El retiro de visas a morenistas no es un asunto que afecte la soberanía de México ni a los mexicanos.
Miguel Camacho @mcamachoocampo
La semana pasada, “Andy” López Beltrán, hijo del expresidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO), dio a conocer que el gobierno de Estados Unidos le había retirado la visa para visitar ese país.
Con la determinación, “Andy” se convirtió en miembro del selecto grupo de “morenistas” a los que Estados Unidos no quiere en su territorio, ni siquiera de visita.
La carta sigue “a pie y juntillas” el esquema narrativo de la 4T. Andy se victimizó, identificó con nombre y apellidos (Rubio y Landau) a los enemigos y, como siempre, no podía faltar el complot. Convirtió una determinación administrativa del gobierno estadounidense en un acto injerencista que tenía por objetivo dañar a Morena.
Pero la carta tiene también algo que podríamos llamar delirio retador, al lanzar al presidente preguntas como: ¿Está usted enterado?, o bien, ¿no le parece un acto prepotente? Al mismo tiempo, le sugiere (exige) la destitución de los funcionarios que considera responsables del retiro del documento.
La presidenta Sheinbaum salió a defender a Andy, entonando la canción de la soberanía nacional.
Calificó el retiro del documento migratorio como un acto injerencista en los asuntos de México.
Afirmó que la cancelación no era motivo para que la FGR interviniera.
Concluyó diciendo que tener o no tener visa no define a nadie.
Por su parte, el vocero de la embajada de Estados Unidos en México, sin referirse a Andy, dijo que las visas son un “privilegio”, no un derecho. Subrayó que se hacen revisiones constantes y se cancelan las de personas que, según sus leyes, no cumplen con los requisitos para tenerla.
El retiro de visas a morenistas no es un asunto que afecte la soberanía de México ni a los mexicanos. Es un tema entre el gobierno estadounidense y el afectado. Al mexicano de a pie ni le beneficia ni le afecta que esos señores tengan visa.
Lo que a los mexicanos nos interesa es que terminen con la inseguridad; que den certidumbre a empresarios y emprendedores que crean empleo y mueven la economía; que los hospitales tengan medicamentos, no si pueden ir o no a Estados Unidos.
No nos extrañe que, con la soberbia de la que ha dado muestras Andy en varias ocasiones, use el asunto de la visa para presentarse como un héroe en las elecciones de 2027, en las que busca la protección del fuero… Perdón, perdón, ser diputado.
Mientras tanto, yo creo que Andy se va a quedar sentado esperando que el presidente Trump le conteste la carta, quizá ofreciéndole una disculpa e informándole que ya despidió a los funcionarios a los que responsabiliza de quitarle la visa.
Ubícate, Andy. Tú no eres tu papá.
EN EL TINTERO
Por cierto, me quedé pensando en qué habrá querido decir José Ramón López Beltrán con la fotografía que se tomó afuera de una popular tienda texana. ¿Una broma entre hermanos?






