Su identificación ocurre además en medio de la crisis política alrededor de Rubén Rocha Moya, señalado en una acusación de fiscales de EU por presuntos vínculos con una estructura de protección política relacionada con Los Chapitos.
La Procuraduría General de Justicia de Baja California Sur (PGJE) identificó mediante pruebas genéticas los restos de Carlos Alberto Beltrán Olmeda, exasesor político de Rubén Rocha Moya y de otros funcionarios de Sinaloa y exoficial mayor del Ayuntamiento de Los Cabos.
El hallazgo de la osamenta ocurrió el pasado 13 de julio en un camino de terracería que dirige a la colonia La Ballena, en San José del Cabo, y la identidad fue corroborada formalmente mediante pruebas de genética forense practicadas por el Servicio Médico Forense (Semefo).
La localización de la fosa clandestina se activó a partir de un video difundido en redes sociales. En la grabación, una presunta operadora del grupo delictivo «Los Chapitos», identificada como María Elizabeth Osorio Esquivel, describió la privación de la libertad, tortura y homicidio de un hombre conocido como «El Cazabaches» o «Cazabaches», alias adjudicado a Beltrán Olmeda.
La última aparición en público de Carlos Alberto Beltrán Olmeda se registró el 25 de mayo de 2026. En esa fecha, ofreció una rueda de prensa para hacer pública su renuncia a la Oficialía Mayor del XV Ayuntamiento de Los Cabos, atribuyendo su decisión a motivos de índole personal y descartando conflictos con el presidente municipal, Christian Agúndez Gómez.
Antes de su gestión en Baja California Sur, Beltrán Olmeda colaboró como asesor político en los estados de Sonora y Sinaloa, manteniendo una relación profesional como asesor del hoy gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, a partir de 2021.
Posteriormente, en febrero de 2022, se integró como asesor de la presidencia municipal de Los Cabos bajo la administración de Óscar Leggs Castro.






