La oposición vio en la crisis de la UTN una oportunidad para intentar desgastar a Morena y a los gobiernos encabezados por la maestra Delfina Gómez Álvarez en el Estado de México, Adolfo Cerqueda Rebollo en Nezahualcóyotl y la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo a nivel federal.

Raul García Araujo @araujogar

La crisis de la Universidad Tecnológica de Nezahualcóyotl (UTN) tiene problemas de fondo que deben resolverse, pero también abre interrogantes sobre los intereses políticos que podrían estar aprovechando el descontento estudiantil para golpear a Morena y al gobierno municipal encabezado por Adolfo Cerqueda Rebollo.

Las demandas de los jóvenes son legítimas y no deben minimizarse.

La falta de agua, los sanitarios en malas condiciones, las carencias en los laboratorios, la insuficiencia de profesores y las denuncias de presunto acoso requieren respuestas concretas.

Las autoridades universitarias tienen la obligación de atenderlas, investigar las irregularidades señaladas y garantizar condiciones dignas para la comunidad estudiantil.

Sin embargo, también es necesario observar la presencia de grupos políticos vinculados al extinto PRD, al PRI, PAN y ahora a Movimiento Ciudadano, que podrían estar aprovechando este conflicto para intentar desgastar a Morena, golpear al gobierno municipal de Adolfo Cerqueda Rebollo y, desde luego, afectar políticamente a la administración estatal encabezada por la gobernadora Delfina Gómez Álvarez.

Sería inaceptable que pretendieran utilizar a los estudiantes como instrumentos de una disputa por el poder, aprovechando sus inconformidades para impulsar intereses partidistas.

Lo que debe quedar claro es que el extinto PRD, el PRI, PAN y ahora Movimiento Ciudadano no pueden pretender convertir las inconformidades de los estudiantes en una trinchera para golpear a Morena.

Si tienen diferencias con Adolfo Cerqueda Rebollo, están en su derecho de cuestionarlo y confrontarlo políticamente, pero deben hacerlo de frente, con argumentos y ante los ciudadanos.

Lo que no se vale es aprovechar las carencias de una universidad para disfrazar de lucha estudiantil lo que pudiera convertirse en una estrategia de desgaste político.

Hay grupos que parecen olvidar que la educación de los jóvenes no es moneda de cambio ni una oportunidad para recuperar la influencia que han perdido.

La UTN no puede convertirse en un campo de batalla para quienes buscan posicionarse políticamente a costa de un conflicto que afecta directamente a los estudiantes.

Si quieren disputar el poder, que salgan a las calles, construyan propuestas y busquen el respaldo ciudadano en las urnas. Para eso existen las elecciones, no para utilizar las necesidades de una comunidad universitaria.

Por eso, los estudiantes deben estar atentos y defender la autonomía de su movimiento.

No necesitan que dirigentes partidistas les dicten el rumbo ni que grupos externos decidan cuándo una demanda está resuelta o cuándo debe prolongarse el conflicto.

Necesitan resultados, compromisos verificables y autoridades que respondan.

Si permiten que intereses ajenos se apoderen de su lucha, corren el riesgo de que sus legítimas exigencias terminen subordinadas a una agenda política que no necesariamente comparte sus prioridades.

La universidad debe ser de los estudiantes, no de quienes buscan sacar raja política de sus problemas.

También es necesario que los acuerdos tengan consecuencias. Si las autoridades cumplen los compromisos establecidos en el pliego petitorio, ese avance debe reconocerse y verificarse.

No puede convertirse en una dinámica interminable en la que, cada vez que se atienden determinadas exigencias, se incorporen otras sin claridad sobre su viabilidad, sus responsables o sus plazos.

Si hay incumplimientos, deben señalarse; si existen nuevas necesidades, deben discutirse con transparencia.

La responsabilidad de resolver los problemas académicos y administrativos corresponde, en primer término, a las autoridades universitarias y educativas competentes.

El gobierno municipal puede contribuir dentro de sus atribuciones, pero la crisis no debe transformarse en una batalla partidista ni utilizarse para trasladar responsabilidades de una instancia a otra.

La oposición vio en la crisis de la UTN una oportunidad para intentar desgastar a Morena y a los gobiernos encabezados por la maestra Delfina Gómez Álvarez en el Estado de México, Adolfo Cerqueda Rebollo en Nezahualcóyotl y la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo a nivel federal.

La universidad se convirtió así en un escenario de confrontación política que rebasa las propias instalaciones del plantel.

Más allá de las diferencias partidistas, lo que debe prevalecer es la solución de los problemas que afectan a los estudiantes, con la participación de las autoridades competentes y el respaldo institucional que corresponda, sin permitir que los intereses políticos desplacen el derecho de los jóvenes a una educación digna.

La UTN necesita soluciones, no operadores políticos; necesita que sus estudiantes recuperen sus actividades académicas con garantías de que sus demandas serán atendidas.

A quienes buscan sacar raja política de la UTN hay que decirles que la universidad no es su botín ni los estudiantes sus peones.

Si el extinto PRD, el PRI, PAN o Movimiento Ciudadano quieren disputar el poder a Morena, que lo hagan con propuestas, trabajo y votos, no alentando conflictos que pueden terminar perjudicando a toda una generación de jóvenes.

Que den la cara ante la ciudadanía y asuman el costo de sus propias ambiciones, en lugar de esconderse detrás de las demandas estudiantiles.

La educación no es una ficha para negociar poder, y el futuro de los jóvenes no puede quedar secuestrado por quienes pretenden convertir una crisis universitaria en su oportunidad política.

En Cortito: Nos cuentan que en Campeche la efervescencia política está a todo lo que da, ante la definición de quienes encabezarán las coordinaciones municipales de Morena.

Uno de los nombres que comienza a sonar con fuerza es el del periodista Ambrosio Gutiérrez Pérez, actual síndico de Palizada, quien ha impulsado gestiones para atraer recursos estatales destinados a obras en el municipio.

En los círculos morenistas se menciona su nombre para encabezar la coordinación municipal y, más adelante, entrar en la ruta hacia la candidatura a la presidencia municipal.

Su trabajo de gestión y su participación en la vida pública de Palizada lo colocan en la conversación política local, justo cuando el partido comienza a mover sus piezas rumbo al próximo proceso electoral.

Por ahora, habrá que esperar los tiempos y las definiciones del partido guinda.