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El cuerpo fue abandonado en una zanja de Altzayanca, Tlaxcala. Los presuntos responsables, la supuesta doctora, Diana Palafox, su hijo y una asistente siguen prófugos

La Fiscalía General de Justicia del Estado de Tlaxcala (FGJE) confirmó que Blanca Adriana Vázquez murió a causa de un paro cardiorrespiratorio provocado por una sobredosis de anestésicos o sedantes, luego de acudir a una clínica estética en Puebla para realizarse un procedimiento de liposucción.

El resultado de la necropsia fue dado a conocer previo a que la FGJE remitiera el caso a la Fiscalía General del Estado de Puebla, instancia que continuará con las investigaciones debido a que los hechos ocurrieron en esa entidad.

La información fue confirmada por el Gobierno de Tlaxcala, a través de la Coordinación de Comunicación Social, donde además se anunció que serán reforzadas las inspecciones sanitarias en establecimientos médicos que ofrecen servicios especializados de medicina estética.

El titular de la dependencia, Antonio Martínez, señaló que se incrementará la vigilancia sobre este tipo de negocios para evitar irregularidades y riesgos para los pacientes.

De acuerdo con las investigaciones, el pasado 18 de mayo Blanca Adriana acudió a la clínica Détox, ubicada en Puebla, con la intención de realizarse una extracción de grasa en el abdomen. La mujer ingresó al establecimiento, pero posteriormente perdió el conocimiento durante el procedimiento.

Familiares lograron reconstruir parte de lo ocurrido mediante grabaciones de cámaras de seguridad, en las que presuntamente se observa a Diana Palafox y a otras personas subiendo a Blanca Adriana inconsciente a un vehículo.

Días después, el cuerpo de la víctima fue localizado en una barranca de poca profundidad en el municipio de Altzayanca, Tlaxcala. Debido a que el hallazgo ocurrió en esa entidad, la FGJE realizó el levantamiento del cuerpo y las diligencias correspondientes antes de turnar el caso a Puebla.

Hasta el momento, Diana Palafox, quien presuntamente se hacía pasar por cirujana plástica sin contar con acreditaciones profesionales, así como su hijo Carlos Quezada, permanecen prófugos, mientras continúan las investigaciones sobre la clínica señalada como clandestina.