De acuerdo con información del gabinete de seguridad, la reciente captura de Audias Flores Silva, “El Jardinero”, ha reducido la red operativa del cártel, lo que ha intensificado la disputa por el control interno
La muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, “El Mencho” y la captura de «El Jardinero», uno de los posibles sucesores, ha abierto una nueva etapa de reacomodo interno dentro del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), donde las autoridades federales ya perfilan a dos figuras como principales aspirantes al liderazgo de la organización criminal.
Se trata de Juan Carlos Valencia González, conocido como “El 03” o “El R-3”, hijastro del fallecido capo, y Gonzalo Mendoza Gaytán, alias “El Sapo”, considerado uno de los operadores más violentos del grupo y responsable de estructuras de reclutamiento y entrenamiento de sicarios.
De acuerdo con información del gabinete de seguridad, la reciente captura de Audias Flores Silva, “El Jardinero”, ha reducido la red operativa del cártel, lo que ha intensificado la disputa por el control interno. En ese contexto, el vínculo familiar de “El R-3” con la familia Valencia es visto como un factor que podría influir en la sucesión.
Valencia González es hijo de Rosalinda González Valencia y Armando Valencia Cornelio, ligados al origen de “Los Cuinis”, grupo que funcionó como brazo financiero del CJNG y pieza clave en la expansión internacional de la organización. El “03” nació en Estados Unidos, cuenta con doble nacionalidad y enfrenta cargos en ese país por narcotráfico, armas y lavado de dinero, además de una recompensa de hasta 5 millones de dólares por su captura.
Por otro lado, Gonzalo Mendoza Gaytán, identificado también como “El Sapo” o “El 90”, es originario de Michoacán y figura como uno de los principales mandos operativos del cártel. De acuerdo con reportes de inteligencia, controla células armadas en Jalisco, Michoacán y Puebla, además de rutas de trasiego de droga hacia el norte del país.
A Mendoza Gaytán también se le atribuyen operaciones en Zacatecas y Baja California, así como vínculos con otras organizaciones criminales en disputas territoriales. Su perfil es señalado como uno de los más violentos dentro de la estructura del CJNG, lo que lo coloca como otro de los actores clave en la posible reconfiguración del liderazgo tras la ausencia de “El Mencho”.






