Más de 114 mil mujeres fueron diagnosticadas con cáncer en 2024.

Miguel Camacho @mcamachoocampo

Hablar de cáncer en mujeres en México es, casi por inercia, hablar de mama. Las campañas de octubre, los listones rosas y los titulares han logrado que esa enfermedad ocupe el centro de la conversación. Y está bien. El cáncer de mama es el más frecuente: 34 mil 55 casos nuevos en 2024, según GLOBOCAN. Pero esa misma visibilidad ha dejado en penumbra a otros tumores que cada año enferman y matan a miles de mexicanas.

Después del de mama, el segundo cáncer más diagnosticado en mujeres es el de cuello uterino: 11 mil 919 casos nuevos y casi 5 mil muertes. Es un cáncer que, en teoría, deberíamos estar erradicando.

Tenemos vacuna contra el virus del papiloma humano (VPH) y pruebas de detección. Sin embargo, sigue cobrando un precio altísimo, especialmente entre las mujeres de contextos vulnerables. En varios países, la vacunación y la detección oportuna han permitido reducir su incidencia y mortalidad. En México sigue siendo una herida abierta.

Le sigue el cáncer colorrectal, con 7 mil 273 casos nuevos. Ya no es “cosa de hombres”. También afecta a las mujeres y se relaciona con factores como la obesidad, el sedentarismo y la alimentación. Luego vienen el cáncer de cuerpo del útero (endometrio), con 6 mil 42 casos, y el de ovario, con 5 mil 745. Este último es particularmente traicionero: suele detectarse tarde, sus síntomas pueden confundirse con los de otros padecimientos y su mortalidad es alta.

En total, más de 114 mil mujeres fueron diagnosticadas con cáncer en 2024. Casi 50 mil murieron por esta enfermedad. El de mama encabeza las muertes, sí, pero el de cuello uterino, el colorrectal, el de ovario y el de endometrio también representan un problema de salud que no podemos seguir tratando como asunto secundario.

El problema no es solo médico. También tiene que ver con la atención pública. Cuando la conversación, las campañas y los esfuerzos institucionales se concentran en un solo tipo de cáncer, los demás corren el riesgo de quedar relegados. Se habla menos de ellos y muchas mujeres pueden llegar tarde al diagnóstico. El resultado puede ser devastador.

No se trata de restarle importancia al cáncer de mama. Se trata de ampliar el foco. De entender que la salud de las mujeres no se agota en un listón rosa. Que también hay úteros, ovarios, colon y cuello uterino que enferman y que necesitan campañas serias, detección oportuna y tratamientos accesibles.

Mientras sigamos hablando solo de uno, otros cánceres seguirán cobrando vidas sin recibir la atención que merecen. Y eso, francamente, es un desorden que ya no podemos permitirnos.

EN EL TINTERO

Para quien quiera consultar las cifras y conocer más sobre el tema, estas son las fuentes:

GLOBOCAN / Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC)

INEGI