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El viernes un joven de 28 años fue atacado y llevado mar adentro por un cocodrilo, frente a la playa del Hotel Marriot en la zona de Marina Vallarta; sus restos fueron recuperados el sábado

Tras el fallecimiento de un joven tras un ataque de cocodrilo registrado la tarde del viernes en una playa de Puerto Vallarta, el Gobierno de Jalisco anunció este sábado el reforzamiento de las acciones preventivas y de vigilancia para reducir riesgos en zonas donde habita esta especie.

A través de un comunicado, la administración estatal informó que, desde que se recibió el reporte del incidente, se activó un operativo interinstitucional con la participación de autoridades de los tres órdenes de gobierno para localizar a la víctima y capturar al ejemplar presuntamente involucrado.

La tarde del viernes el joven, de 28 años, quien era huésped del hotel Marriot, realizaba labores recreativas cuando fue atacado por el cocodrilo y llevado entre sus fauces mar adentro, por lo que de inmediato se implementó un operativo con lanchas para su localización.

Sus restos fueron rescatados el sábado por efectivos de la la Secretaría de Marina, reportó Protección Civil estatal.

El cocodrilo fue localizado en la zona de playa, frente al estero Boca Negra, muy cerca del lugar donde sucedió el ataque al turista, cuya identidad y origen aún no ha sido difundido por las autoridades.

De acuerdo con información de Protección Civil Jalisco, la presencia de cocodrilos en varios puntos de Puerto Vallarta no es un hecho extraordinario, sino un comportamiento completamente habitual y natural de la especie.

La razón fundamental radica en la geografía y las características ecológicas del entorno: varias playas de Puerto Vallarta se encuentran físicamente conectadas e integradas de manera directa con amplias redes de esteros y manglares, los cuales constituyen el hábitat natural histórico, sitio de anidación y zona de caza del cocodrilo de río (Crocodylus acutus).

El desarrollo de grandes complejos turísticos, campos de golf y marinas en las últimas décadas ha fragmentado estos cuerpos de agua, pero no ha eliminado los corredores biológicos que los animales utilizan para desplazarse.