La ofensiva federal tras la caída del capo se tradujo en operativos en varios estados, golpeando la estructura operativa del grupo criminal
La caída de “El Mencho” no sólo significó el fin del liderazgo histórico del CJNG; también detonó una reacción violenta en distintas regiones del país que obligó a desplegar operativos simultáneos. Bloqueos carreteros, vehículos incendiados y enfrentamientos armados marcaron las horas posteriores al operativo federal, en un intento del grupo criminal por mostrar fuerza tras la pérdida de su principal figura.
El saldo preliminar de la respuesta institucional es contundente: 176 presuntos integrantes detenidos y 30 abatidos en choques con fuerzas de seguridad. Las acciones se concentraron en entidades estratégicas para la organización, donde autoridades federales y estatales ejecutaron cateos, aseguramientos y despliegues coordinados.
Entre los estados con mayor número de capturas destacan Guanajuato y Jalisco, considerados bastiones logísticos y financieros del grupo criminal. También se reportaron detenciones relevantes en Baja California, Veracruz, Querétaro y Quintana Roo, lo que refleja el alcance nacional de la estructura que durante años operó bajo el mando de Oseguera Cervantes.
Fuentes de seguridad sostienen que varios de los detenidos ocupaban funciones clave como jefes regionales, operadores financieros y coordinadores de células armadas. Esta desarticulación simultánea apunta a un debilitamiento operativo inmediato, aunque analistas advierten que la fragmentación interna podría generar nuevas disputas por el control territorial.
El escenario ahora abre una etapa de reacomodo dentro del CJNG. Mientras el gobierno presume un golpe estratégico que impacta mandos medios y redes de apoyo, especialistas en seguridad señalan que el verdadero reto será contener posibles reacciones violentas y evitar que otras organizaciones criminales aprovechen el vacío de poder dejado tras la caída de su líder histórico.






