Pongamos el desorden: El espejismo del súper peso

Pongamos el desorden: El espejismo del súper peso

El “súper peso” ayuda, sí. Contiene la inflación y genera una sensación de estabilidad que no es menor. Pero no crea empleos, no formaliza la economía, no mejora salarios ni corrige décadas de rezago.

Miguel Camacho @mcamachoocampo

Hoy voy a cometer una herejía económica: decir que el “súper peso” no es el milagro que nos han vendido.

Porque en México, cuando algo brilla demasiado, conviene preguntar de dónde viene la luz… y quién está pagando el recibo.

La 4T ha presumido la fortaleza del peso como prueba irrefutable de que la economía va bien. El mensaje es simple y políticamente cómodo: si el peso está fuerte, el país está fuerte.

El problema es que la economía no funciona como discurso de mañanera. Y el tipo de cambio, mucho menos.

Es cierto: el peso se ha visto fuerte, incluso inusualmente fuerte. Pero no nos engañemos. Esa fortaleza no es resultado de un milagro productivo mexicano, sino de una combinación de factores que poco tienen que ver con que aquí todo esté mejorando.

Por un lado, el contexto externo. El dólar global anda débil, presionado por la enorme deuda de Estados Unidos y las dudas crecientes sobre su trayectoria fiscal a largo plazo. Eso ha empujado capitales a buscar refugio en otros mercados.

Por el otro, los factores internos. El Banco de México decidió mantener las tasas de interés altas más tiempo que la mayoría de los países emergentes. ¿El resultado? La llegada de capitales de corto y mediano plazo, el famoso carry trade: dinero que entra, gana intereses… y puede salir con la misma rapidez con la que llegó.

México no se volvió de pronto una potencia económica, pero sí apareció como un destino “menos riesgoso” frente a otros países emergentes más inestables. Ayuda una disciplina fiscal aceptable, una inflación relativamente contenida —en parte gracias al propio peso fuerte— y la ausencia de choques graves con el sector privado.

El problema es que el “súper peso” también tiene un lado B que rara vez se menciona en los discursos oficiales.

Para millones de familias que dependen de remesas, cada dólar convertido rinde menos pesos. El dinero alcanza menos, aunque el tipo de cambio se presuma como victoria.

Diversos sectores exportadores, sobre todo los más pequeños o con menor capacidad de cubrir riesgos cambiarios, pierden competitividad frente a competidores de otros países. Un peso tan apreciado no siempre es una buena noticia para quien vive de vender al exterior.

Y hay algo todavía más delicado: buena parte de esta fortaleza no responde a la economía real, sino a movimientos financieros globales. Es decir, lo que sube rápido también puede caer rápido.

Sí, el peso fuerte ha ayudado a contener la inflación, y ese beneficio es real para el bolsillo de la mayoría. Pero no ha resuelto los problemas estructurales del país: el crecimiento sigue siendo bajo, la informalidad ronda el 55%, el poder adquisitivo de los salarios avanza poco y la generación de empleos de calidad continúa siendo insuficiente.

Confundir un tipo de cambio fuerte con una economía fuerte es un error clásico. El peso puede servir como termómetro del apetito global por riesgo, pero dice muy poco sobre el bienestar cotidiano de los mexicanos.

La estabilidad cambiaria es valiosa, sin duda. Pero no sustituye al crecimiento sostenido, al aumento de la productividad, a la formalización del empleo ni a una mejora real y duradera del ingreso de las familias.

El “súper peso” ayuda, sí. Contiene la inflación y genera una sensación de estabilidad que no es menor. Pero no crea empleos, no formaliza la economía, no mejora salarios ni corrige décadas de rezago.

Confundir un peso fuerte con un país fuerte es una trampa conocida. El tipo de cambio puede estar de fiesta mientras la economía real sigue trabajando horas extra por sueldos que no alcanzan.

Por eso el “súper peso” no es trofeo ni maldición. Es un espejismo. Uno que refleja más las debilidades del dólar y los movimientos del dinero global que los méritos propios de México.

Celebrarlo sin contexto es propaganda. Demonizarlo sin matices, simplismo.

La economía no se mide en aplausos ni en gráficas para redes sociales. Se mide en ingresos, empleo y bienestar. Y ahí, por ahora, el “súper peso” sigue debiéndonos la parte más importante del milagro.

Pongamos el desorden: El espejismo del súper peso

El peso tiene su peor caída en 17 meses frente al dólar

Rompió la barrera de los 19 pesos por dólar

La divisa mexicana en los mercados internacionales superó las 19 unidades este viernes, alcanzando una cotización de 19.08 pesos por dólar. Esta cifra representó una depreciación de 1.25% o 24 centavos respecto a la jornada anterior, según información de Bloomberg.

Este nivel intradía no se había visto desde el 20 de marzo de 2023, situando al peso mexicano entre las divisas más depreciadas dentro de la canasta de principales cruces frente al dólar estadounidense. La fluctuación del peso ha generado preocupación en los mercados financieros.

Mercado laboral

La depreciación del peso mexicano se atribuyó al reporte de empleo en Estados Unidos, el cual mostró un claro deterioro del mercado laboral en julio. Esta situación elevó la especulación sobre una desaceleración económica significativa en EE.UU. a partir del tercer trimestre.

El impacto en el peso mexicano fue inmediato, debido a que México es el principal socio comercial de Estados Unidos. Gabriela Siller, directora de Análisis Económico de Grupo Financiero Base, explicó que la cercanía económica entre ambos países influyó en la reacción del mercado.

Dólar al menudeo

El dólar al menudeo abrió este viernes en 19.48 pesos a la venta en las ventanillas de los bancos, lo que representó un aumento de 0.93% o 18 centavos respecto al cierre del jueves. Estos datos fueron publicados por CitiBanamex, reflejando la presión sobre el tipo de cambio.

La cotización del dólar en ventanilla bancaría mostró la preocupación de los inversionistas sobre el futuro económico de Estados Unidos y su efecto en México. La incertidumbre generada por el reporte de empleo estadounidense afectó directamente a la moneda mexicana.

Peso mexicano

Los analistas financieros esperan que la volatilidad en el tipo de cambio persista en los próximos días, mientras el mercado asimila los datos económicos de Estados Unidos. La relación comercial entre ambos países seguirá siendo un factor clave en la fluctuación del peso.

La depreciación de la divisa mexicana también podría impactar otros aspectos de la economía nacional, como la inflación y las tasas de interés. Las autoridades financieras mexicanas deberán estar atentas a estos movimientos y tomar medidas si es necesario.

Economía mexicana

El debilitamiento del peso frente al dólar podría tener repercusiones en el poder adquisitivo de los mexicanos, especialmente en productos importados. La inflación podría aumentar, encareciendo bienes y servicios esenciales para la población.

La economía mexicana, fuertemente vinculada a Estados Unidos, se encuentra en una situación vulnerable ante cualquier cambio en el panorama económico del vecino del norte. La política monetaria de ambos países jugará un papel crucial en los próximos meses.