A tan solo 25 metros de llegar a los trabajadores, altos niveles de agua ralentizan la operación; autoridades confían en su seguridad
El rescate de los tres mineros atrapados en la mina de oro Santa Fe, en Sinaloa, enfrenta uno de sus mayores obstáculos: los últimos 25 metros hasta la ubicación probable de los trabajadores están inundados por un manto freático que impide el avance normal de los rescatistas.
Álvaro Vargas Miranda, gerente de Industrial Minera de Sinaloa, propietaria del yacimiento, explicó que la instalación de un cableado eléctrico para conectar bombas de extracción permitirá intensificar las maniobras por varios frentes, pues el agua “nos está ganando”. La primera bomba instalada resultó insuficiente para reducir el nivel del líquido, lo que ha ralentizado la operación.
El gerente detalló que los mineros podrían encontrarse a unos 15 metros de la entrada a un crucero dentro de la mina, en una cavidad más alta donde posiblemente se ha formado una burbuja de aire. “Mientras el líquido no supere esa altura, están a salvo en ese sitio”, aseguró, recordando que el lunes se rescató a José Castulo, quien se encuentra en buen estado de salud.
La Comisión Nacional de Protección Civil (CNPC) informó que el Puesto de Comando Unificado mantiene coordinación constante entre autoridades de los tres niveles de gobierno. Hasta ahora, se han explorado 3.2 kilómetros de rampas y los recursos técnicos se concentran en la denominada zona cero.
El nuevo plan de acción se centra en bombear agua de manera continua, construir barreras para controlar sedimentos y perforar barrenos de exploración de unos 230 metros. Estas medidas buscan garantizar la seguridad y viabilidad del rescate, minimizando riesgos para los trabajadores y rescatistas, según la CNPC.
La titular de la CNPC, Laura Velázquez Alzúa, reafirmó la fe en el rescate y señaló que las familias de los mineros se encuentran acompañadas en una cabaña cerca del puesto de mando, donde reciben información actualizada sobre los avances de las brigadas tras cada turno.
Esta operación, que ya supera las 160 horas de trabajo, sigue siendo una carrera contrarreloj para extraer a los trabajadores antes de que el nivel del agua impida cualquier maniobra adicional.






