El edil incluso viajó en noviembre pasado a Aguascalientes para promocionar la Feria Villa Hidalgo 2026, asegurando que existen condiciones para recibir turistas.
A pocos días de que inicie la tradicional Feria de Villa Hidalgo 2026, que se celebrará del 17 al 25 de enero en honor a la Virgen de Guadalupe, ni el gobierno municipal ni el Gobierno del Estado de Jalisco han dado a conocer el operativo de seguridad que garantice la protección de las miles de personas que se espera acudan a los distintos eventos programados.
El anuncio del programa general y del cartel de la corrida de toros, prevista para el domingo 25 de enero en la Plaza de Toros Rafael Rodríguez, contrasta con el silencio oficial en materia de seguridad, en un municipio que enfrenta una de las crisis de violencia más graves de la región y que es señalado como uno de los más inseguros de Jalisco.
De acuerdo con denuncias de colectivos y familiares, al menos 15 personas desaparecieron entre enero y agosto de 2025 en Villa Hidalgo. Pese a ello, las autoridades locales no han informado cuántos elementos participarán en la vigilancia, qué corporaciones estarán desplegadas, ni cómo se coordinarán con fuerzas estatales y federales para proteger a visitantes, comerciantes y habitantes durante los días de feria.
Mientras las familias de las víctimas acusan al Ayuntamiento de indiferencia, omisión y falta de acompañamiento, el alcalde Jaime Cruz, conocido como “El Berrendo”, insiste en sostener públicamente que el municipio “es seguro”, y que las amenazas que él y su familia recibieron a inicios de año “ya quedaron atrás”, pese a que él mismo reconoció que su esposa habría sido secuestrada presuntamente por el CJNG.
En medio de esta crisis, el edil incluso viajó en noviembre pasado a Aguascalientes para promocionar la Feria Villa Hidalgo 2026, asegurando que existen condiciones para recibir turistas y prometiendo vigilancia permanente en carreteras, cabecera municipal y recinto ferial. A la fecha, esas promesas no se han traducido en un plan de seguridad público y verificable.
Hoy, mientras se afinan escenarios, conciertos y espectáculos, las familias continúan buscando a sus desaparecidos prácticamente solas, sin respaldo institucional suficiente y con una sensación creciente de abandono.
La omisión de las autoridades no es menor: organizar un evento masivo en un municipio marcado por la violencia, sin informar cómo se protegerá a la población, es una irresponsabilidad que pone en riesgo a miles de personas.






