y de sorprendernos a nosotros mismos.
Porque, después de este Mundial, quedó claro que México no sólo quiere ganar partidos.
¡México quiere volar!