Lo que deja claro el episodio del Pato Merlín y su familia es que en México siguen existiendo muchos asuntos pendientes.
Miguel Camacho @mcamachoocampo
El «Pato Merlín», mascota no oficial del Mundial 2026, visitó Palacio Nacional junto con su familia. Ahí, Karla Gómez, madre soltera y cabeza del hogar, dijo sentirse honrada por la invitación. Como era de esperarse, habló de Merlín, de sus cuidados y de su alimentación.
Pero la mujer de 48 años también habló de algo que las redes sociales apenas han abordado de manera superficial: su familia, sus hijos de 22 y 14 años y su lucha diaria como vendedores ambulantes en las calles de la Ciudad de México.
«Por eso nos hemos hecho tan virales, porque han visto una familia trabajadora, una familia que se levanta todos los días para buscar el sustento y mantener un hogar. Somos la parte trabajadora, somos esa parte de la buena familia mexicana”, dijo.
Por su parte, la presidenta Claudia Sheinbaum señaló:
«Decidimos invitar a Karla, a Carlos, a Cristian y a Merlín aquí, a la mañanera. Ya todos saben que Merlín se volvió prácticamente la mascota del Mundial. Es un asunto de humanismo, de que se conozca a la familia, quiénes son, cuál es su problemática y el vínculo que establecemos.»
Además, prometió apoyarlos para que la popularidad de Merlín se traduzca en una mejor calidad de vida.
La presencia de Merlín provocó una cascada de críticas.
Colectivos de madres buscadoras reprocharon que la presidenta recibiera a un pato mientras ellas siguen esperando ser escuchadas.
Ante esos señalamientos, Claudia Sheinbaum respondió que sí se ha reunido con madres buscadoras, pero que lo ha hecho en privado en distintas ocasiones y que no ha hecho publicidad sobre los encuentros.
Otros señalaron que la aparición de Merlín y su familia no es más que oportunismo político.
Los invito a que juntos pongamos el desorden en este asunto.
Sí, existe una inconformidad real entre diversos colectivos de madres buscadoras y el gobierno federal.
Me voy a ver muy cruel, pero la presidenta no tiene una varita mágica para encontrar a los desaparecidos. Puede ofrecer recursos, coordinación y respaldo institucional, pero no soluciones milagrosas.
Lo que sí puede hacer —y lo que ellas tienen derecho a exigir, igual que el resto de los mexicanos— es una acción más contundente en materia de seguridad.
Respecto a quienes afirman que invitó a Merlín para ganar simpatías y puntos políticos, la respuesta es sencilla: sí. Pero difícilmente existe un político que desaproveche una oportunidad así.
Lo que deja claro el episodio del Pato Merlín y su familia es que en México siguen existiendo muchos asuntos pendientes. La euforia mundialista los ha relegado momentáneamente, pero siguen ahí. Cuando pase la emoción, cuando la adrenalina vuelva a niveles normales y los estadios dejen de ocupar los titulares, habrá que enfrentarlos.
EN EL TINTERO
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