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Teocaltiche despide al director de Seguridad Pública asesinado

Teocaltiche despide al director de Seguridad Pública asesinado

Crece la exigencia por mayor seguridad.

Familiares, amigos y compañeros despidieron con profundo pesar al director de Seguridad Pública de Teocaltiche, Ramón Grande Moncada, quien fue asesinado a plena luz del día el pasado martes en este municipio de Jalisco.

En una ceremonia privada, se realizó una misa de cuerpo presente a la que acudieron personas cercanas al mando policiaco.

Posteriormente, el cortejo fúnebre se dirigió al panteón municipal, donde fue sepultado en un ambiente de discreción y respeto, a petición de su familia, que solicitó privacidad durante el funeral.

Grande Moncada fue atacado mientras se encontraba a bordo de su vehículo, en las inmediaciones de la unidad deportiva de la colonia Maravillas, donde se desarrollaba un evento del ayuntamiento. En la agresión, su esposa resultó herida. A pesar de que el municipio se encuentra bajo un despliegue de seguridad estatal desde el pasado 19 de febrero, los responsables lograron huir sin ser detenidos.

El mando policial, que se encontraba en funciones administrativas tras la intervención de la Comisaría, se convirtió en la segunda víctima de la corporación en menos de una semana. El 9 de abril, el policía municipal Luis Ernesto Chávez Regino, de 31 años, fue ejecutado en el patio de su vivienda por un grupo armado que irrumpió en su hogar.

La violencia no ha cesado en Teocaltiche. Tan solo el lunes pasado, al menos cuatro patrullas municipales fueron vandalizadas, a pesar de encontrarse bajo resguardo de la Secretaría de Seguridad del Estado y ubicadas en pleno centro del municipio, una zona que cuenta con cámaras de videovigilancia.

Ante la escalada de violencia y el evidente fracaso de la estrategia de seguridad implementada por el gobernador de Jalisco, Pablo Lemus Navarro, y el secretario de Seguridad Pública, Juan Pablo Hernández, este Viernes Santo arribaron al municipio varias unidades de la Guardia Nacional y del Ejército Mexicano para reforzar la vigilancia.

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La llegada de las fuerzas federales, a bordo de unas 30 patrullas que se apostaron en la plaza principal, fue recibida con alivio por la población, que ha vivido semanas marcadas por el miedo y la incertidumbre. El reclamo de mayor presencia federal se había intensificado tras la creciente ola de violencia que afecta no solo a Teocaltiche, sino también a Villa Hidalgo, otro municipio bajo intervención estatal desde el 19 de febrero.

Desde esa fecha, en Teocaltiche se han registrado al menos 18 homicidios dolosos, entre ellos el del propio director Ramón Grande Moncada y el del activista Juan Pablo Alonzo, quien participó activamente en protestas para exigir el regreso de la paz a la región.

La situación de inseguridad en Los Altos de Jalisco continúa siendo crítica, y la población exige resultados concretos que frenen la violencia y devuelvan la tranquilidad a sus comunidades.

Teocaltiche despide al director de Seguridad Pública asesinado

Gobierno de #Jalisco desacredita a funcionarios asesinados en #Teocaltiche sin darles posibilidad de defensa

A penas matan a uno y el gobierno de Pablo Lemus no tardó en insinuar una posible relación con grupos delictivos.

El asesinato de Ramón Grande Moncada, director de Seguridad Pública de Teocaltiche, ha reavivado una preocupante tendencia dentro del gobierno de Jalisco: la estigmatización sistemática de funcionarios asesinados, al ser señalados públicamente por presuntos vínculos con el crimen organizado, sin que exista evidencia contundente ni posibilidad de defensa.

Grande Moncada fue ejecutado el pasado martes frente a su familia. De inmediato, las autoridades estatales informaron que el mando policiaco tenía vencidos sus exámenes de control y confianza desde hacía nueve meses, aunque había agendado una cita para actualizarlos.

A pesar de que sus evaluaciones anteriores estaban aprobadas, el gobierno de Pablo Lemus no tardó en insinuar una posible relación con grupos delictivos, replicando un discurso oficial que se ha vuelto cada vez más recurrente.

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Desde la desaparición de ocho policías en febrero —cuatro de los cuales fueron encontrados ejecutados— la administración estatal ha intensificado su narrativa de “depuración institucional”.

Sin embargo, más que demostrar una estrategia clara contra el crimen organizado, esta postura parece orientada a exculparse ante la creciente inseguridad en la región, culpando a los propios elementos caídos.

El patrón es evidente: convertir a los funcionarios asesinados en sospechosos póstumos permite justificar operativos fallidos, evadir responsabilidades políticas y sostener la idea de que las corporaciones locales estaban infiltradas desde su base. Esta narrativa, además de ser frágil, impide construir justicia para las víctimas y deja a las familias sin posibilidad de limpiar el nombre de sus seres queridos.

La región norte de Jalisco, particularmente municipios como Teocaltiche y Villa Hidalgo, permanece bajo vigilancia estatal tras el desarme de sus policías municipales en febrero. La Secretaría de Seguridad estatal informó que será hasta dentro de dos semanas cuando se inicie la revaluación de los 35 elementos de Teocaltiche y los 40 de Villa Hidalgo, con miras a su reentrenamiento e incorporación posterior.

Ramón Grande Moncada ya había estado al frente de la policía municipal en 2021, durante la administración del entonces alcalde Juan Manuel Vallejo Pedroza, quien también es investigado por supuestos vínculos con grupos criminales, tras el hallazgo de un sistema de videovigilancia clandestino operado desde la comisaría.

El caso de Grande Moncada se suma a una lista creciente de funcionarios municipales de Teocaltiche que, además de perder la vida en contextos violentos, son desacreditados públicamente sin proceso alguno. Esta práctica no solo mina la confianza en las instituciones, sino que convierte a los servidores públicos en blanco de una narrativa institucional que criminaliza a las víctimas y elude responsabilidades desde el poder.