El «Niño Guerrero», líder del Tren de Aragua muere en ataque militar de EE.UU.
Héctor Rusthenford Guerrero Flores, conocido como Niño Guerrero, murió en “un ataque cinético rápido y letal”, anunció Trump este viernes por la noche en Truth Social
Héctor Rusthenford Guerrero Flores, conocido como Niño Guerrero, murió en “un ataque cinético rápido y letal”, anunció Trump este viernes por la noche en Truth Social
«Venezuela ahora cuenta con Estados Unidos, el ejército más poderoso del mundo para protegerlos, y los protegeremos. ¡NO HABRÁ MÁS PETRÓLEO NI DINERO PARA CUBA! ¡CERO!», escribió Trump esta mañana (más…)
Subrayó que su gobierno mantendrá una postura firme en defensa del derecho internacional y del respeto entre los Estados.
La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo afirmó que México no puede estar de acuerdo con el uso de la fuerza para derrocar o remover al presidente de otro país, al advertir que se trata de una línea que no debe cruzarse bajo ninguna circunstancia, pues constituye una violación directa a la soberanía de las naciones.
Durante su posicionamiento, la mandataria sostuvo que, aun cuando existan desacuerdos políticos o ideológicos con algún gobierno —como ocurre en el caso de Venezuela y la administración de Nicolás Maduro—, ello no justifica una intervención armada ni acciones coercitivas desde el exterior.
Sheinbaum reiteró que la política exterior de México se rige por los principios de no intervención, autodeterminación de los pueblos y solución pacífica de las controversias, los cuales, enfatizó, deben respetarse sin excepciones ni interpretaciones selectivas.
Finalmente, subrayó que su gobierno mantendrá una postura firme en defensa del derecho internacional y del respeto entre los Estados, al advertir que el uso de la fuerza en los asuntos internos de otros países sienta precedentes peligrosos para la estabilidad del escenario global.
El presidente estadounidense es un impresentable que vio en la caída de Maduro una inversión petrolera con moño de héroe.
Miguel Camacho @mcamachoocampo
El ex presidente López Obrador volvió a asomar la nariz en redes. No fue para mirar lo que pasa en México —que no es poco—, sino para indignarse por la captura de Nicolás Maduro a manos de Estados Unidos y, de paso, darle un jalón de orejas a Donald Trump.
En su cuenta de X escribió que aquello fue un secuestro y un “prepotente atentado a la soberanía del pueblo de Venezuela”. Se puso solemne: aseguró que ni Bolívar ni Lincoln aceptarían que Washington actuara como tiranía mundial. Después vino el regaño directo:
“Presidente Trump: no caiga en la autocomplacencia ni escuche el canto de las sirenas. Mande al carajo a los halcones… la política no es imposición.”
Invocó a Juárez, respaldó a la presidenta y remató con una línea casi infantil:
“Por ahora no le mando un abrazo.”
A mí el mensaje me produjo más ternura que temblor diplomático. Igual que sus cartas pidiendo explicaciones por la llegada de El Mayo Zambada a Estados Unidos, estas proclamas sirven para lo mismo: para el archivo, no para la realidad.
Después de leerlo, desordené tres ideas.
Primera. Que amplió oficialmente las causas para regresar a la vida pública, aunque sea en declaraciones. Ahora debemos agregar: cuando sus convicciones libertarias le impidan callar. Anotado para la enciclopedia obradorista.
Segunda. Que afirmó que “la política no es imposición”. Lo dijo quien pasó seis años imponiendo su voluntad, incluso después de dejar Palacio Nacional: ahí está la reforma al Poder Judicial como monumento a la no-imposición.
Tercera. Que advirtió que la victoria de hoy puede ser la derrota de mañana. En eso sí coincidí: ojalá su movimiento se aplique el cuento frente al espejo.
Y ya encarrerado, yo quisiera hacerle preguntas al expresidente, no a Bolívar ni a Lincoln.
¿Dónde estaba usted cuando el régimen venezolano atropellaba las libertades que hoy dice defender? ¿Dónde se escondieron sus convicciones libertarias cuando periodistas, estudiantes y opositores eran encarcelados u obligados a abandonar su tierra? ¿En qué cajón guardó su humanismo mientras Caracas se llenaba de presos políticos y cementerios?
Que nadie me malinterprete: no estoy de acuerdo con Trump. El presidente estadounidense es un impresentable que vio en la caída de Maduro una inversión petrolera con moño de héroe. Pero una cosa es denunciar a Washington y otra muy distinta canonizar a Miraflores.
¿Qué le espera a Venezuela? Sospecho al menos tres años de tutela estadounidense cobrando el “favor” de quitar al dictador. Y en cuanto a María Corina Machado y Edmundo González, tal vez nunca gobiernen. No porque les falte apoyo popular, sino por haberle robado al “nuevo pacificador” del mundo el Nobel de la Paz, que ya veía en su vitrina.
Yo, por ahora, tampoco mando abrazos. Pero no por convicción libertaria: es por simple memoria.
Los reportes de disparos cerca del Palacio de Miraflores fueron hechos por las propias fuerzas armadas del país ante un dron que consideraron sospechoso