Pongamos el desorden: ¿Qué es un “gobierno progresista”?

En Barcelona, los gobiernos progresistas buscarán algo más que una foto: definiciones.

Miguel Camacho  @mcamachoocampo

El viaje de la presidenta Claudia Sheinbaum a Barcelona para la cumbre “Democracia Siempre”, junto a Lula, Petro y Pedro Sánchez, no es solo una foto. Es el intento de articular una respuesta común a un mundo que se descompone: desigualdad persistente, crisis climática y democracias bajo tensión.

Pero la pregunta es inevitable: ¿qué significa ser “progresista” en 2026? No es una etiqueta nueva, pero tampoco está claro qué implica hoy. Es una tradición que ha cambiado de piel y que, en América Latina, busca reinventarse.

El progresismo nació en Estados Unidos —sí, en Estados Unidos— como reacción a los excesos del capitalismo. A inicios del siglo XX combatió monopolios, corrupción y explotación laboral. Theodore Roosevelt lo decía sin rodeos: el gobierno no debía ser neutral, sino un instrumento para mejorar la vida de la gente. No era ideología abstracta, sino intervención concreta.

Con el tiempo, la idea evolucionó. John Rawls, en Teoría de la justicia (1971), planteó una prueba simple: diseñar la sociedad sin saber en qué lugar te tocará nacer. De ahí surge el “principio de diferencia”: la desigualdad solo es aceptable si beneficia a los más desfavorecidos. En otras palabras, no basta con abrir oportunidades; hay que equilibrar el punto de partida.

Jürgen Habermas añadió otra capa: la calidad democrática. Para él, votar no es suficiente. La democracia exige deliberación real: ciudadanos que discuten, medios plurales y decisiones basadas en argumentos, no en poder. Sin diálogo, la democracia se vacía. Y cuando el diálogo se sustituye por la descalificación, también.

Anthony Giddens intentó actualizar la fórmula: ni Estado omnipresente ni mercado sin control. Propuso un Estado inteligente que regule, invierta y proteja. “Políticas de izquierda con medios de centro”. Esa lógica ha influido en gobiernos como el de Lula. No se trata de destruir el mercado, sino de orientarlo.

Pero la política no es armonía. Chantal Mouffe recuerda que el conflicto es inevitable. La clave está en canalizarlo: unir demandas distintas —igualdad, medio ambiente, derechos— sin convertir la diferencia en odio. Ahí el progresismo mexicano enfrenta su dilema: construir mayorías amplias o profundizar la polarización. Y, a juzgar por el tono público, el equilibrio no siempre se ha logrado.

En Barcelona, los gobiernos progresistas buscarán algo más que una foto: definiciones. ¿Puede el progresismo ser eficaz, democrático y sostenible al mismo tiempo? ¿Puede combinar justicia social, instituciones sólidas y crecimiento económico sin caer en autoritarismo o en retórica vacía?

Sheinbaum llega con una paradoja. Por un lado, los programas sociales han tenido efectos visibles. Por el otro, el diálogo público y la transparencia han sufrido desgaste. Gobernar para el pueblo no es lo mismo que gobernar con el pueblo.

Al final, ser progresista en 2026 no es repetir consignas. Es dar resultados. Demostrar que el Estado puede mejorar la vida de las personas en un mundo que ya no cree en promesas.

Porque si no sirve para eso, no es progreso… es nostalgia.

EN EL TINTERO

Esta columna también se nutre de conversaciones y aprendizajes. Agradezco las ideas y provocaciones como las de mis profesores Valeriano Martínez, César Illescas y Rolando Chávez, que ayudaron a afilar varias de estas líneas.

La coalición gobernante hace agua rumbo a 2027. El Partido Verde ya empezó a moverse por cuenta propia.

Ayer escuché una frase muy precisa: “el Metro de la CDMX está llantas pa’rriba”. Cuesta discutirla.

Aeroméxico reactiva la ruta Barcelona–Ciudad de México y refuerza su apuesta internacional

Aeroméxico reactiva la ruta Barcelona–Ciudad de México y refuerza su apuesta internacional

Los vuelos serán operados con aviones Boeing 787 Dreamliner, reconocidos por su eficiencia operativa y por ofrecer servicios de alta gama, incluyendo cabina ejecutiva y conectividad WiFi.

La aerolínea Aeroméxico ha reanudado su conexión aérea directa entre Barcelona y Ciudad de México, con una programación de seis vuelos por semana. Este servicio estará disponible, en esta fase, hasta el 10 de enero de 2027.

El relanzamiento de la ruta fue presentado oficialmente en el Aeropuerto de Barcelona-El Prat, en un acto respaldado por el Comité de Desarrollo de Rutas Aéreas de Barcelona (CDRA), conformado por diversas instituciones locales y regionales.

Con esta incorporación, Barcelona se consolida como el segundo destino de la aerolínea en España, junto a Madrid.

Los vuelos serán operados con aviones Boeing 787 Dreamliner, reconocidos por su eficiencia operativa y por ofrecer servicios de alta gama, incluyendo cabina ejecutiva y conectividad WiFi.

Durante la presentación, Giancarlo Mulinelli, vicepresidente senior de ventas globales de la compañía, subrayó la importancia de este enlace, al destacar el valor turístico y cultural que comparten ambas ciudades.

Aeroméxico

Aeroméxico

A su vez, Jordi Candela, director general de Aeroports de Catalunya, señaló que la reactivación de esta ruta directa representa un avance clave para fortalecer la proyección internacional del aeropuerto de Barcelona, además de atender una creciente demanda tanto del sector empresarial como del turismo.

Aeroméxico anuncia ruta directa Ciudad de México–Barcelona para 2026

Aeroméxico anuncia ruta directa Ciudad de México–Barcelona para 2026

La aerolínea bandera de México informó que los vuelos saldrán de la Ciudad de México a las 17:30 horas para llegar a Barcelona a las 14:30 del día siguiente.

Aeroméxico operará una nueva ruta directa entre la Ciudad de México y Barcelona del 26 de marzo al 24 de octubre de 2026, con seis vuelos semanales a bordo de aeronaves Boeing 787 Dreamliner.

El anuncio se realizó en la Cámara de Comercio de Barcelona ante autoridades catalanas y representantes de la aerolínea.

Giancarlo Mulinelli, vicepresidente de Ventas Globales de Aeroméxico, destacó que esta operación “ofrecerá más de 3 mil asientos semanales”, lo que permitirá a la compañía alcanzar “hasta 40 vuelos semanales a ese país en verano de 2026, su mayor oferta histórica”.

Agregó que la aerolínea también se prepara para la próxima apertura de la ruta Monterrey–París en abril de 2026, lo que contribuirá a un incremento del 11% en su capacidad hacia Europa.

El presidente de la Generalitat, Salvador Illa, subrayó que la nueva conexión facilitará el intercambio económico y cultural entre Cataluña y México.

El alcalde de Barcelona, Jaume Collboni, y el presidente de la Cámara de Comercio de Barcelona, Josep Santacreu, coincidieron en que la ruta representa una oportunidad estratégica para fortalecer la relación entre ambas regiones.

Aeroméxico informó que los vuelos saldrán de la Ciudad de México a las 17:30 horas para llegar a Barcelona a las 14:30 del día siguiente; el regreso despegará a las 14:45 horas y aterrizará en la capital mexicana a las 19:20.

El anuncio se realizó durante la visita institucional de autoridades catalanas a México, que incluyó su participación en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, donde Barcelona es la ciudad invitada de honor.