Durante la ceremonia tradicional de purificación y entrega del bastón de mando a cada uno de los nueve ministros y ministras por parte de “gobernadores” de pueblos originarios, Aguilar Ortiz dijo que es hora de una “justicia que mire hacia abajo”
Esta tarde, representantes de pueblos indígenas y afromexicanos entregaron este lunes los Bastones de Mando y Servicio a los ministros electos de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) como muestra de legitimidad, autoridad y compromiso con el pueblo.
El acto se llevó a cabo en el Zócalo capitalino, en presencia de ocho de los nueve integrantes del pleno; es decir, Hugo Aguilar Ortiz, Lenia Batres Guadarrama, Loretta Ortiz, Giovannia Azael Figueroa, Yasmín Esquivel Mossa, María Estela Ríos, e Irving Espinoza. La ausencia se trató de Arístides Rodrigo Guerrero, quien no asistió debido a causas de salud provocadas por un accidente que tuvo la semana pasada.
Durante el evento, el ministro presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Hugo Aguilar, afirmó que los nuevos integrantes del Pleno llegan con el mandato claro de “sanear” al máximo tribunal del país.

Agregó que asumir un cargo público implica ejercer un poder que puede servir para mandar, disponer o deshacer, por lo que los bastones de mando son un recordatorio de que los puestos públicos son para prestar un servicio y una oportunidad para trabajar por las comunidades.
En este sentido, destacó que los bastones de mando imponen a sus portadores “la obligación de hablar por quiénes no pueden hablar y de defender a los que no se pueden defender”.
Las autoridades tradicionales explicaron que el bastón de mando simboliza “palabra, respeto y autoridad” y funge como recordatorio del deber de guiar con dignidad y sensibilidad hacia los pueblos originarios. Además, representa una conexión espiritual con la cosmovisión indígena, la madre tierra y los valores ancestrales del equilibrio y la justicia.






