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El general brigadier enfrenta un nuevo desafío en una entidad marcada por la violencia entre facciones del narcotráfico.

El general Óscar Rentería Schazarino, quien ascendió a general brigadier en 2022 bajo el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, asumió la titularidad de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) de Sinaloa. Su llegada ocurre en un contexto de alta violencia, donde los conflictos entre los «Chapitos» y los «Mayitos» han dejado una estela de asesinatos y desplazamientos.

Durante los últimos 14 meses, Rentería Schazarino estuvo al frente de la 43 Zona Militar, con sede en Apatzingán, Michoacán. En esta región de la Tierra Caliente, enfrentó la violencia generada por el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) y otros grupos armados como Los Viagras y los Caballeros Templarios.

La designación del general Rentería es vista como un intento por fortalecer las estrategias de seguridad en Sinaloa. Sin embargo, el panorama es complicado. El gobernador Rubén Rocha Moya reconoció que las fuerzas del Estado han sido insuficientes para controlar la situación de violencia que predomina en el estado.

En paralelo, el comandante militar Jesús Laena Ojeda coincidió en que los recursos desplegados hasta ahora no han logrado estabilizar el conflicto. Este diagnóstico plantea un gran reto para Rentería Schazarino, quien deberá liderar una estrategia que genere resultados tangibles en el corto plazo.

Un escenario de violencia en escalada

Desde septiembre pasado, la guerra interna entre facciones del Cártel de Sinaloa ha intensificado los niveles de inseguridad. La captura de Ismael “El Mayo” Zambada por autoridades estadounidenses desató una lucha por el control de las rutas de trasiego en la región.

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El gobierno federal, encabezado por Claudia Sheinbaum Pardo, desplegó más de dos mil elementos militares adicionales en Sinaloa. Esta medida buscó contener los homicidios y garantizar la seguridad en puntos clave como Culiacán y Mazatlán, pero los resultados han sido limitados.

El secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, supervisó personalmente los operativos en la entidad. Sin embargo, el asesinato de un colaborador suyo en el área de inteligencia en Culiacán puso en evidencia las dificultades para controlar la violencia.

El contexto obliga a reforzar las estrategias de seguridad desde una perspectiva integral. Las autoridades locales y federales han insistido en que es necesario trabajar en conjunto para lograr avances significativos.

La experiencia en Apatzingán, Michoacán

El general Óscar Rentería Schazarino no es ajeno a enfrentar escenarios complejos. Durante su gestión en Apatzingán, Michoacán, se enfrentó a la violencia desatada por grupos criminales que disputan el control del territorio.

Apatzingán, un municipio reconocido por su producción de limón, ha sido escenario de enfrentamientos que han derivado en desplazamientos forzados. Tan solo en 2024, se registraron múltiples episodios que obligaron a familias enteras a abandonar sus hogares.

En abril pasado, la entonces candidata presidencial Claudia Sheinbaum Pardo canceló una visita a Apatzingán debido a un brote de violencia en la zona. Para ese momento, el general Rentería ya acumulaba ocho meses al frente de la 43 Zona Militar, enfrentando un entorno de alta peligrosidad.

Desafíos en Sinaloa

La situación en Sinaloa no es menos compleja. El estado se encuentra en medio de un reacomodo de poderes entre grupos criminales, lo que ha provocado un aumento en los índices de homicidios y extorsiones.

El general Rentería llega con la encomienda de diseñar estrategias que reduzcan los niveles de violencia y fortalezcan la presencia del Estado en regiones clave. La colaboración con las fuerzas federales será fundamental para lograr este objetivo.

Además, el panorama social exige una mayor atención a las comunidades afectadas por la violencia. El trabajo coordinado con las autoridades locales será esencial para recuperar la confianza de la ciudadanía.