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La presidenta Sheinbaum calificó este asunto como un exceso.

Después de una avalancha de críticas por utilizar el aparato institucional para forzar a una ciudadana a disculparse públicamente durante un mes en redes sociales, la diputada federal del Partido del Trabajo, Diana Karina Barreras Samaniego —mejor conocida como la diputada “Dato Protegido” por su historial de opacidad y su notoria alergia al escrutinio público—, anunció en sus redes sociales que ya no son necesarias más disculpas.

La legisladora petista, esposa del actual presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Gutiérrez Luna, promovió ante el INE y el Tribunal Electoral un procedimiento que terminó en una sentencia obligando a Karla María Estrella Murrieta, una ciudadana, a ofrecer disculpas públicas en su perfil de Facebook por presunta violencia política de género.

Sin embargo, tras la condena pública y el debate generado por el uso desproporcionado de mecanismos legales en contra de una crítica individual, “Dato Protegido” reculó. En una publicación sabatina, intentó poner fin al tema diciendo:

“La primera vez que se ofreció una disculpa, para mí fue suficiente. Ni siquiera necesitaba que fuera pública…”

La diputada añadió que lo que se dijo de ella “jamás se habría dicho de un hombre”, y aprovechó para lanzar un discurso sobre la invisibilización de los logros de las mujeres.

No obstante, el tema de fondo —el uso del poder político para silenciar a una ciudadana común— quedó fuera de su reflexión.

Barreras Samaniego insistió en su compromiso con el respeto y la libertad de expresión, aunque en la práctica esa “libertad” fue sometida a un castigo ejemplar para quien se atrevió a emitir una crítica.

“Cierro este capítulo desde la serenidad de quien sabe que actuó con convicción y respeto”, concluyó la diputada, en un tono que muchos interpretan como condescendiente y poco autocrítico.

Lo cierto es que este caso ha dejado al descubierto una preocupante tendencia entre ciertos actores políticos: utilizar la bandera del feminismo institucional como escudo ante cuestionamientos legítimos, desvirtuando las verdaderas luchas por erradicar la violencia de género.

Mientras tanto, la diputada “Dato Protegido” sigue sin explicar por qué sus datos patrimoniales y su trayectoria política han sido objeto de tantas reservas… ni por qué le incomodan tanto las opiniones ciudadanas.

La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo calificó este asunto como un exceso.