Huitzontla bajo asedio: entre uniformes, encapuchados y la sombra del cártel de Aquila
La jornada terminó como comenzó: con miedo. Las patrullas se fueron, pero dejaron un pueblo con puertas rotas, santos destruidos y mujeres y niños llorando
La jornada terminó como comenzó: con miedo. Las patrullas se fueron, pero dejaron un pueblo con puertas rotas, santos destruidos y mujeres y niños llorando