por Dominio Público | Dic 11, 2025 | Opinión, Principales
La 4T no tomó en cuenta dos factores fundamentales que ahora les están pasando factura: el tiempo, ese fantasma cuyo andar deja huella; y sus propios dirigentes, que más que mártires son humanos.
Miguel Camacho @mcamachoocampo
Desde hace días ronda en mi cabeza una pregunta: ¿por qué la presidenta Sheinbaum dice un día sí y otro también que hay un grupo de mexicanos que convoca a la violencia y busca una intervención extranjera? Después de mucho pensar —y de escuchar a personas y personajes que saben más que yo— llegué a una conclusión: andan urgidos de enemigos.
Permítanme explicarles, antes de que levanten las cejas.
La 4T, con López Obrador a la cabeza, llegó al poder tomando como bandera el descontento —justo, sí— de gran parte de la población del país. Se autoproclamaron la “Esperanza de México” y, con base en su narrativa esperanzadora de “nosotros somos los buenos y todos los que nos critican son malos”, fueron adueñándose de todo: instituciones, congresos locales y el federal, el Poder Judicial y, próximamente, de las instituciones electorales.
Además del discurso, la 4T pudo hacerse fuerte porque la oposición entregó la plaza; quizá por miedo a que les sacaran, como ya ha ocurrido, los expedientes de sus “travesuras”. Hoy esa oposición —representada por los partidos— es prácticamente inexistente.
Sin embargo, la 4T no tomó en cuenta dos factores fundamentales que ahora les están pasando factura: el tiempo, ese fantasma cuyo andar deja huella; y sus propios dirigentes, que más que mártires son humanos.
El paso del tiempo volvió cada vez más inverosímil culpar a sus enemigos originales —los fifís, los neoliberales, Calderón, Salinas— de los problemas que hoy enfrenta el país. Y algunos de sus dirigentes, al ver el arca abierta, dejaron el aura de salvadores y aprovecharon la oportunidad de “mejorar” su situación.
Por eso ahora buscan nuevos enemigos: porque su discurso inicial no aguantó la comezón del séptimo año y comenzó a desgastarse. Y como a cada “héroe” le hace falta su villano, hoy nos hablan de bots, de la derecha internacional y de complots.
Pero volvamos al título de esta colaboración: ¿Tiene adversarios la 4T?
La respuesta es sí. Pero no están en el ambiente político. Su principal —y única— adversaria es la realidad, ese fantasma que se encarga de poner a cada quien en su lugar.
EN EL TINTERO
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por Dominio Público | Dic 10, 2025 | Opinión, Principales
El alcalde de Cuernavaca se ha consolidado como uno de los liderazgos políticos más sólidos de Morelos, no por confrontar, sino por gobernar. Su liderazgo nace y crece en la oposición.
Raúl García Araujo @araujogar
En política, el poder no se declara: se construye. Y hoy, en Morelos, ese poder se está edificando desde Cuernavaca. José Luis Urióstegui Salgado no gobierna la capital por inercia ni por discurso; la gobierna con resultados. En un contexto estatal fragmentado y con liderazgos debilitados, ese dato no es menor: lo coloca en una posición política claramente dominante.
Urióstegui entendió algo que muchos subestiman: administrar bien es ejercer poder. Mientras otros apuestan a la confrontación permanente o a la narrativa sin sustento, su gobierno ha apostado a la eficacia.
Seguridad con estrategia, finanzas con disciplina y gobernanza con participación ciudadana no son conceptos aislados, sino una misma lógica de control institucional. Esa coherencia explica por qué hoy es uno de los alcaldes con mayor peso político y mediático en Morelos, aun gobernando desde la oposición.
En materia de seguridad, Cuernavaca dejó atrás la simulación. Profesionalización policial, capacitación constante, uso de tecnología, coordinación interinstitucional y ciudadanía organizada han dejado de ser promesas para convertirse en políticas operando. Este enfoque ha devuelto algo clave al gobierno municipal: autoridad legítima, un activo político que no se improvisa y que se construye en el territorio.
Ese orden institucional se reflejó también en el terreno financiero. Recibir una ciudad quebrada y reducir de manera histórica una deuda millonaria, liquidar pasivos bancarios y enfrentar adeudos ocultos sin frenar la obra pública constituye una jugada política de alto nivel. En Morelos, pocos pueden presumirlo. La estabilidad financiera no solo ordena las cuentas públicas; ordena el tablero político y amplía el margen de maniobra.
Con estos antecedentes, este miércoles 10 de diciembre, Urióstegui rendirá su primer informe sobre el estado que guarda la administración pública de Cuernavaca. No será un acto protocolario, sino un corte de caja político. En este caso, el informe no se sostiene en promesas, sino en resultados verificables, y eso cambia por completo la lectura.
Pero el poder político moderno no se limita a la seguridad ni a las finanzas; también se ejerce desde la proyección internacional y la diplomacia cultural. La reciente visita del embajador de Japón en México, Kozo Honsei, al Museo de la Ciudad de Cuernavaca no fue un gesto social ni una fotografía casual. Fue una señal clara de que la capital morelense vuelve a colocarse en el radar internacional como una ciudad con identidad, estabilidad institucional y capacidad de interlocución global.
Cuernavaca hoy no solo se gobierna: se proyecta. Recupera presencia, reconstruye confianza y vuelve a ser referente. Eso explica por qué el liderazgo de Urióstegui ya no es únicamente municipal. En política, quien controla la capital controla la conversación, y hoy esa conversación se articula desde Cuernavaca.
Todo esto confirma un hecho central: José Luis Urióstegui Salgado se ha consolidado como uno de los liderazgos políticos más sólidos de Morelos, no por confrontar, sino por gobernar. Su liderazgo nace y crece en la oposición, pero con una ventaja decisiva frente a sus pares: tiene resultados que lo respaldan.
En tiempos donde la política suele confundirse con ruido, Cuernavaca ofrece una lección incómoda para muchos: gobernar bien sigue siendo la forma más efectiva de construir poder. Y cuando el poder se construye con resultados, deja de ser coyuntural para convertirse en proyecto. Por eso, hoy, el nombre de José Luis Urióstegui Salgado ya no solo pesa en la capital; empieza a marcar el ritmo político de todo Morelos.
En Cortito: Nos cuentan que en el Estado de México comienza a configurarse un nuevo liderazgo político desde uno de los territorios más complejos y estratégicos del país: Ecatepec.
Gobernar este municipio no es un reto menor; es una prueba de capacidad, carácter y visión. En ese contexto, el Primer Informe de Gobierno de Azucena Cisneros Coss no fue solo un acto de rendición de cuentas, sino una señal clara de que algo distinto se está construyendo en una de las capitales sociales y electorales más importantes de México.
Mil obras realizadas con una inversión de 721 millones de pesos en apenas un año no son un dato administrativo: son una definición política. Cisneros Coss entendió que en Ecatepec gobernar es intervenir el territorio con hechos visibles.
La reducción de hasta 50 por ciento en delitos de alto impacto, la pavimentación de más de 444 kilómetros de vialidades y, por primera vez en la historia del municipio, la inversión en infraestructura hidráulica para llevar agua por red a más de 300 mil personas, marcan un punto de quiebre frente a décadas de abandono.
El respaldo político que arropó el informe confirma que Ecatepec ha recuperado centralidad. La presencia de liderazgos estatales y federales, así como de alcaldes de municipios clave del Valle de México, revela que lo que ocurre en Ecatepec ya no es un asunto local, sino parte de la reconfiguración política del Estado de México.
El acompañamiento de la gobernadora Delfina Gómez y de la presidenta Claudia Sheinbaum refuerza esa lectura: Ecatepec volvió a ser prioridad.
Más allá de las obras, el mensaje de fondo es político y social: el poder se construye con el pueblo. Unidad, organización comunitaria y dignidad como ejes de gobierno no son consignas, son método.
En un municipio que fue tratado durante años como fábrica de votos y de pobreza, hoy se perfila un nuevo liderazgo de la mano de Azucena Cisneros Coss que gobierna desde el territorio, con resultados y con respaldo social.
por Dominio Público | Dic 9, 2025 | Opinión, Principales
México no está al borde del totalitarismo, pero afirmar que vivimos en una democracia impoluta es tan fantasioso como decir que el Tren Maya “ya conectó al país entero”.
Miguel Camacho @mcamachoocampo
Hoy quiero iniciar con una pregunta: ¿a ustedes les sorprendió lo que pasó el 6 de diciembre? El Zócalo lleno, la porra coreando, los drones sobrevolando y la presidenta recitando una pieza que, más que discurso, fue un catecismo de autocelebración. Siete años de Transformación, dijo. Y cuando un gobierno se mira al espejo y solo ve virtudes, la crítica deja de ser algo sano y se convierte en acto de salud pública.
Claudia Sheinbaum subió al templete con la convicción de que México vive una época épica, casi una reedición de la Independencia, pero ahora de la “oligarquía”, los “bots”, los “comentócratas” y cualquier mexicano que ose dudar del guion oficial.
Sheinbaum enumeró cifras como quien sacude confeti: empleos, inversión extranjera, reservas, salarios. Todo suena bien en papel, pero el papel aguanta más que las salas de espera del IMSS. En el mismo discurso donde presume récord de inversión, acepta unas líneas más abajo que el país todavía no tiene un sistema de salud que funcione sin milagros ni estampitas. Y ahora vamos rumbo a la “credencialización universal”, algo que suena precioso… hasta que uno recuerda que la universalidad ya se había prometido antes.
Luego vino la parte espiritual:
El enemigo es el neoliberalismo, ese fantasma que sirve para explicar desde la falta de medicinas hasta el bache de cada colonia. Y, por si no alcanzara, también están los “calumniadores”, los “expertos de ficción”, los “conservadores de aquí y de allá”. Se habla tanto de los adversarios que pareciera que gobiernan ellos.
Y mientras la presidenta afirma que “nunca” ha habido represión, que todo es libertad y respeto, basta mirar cualquier marcha reciente para saber que el discurso va por un carril y la realidad por otro.
En cuanto a libertad de expresión, mejor pregunten a los colegas vigilados por un censor, acusados de violencia política en razón de género o señalados por escribir lo que no cae bien en Palacio.
México no está al borde del totalitarismo, pero afirmar que vivimos en una democracia impoluta es tan fantasioso como decir que el Tren Maya “ya conectó al país entero”.
La seguridad fue mencionada como triunfo, aunque cualquiera con memoria sabe que la caída del 34% en homicidios depende del cristal con que se mire, es decir, del modo en que se acomoden las cifras. El crimen no desaparece porque el presidente lo niegue ni porque los números se ajusten con cariño.
Pero quizá lo más significativo del discurso no fue lo que dijo, sino lo que insinuó: la Transformación ya no es solo gobierno; es creencia. Se ha vuelto una identidad —casi una moral— que divide al país entre quienes aplauden y quienes estorban. Y esa narrativa, repetida una y otra vez en plazas cada vez más llenas, termina creando un país donde la disidencia no es oposición: es sospecha.
Siete años después, México no es el infierno que algunos pintan, pero tampoco el paraíso que se celebró en el Zócalo. Somos un país real, con avances reales y pendientes gigantescos. Y mientras el poder siga hablando como si no tuviera fallas, nos toca a los demás hacer lo que el templete no hace: poner el desorden.
Lo que vimos en el Zócalo no fue una celebración, fue un espejo de cuento: uno que te dice lo que quieres oír, no lo que eres.
Y cuando un país deja de verse a sí mismo, lo que sigue no es transformación.
Lo que sigue es tropezarse. Y la caída… la caída siempre llega sin avisar.
EN EL TINTERO
Mientras la 4T festejaba en el Zócalo de la Ciudad de México, en el México real estallaba un carro bomba frente a la comandancia de la Policía Comunitaria en Coahuayana, Michoacán.
por Dominio Público | Dic 5, 2025 | Opinión, Principales
Su desafío es lograr que la fiscalía deje de voltear hacia otro lado y coloque a las víctimas, de una vez y sin simulaciones, en el centro del Estado.
Claudia Bolaños @claudiabola
Y sepa la bola… pero Ernestina Godoy llegó a la Fiscalía General de la República con un mensaje que no dejó espacio para interpretaciones: la justicia no se negocia.
La frase, repetida casi como declaración de principios, contrasta con la realidad de una institución donde más del 92% de los delitos en México quedan impunes, según cifras del Inegi. Si quiere recuperar la confianza ciudadana, tendrá que desmontar un aparato de omisiones que lleva años oxidándose sin remedio.
Godoy apuesta por la coordinación, la inteligencia y el trabajo diario con los tres órdenes de gobierno. No es un detalle menor: en los últimos cinco años, la FGR abrió más de 170 mil carpetas por corrupción, pero sólo una fracción mínima terminó en sentencias firmes. La nueva fiscal entiende que una institución aislada, atrincherada en su autonomía, está destinada a fallar.
El respaldo social que obtuvo no lo asume como medalla, sino como compromiso. Su desafío es lograr que la fiscalía deje de voltear hacia otro lado y coloque a las víctimas, de una vez y sin simulaciones, en el centro del Estado. El discurso ya lo dio; ahora toca demostrar que la justicia puede dejar de ser promesa para convertirse en práctica cotidiana.
Y Sepa la Bola pero cuando la denuncia se vuelve arma suceden casos como el de Marco Antonio Jesús Reyes Saldívar, conocido como “El Zar de la Limpieza”, quien volvería a mostrar cómo las denuncias sin sustento pueden convertirse en un mecanismo de presión dentro del sector de servicios. Empresarios que se dicen afectados acudieron a la FGR para responder a señalamientos que consideran infundados y que, afirman, provienen de la Asociación de Ciudadanos Unidos para Erradicar la Corrupción, una organización sin domicilio, teléfono ni registro público, cuyo rastro se limita a un correo de Gmail y menciones dispersas en medios. Allí supuestamente se hicieron las quejas.
Pero me cuentan que no es la primera vez que prácticas de este tipo aparecen alrededor de Reyes Saldívar. En años recientes, asociaciones sindicales y empresas vinculadas a él han sido señaladas por intentar desacreditar competidores justo en las dependencias donde ha perdido licitaciones, me aseguran.
Este mismo año, Semalyn S.A. de C.V., relacionada con su red, fue suspendida tras detectarse irregularidades desde 2023. Y el asunto escaló al grado de que el entonces presidente López Obrador intervino para promover denuncias en su contra, tras identificar anomalías en licitaciones públicas y reportes laborales ante el SAT.
Cuando un sector normaliza la denuncia como arma comercial, deja de competir y empieza a erosionarse desde dentro.
Y Sepa La Bola pero la crisis laboral que estalló en Tecámac exhibe un estilo de gobierno que parece guiado más por revancha política que por sentido institucional. La alcaldesa Rosi Wong decidió despedir a más de 300 trabajadores, muchos de ellos fundadores del movimiento que llevó a Morena al poder en 2018, para reemplazarlos por perfiles priistas, algunos con antecedentes cuestionados. No sólo se trata de renuncias forzadas en plena temporada decembrina y sin liquidaciones de ley: la decisión fractura al propio proyecto que presume continuidad y transformación. Los ceses alcanzaron a directores, jefes y coordinadores de áreas clave, mientras nuevos funcionarios fueron nombrados como “encargados de despacho” para evitar el rechazo del Cabildo.
Tecámac, que en dos administraciones se volvió referente en infraestructura y servicios, enfrenta hoy un golpe interno que no sólo vulnera derechos laborales, sino que envía un mensaje claro: en el actual gobierno, la lealtad histórica parece valer menos que los acuerdos coyunturales y las viejas prácticas que se suponía habían quedado atrás.
por Dominio Público | Dic 4, 2025 | Opinión, Principales
La polémica Ernestina Godoy vuelve al plano protagónico tras la salida —voluntariamente a fuerza— de Alejandro Gertz Manero de la Fiscalía General de la República.
Miguel Camacho @mcamachoocampo
Con los últimos días del año no sólo llegaron las posadas, el ponche y los villancicos: también reapareció el expresidente López Obrador, y se recompuso —de forma poco aseada— el trío que manejó la seguridad en la Ciudad de México durante el sexenio pasado: Sheinbaum–Godoy–García Harfuch.
Vayamos por partes.
López Obrador volvió el domingo para “presentar” su libro Grandeza, sobre las civilizaciones que habitaban el territorio que hoy es México en la época precolombina.
Lo importante de su aparición no es el libro —que seguramente estará cargado de su muy peculiar ideología—, sino el mensaje político que quiso enviar.
Dijo dos cosas centrales:
Primero: su retiro continúa.
Afirmó que no hará gira… aunque si un gobernador le ruega, no creo que se haga del rogar para dar una conferencia.
Segundo: redefinió las condiciones de su regreso al activismo político:
1. Defensa de la democracia:
“Solo rompería este retiro si se atenta contra la democracia en México. Si veo que se intenta subvertir el proceso democrático, saldría a defenderlo con todo”.
2. Defensa de Sheinbaum:
“O si es necesario defender a nuestra presidenta ante un intento de golpe de Estado. No creo que pase, pero si ocurre, estaré ahí. No hay que hacerle sombra ni dividirnos”.
3. Defensa de la soberanía nacional:
“Si hay amenaza externa, regresaría a las calles. La patria no se negocia”.
Lo que yo leo en este mensaje, disfrazado de presentación editorial, es simple: quiso medir fuerzas. Decir aquí estoy. Recordarle a todos que él es AMLO, el hombre al que —en su narrativa— todos deben algo.
Y mientras él reaparecía, en el Senado se reconstruía el trío Sheinbaum–Godoy–García Harfuch. La polémica Ernestina Godoy vuelve al plano protagónico tras la salida —voluntariamente a fuerza— de Alejandro Gertz Manero de la Fiscalía General de la República.
Aunque de dientes para afuera le agradecen al fiscal saliente su trabajo, lo cierto es que Gertz ya era un estorbo para la administración actual. La insistencia en la “coordinación con la nueva fiscal” lo deja más que claro. En síntesis: Gertz era un obstáculo para el segundo piso de la 4T.
Y, dentro de todo este proceso, destaca el mensaje que publicó la nueva fiscal en su cuenta de X tras ser ratificada:
“El día de hoy, tras comparecer ante el pleno del Senado de la República, como parte de un proceso democrático, rendí protesta como Fiscal General de la República (FGR)”.
El chiste se cuenta solo.
En el tintero:
¿La nueva fiscal llegará a fondo en temas como el huachicol fiscal o la muerte de Carlos Manzo?
por Dominio Público | Dic 3, 2025 | Opinión, Principales
El gobernador David Monreal lleva años sin poder presentar un solo resultado de alto impacto. Todavía más grave: continúa sin lograr la captura de El Geras, el principal generador de violencia en Apulco y Nochistlán.
Raúl García Araujo @araujogar
Mientras el gobernador de San Luis Potosí, Ricardo Gallardo, defendía —con números y con ironías— que los siete cadáveres abandonados en la frontera con Zacatecas no pertenecían a su estado, lo que quedó exhibido no fue una disputa limítrofe, sino la profunda incapacidad del gobierno de Zacatecas para contener la violencia.
Gallardo acusó a las corporaciones zacatecanas de intentar “mover” cadáveres para no sumarlos a su estadística. Y aunque sus declaraciones pueden parecer provocadoras, apuntan a una verdad incómoda: en Zacatecas, la violencia no sólo no cede, sino que se ha vuelto imposible de maquillar.
El gobernador David Monreal lleva años sin poder presentar un solo resultado de alto impacto. Todavía más grave: continúa sin lograr la captura de El Geras, el principal generador de violencia en Apulco y Nochistlán, el hombre que mantiene aterrada a la región y cuya presencia ha fracturado la seguridad en la frontera con otros estados. La omisión dejó de ser una preocupación pública para convertirse en el símbolo más claro de la parálisis estatal.
Mientras tanto, Gallardo presume que San Luis Potosí cerró noviembre con nueve homicidios —una cifra históricamente baja para la entidad— y cuestiona públicamente la lógica de que cuerpos identificados como zacatecanos hayan sido asesinados fuera del territorio donde nacieron, vivieron y fueron reportados. Del otro lado, Zacatecas no ofrece claridad, ni datos, ni avances, ni responsables. Sólo silencio.
Pero quizá el golpe más duro para el gobierno estatal llegó cuando quedó claro que el único operativo de alto impacto en Zacatecas en lo que va de 2025 no vino del gobernador Monreal, sino del Gobierno de México. Fue el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, quien encabezó desde la Mesa Nacional de Seguridad el desmantelamiento de una red criminal del Cártel Jalisco Nueva Generación.
El líder de esa estructura no era un delincuente menor: se trataba del exalcalde de Apulco, Mauro Yuriel “N”, prófugo durante meses y pieza clave del CJNG en la región. Un político que usó el poder público para operar a favor de la organización criminal y que terminó detenido sólo cuando intervino la Marina, no cuando actuó la autoridad estatal. Hoy la FGR lo procesa por delincuencia organizada, portación de armas exclusivas del Ejército y otros delitos federales.

La captura de Mauro “N” no sólo exhibe la profundidad con la que el crimen organizado ha penetrado las estructuras políticas municipales; también evidencia la ausencia total del gobierno de Zacatecas. Porque el golpe más importante, el único que realmente movió las estructuras criminales del centro del país, no lo dio David Monreal… lo dio Harfuch.
Y mientras El Geras continúa libre y la violencia sigue desbordada en Nochistlán y Apulco, el gobernador insiste en que todo va “bien”, que la coordinación “es buena” y que su relación política con Gallardo “es muy buena”. Para intentar corregir el desorden, su secretario de Gobierno tuvo que pedir el lunes que el caso fuera atraído por la Fiscalía General de la República, como si eso bastara para resolver una crisis que ha dejado crecer por años.

En medio de la polémica, los dimes y diretes, los números, los territorios controlados por el CJNG y las detenciones que tuvo que ejecutar la Federación cuentan otra historia: una donde Zacatecas está solo, rebasado y atrapado en una crisis que ya no sabe —o no quiere— enfrentar.
En Cortito: Nos cuentan que durante el informe del alcalde de Nezahualcóyotl, Adolfo Cerqueda Rebollo, la gobernadora Delfina Gómez Álvarez dejó claro que el Gobierno del Estado de México mantendrá una relación estrecha y de cooperación con el Ayuntamiento y con el Gobierno Federal, retomando el mensaje de la presidenta Claudia Sheinbaum sobre la deuda histórica con la zona oriente.
Cerqueda agradeció este respaldo y destacó que gracias a esta coordinación se puso en marcha el Plan Integral de la Zona Oriente, con el que por primera vez municipio, estado y Federación coinciden en prioridades y recursos para atender el rezago de la región.
El alcalde también abordó uno de los problemas más urgentes: las inundaciones. Adelantó que los colectores Kennedy y Sor Juana serán intervenidos en 2026 para evitar afectaciones como las registradas este año, obras que serán posibles gracias al acompañamiento del Gobierno del Estado de México.
La gobernadora, además, respondió con disposición a la solicitud de Cerqueda para incrementar el presupuesto destinado a la rehabilitación del Parque del Pueblo, un espacio emblemático que cumple 50 años y que requiere una renovación integral.
La sintonía política entre Delfina Gómez y Adolfo Cerqueda envía un mensaje claro: cuando existe voluntad, respeto institucional y objetivos compartidos, la transformación deja de ser discurso para convertirse en hechos concretos.