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La detención se concretó tras casi dos años de seguimiento por parte de inteligencia naval, que permitió ubicar al objetivo y ejecutar un operativo coordinado por aire y tierra.

 

La captura de Audias Flores Silva, conocido como “El Jardinero”, asestó un impacto directo a la estructura operativa del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), particularmente en sus esquemas de extorsión y expansión territorial, informaron autoridades federales.

Durante una conferencia, Omar García Harfuch, titular de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, sostuvo que la detención afecta de forma significativa la cadena de mando del grupo criminal, al tratarse de un operador clave con influencia en decisiones estratégicas y despliegues delictivos.

El funcionario subrayó que la captura de Flores Silva, junto con la de César Alejandro “N”, alias “El Güero Conta”, constituye una acción de alto impacto que debilita no solo la operación en campo del CJNG, sino también su capacidad financiera y logística en varias regiones del país.

De acuerdo con el gabinete de seguridad, “El Jardinero” mantenía una estrecha relación con Nemesio Rubén Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, de quien fue colaborador cercano y responsable de su seguridad. Su papel lo posicionaba como una figura relevante dentro del círculo de confianza del liderazgo criminal.

Por su parte, Raymundo Pedro Morales Ángeles, secretario de la Marina, indicó que la operación derivó en una “desestabilización significativa” para la organización.

La detención se concretó tras casi dos años de seguimiento por parte de inteligencia naval, que permitió ubicar al objetivo y ejecutar un operativo coordinado por aire y tierra.

El despliegue, realizado exclusivamente por fuerzas mexicanas, culminó con la aprehensión del presunto capo, quien posteriormente fue trasladado a instalaciones de la Fiscalía Especializada en Materia de Delincuencia Organizada.

Las autoridades destacaron que, aunque hubo intercambio de información con agencias estadounidenses, la intervención se llevó a cabo bajo control total del Estado mexicano.

Flores Silva enfrenta cargos tanto en México como en Estados Unidos. En territorio nacional, cuenta con una orden de reaprehensión por homicidio, mientras que autoridades estadounidenses lo requieren por delitos relacionados con narcotráfico y posesión ilegal de armas. Además, existe una solicitud de extradición activa en su contra.

El detenido también figuraba entre los objetivos prioritarios de agencias internacionales. Era considerado un narcotraficante de alto perfil, con sanciones financieras vigentes y una recompensa millonaria ofrecida por información que condujera a su captura.

En paralelo, investigaciones de la Unidad de Inteligencia Financiera han derivado en el congelamiento de cuentas vinculadas a su red, afectando a colaboradores cercanos y limitando el flujo de recursos ilícitos.

En cuanto a “El Güero Conta”, autoridades militares señalaron que operaba como pieza clave en el manejo de recursos económicos del CJNG en estados como Jalisco, Nayarit y Zacatecas.

Sus actividades incluían tráfico de cocaína desde Centroamérica, uso de rutas aéreas clandestinas y operaciones marítimas, además de financiamiento mediante delitos como secuestro, extorsión y despojo.

Los recursos obtenidos por esta red eran destinados a la adquisición de bienes estratégicos, como aeronaves, embarcaciones y propiedades rurales, así como a inversiones en sectores aparentemente legales, incluida la industria tequilera.

Con ambas detenciones, el gobierno federal busca debilitar las bases financieras y operativas de una de las organizaciones criminales más poderosas del país, en un contexto de presión nacional e internacional contra el narcotráfico.