En el discurso del domingo extrañé, como en el de todos los presidentes cuando presentan informe, más autocrítica.
Miguel Camacho @mcamachoocampo
El pasado domingo, la presidenta Sheinbaum terminó en el Zócalo de la Ciudad de México la gira por su Segundo Informe de Gobierno. El mensaje estuvo centrado en su tema favorito de los meses recientes: la defensa de la soberanía.
“Soberanía quiere decir … que solo el pueblo determina el destino de México. Significa, desde 1814, que ninguna potencia extranjera, ninguna élite económica o política tiene el derecho de dictar el presente y el futuro de nuestra patria; esa solo le pertenece al pueblo de México”.
“Ninguna potencia extranjera, ninguna élite económica o política tiene el derecho de dictar el presente y el futuro de nuestra patria”, dijo.
Y lo repitió con otras palabras:
“Las y los mexicanos no queremos injerencias, ni intervencionismo, ni violación a nuestra territorialidad”.
En el discurso del domingo extrañé, como en el de todos los presidentes cuando presentan informe, más autocrítica. Por ejemplo, en materia de seguridad, porque hay regiones del país donde la palabra miedo es parte del vocabulario diario.
Le pongo un ejemplo.
Hace unos días, mi papá le sugería a un primo recién jubilado que pusiera un pequeño restaurante de mariscos en el pueblo de donde somos originarios. Debo decir que, en sus tempranos 20, mi primo tuvo un local de mariscos bastante exitoso.
La respuesta automática de mi primo fue: les tengo miedo a aquellos. Se refería a la célula de la Familia Michoacana que opera en la región.
“Mira, primo, con los mariscos se antoja una cervecita y ya ves que la controlan ellos. Sería ponerme en la mira y pues no”, me comentó.
Después de lo dicho por mi primo me quedé pensando: ¿cuántas personas en el país tendrán miedo?
Miedo a ser molestados en sus negocios. Miedo a poner un negocio, como mi primo, por los cobros de piso. Miedo a que algún familiar salga y ya no regrese.
Miedo.
A estas alturas usted tal vez se esté preguntando qué tiene que ver el discurso del Zócalo y lo dicho por la presidenta sobre la soberanía.
La respuesta es sencilla:
En regiones del país, como el municipio del que es originaria mi familia, en Zacatecas, Michoacán, Sonora, Guerrero, Guanajuato, entre otras, la soberanía está rota, pero no por la injerencia extranjera que tanto pregona la presidenta, sino por grupos de la delincuencia organizada que no dejan a los mexicanos que viven en esos lugares tomar sus propias decisiones.
En otras palabras, no son soberanos.
EN EL TINTERO
No por mucho madrugar, amanece más temprano. La senadora con licencia, Andrea Chávez, tendrá que dejar para 2033 sus aspiraciones de gobernar Chihuahua, a menos que el Partido del Trabajo rompa con Morena y la postule.






