Afirmó que la Presidenta Claudia Sheinbaum ha demostrado que se puede dialogar con cualquier gobierno del mundo sin renunciar a la dignidad nacional y que la cooperación nunca puede significar subordinación.
La exconsejera jurídica del Ejecutivo Federal, Esthela Damián Peralta, reveló que durante sus recorridos casa por casa y en las Asambleas Informativas que ha encabezado en Defensa de la Soberanía Nacional, el sentir del pueblo de Guerrero es: ¡Tenemos mucha Presidenta con la doctora Claudia Sheinbaum!
«Tenemos una mujer preparada, firme y serena que ha demostrado que se puede dialogar con cualquier gobierno del mundo sin renunciar a la dignidad nacional, que México puede cooperar con Estados Unidos en seguridad, migración, comercio y muchos otros asuntos comunes, pero que la cooperación nunca puede significar subordinación», destacó.
Damián Peralta señaló que en cada asamblea ha confirmado que el pueblo de Guerrero está muy despierto políticamente.
Las mujeres y los hombres que participan, agregó la exfuncionaria federal, conocen lo que está sucediendo en México y fuera de nuestras fronteras, preguntan, comparan, recuerdan y tienen posiciones claras.
Al respecto, sostuvo que hay una conciencia política que no nació de un día para otro, sino que se ha construido a partir de nuestra propia historia.
«Guerrero conoce bien las consecuencias de las decisiones tomadas lejos del territorio y de espaldas a la gente.
Por eso, cuando hablamos de soberanía, no hablamos de un concepto abstracto, sino de la posibilidad de decidir qué modelo de desarrollo queremos, cómo protegemos nuestros recursos, qué oportunidades construimos para las siguientes generaciones y quiénes deben tener la última palabra sobre el rumbo de nuestro país», apuntó.
Dijo que este debate adquiere todavía mayor importancia frente al contexto que estamos viviendo, «en distintos países de América Latina hemos observado un desplazamiento hacia opciones políticas de ultraderecha y el regreso de discursos que reivindican algunas de las políticas económicas y sociales que durante décadas profundizaron la desigualdad en nuestra región».
Remarcó que México, sin embargo, ha decidido mantener un rumbo distinto y, particularmente en Guerrero, el mensaje que ha encontrado en las calles, comunidades y asambleas ha sido contundente.
«No queremos regresar a los gobiernos neoliberales ni a una forma de gobernar en la que las decisiones se tomaban pensando primero en unos cuantos. Nuestra gente tiene memoria, recuerda el abandono del campo, las profundas desigualdades entre regiones, la falta de oportunidades para las juventudes y las condiciones que obligaron a miles de guerrerenses a migrar para buscar aquello que su propia tierra debía poder ofrecerles», concluyó.






