Sheinbaum anuncia que la Semana Nacional de Vacunación se extenderá hasta mayo

Por primera vez, se incluye en el esquema de vacunación para embarazadas entre la semana 32 a 36 contra el virus sincicial respiratorio para reducir riesgo de enfermedad grave en recién nacidos.

La Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo destacó que el objetivo de su Gobierno es otorgar el derecho a la salud al pueblo de México a través de la formación de más médicos y médicas, la construcción de 12 mil camas al final del sexenio y la apertura de nuevos Hospitales y Centros de Salud, así como incentivar la salud preventiva; por ello, desde el 25 de abril se puso en marcha la 24° Semana Nacional de Vacunación, la cual se extenderá hasta mayo y que al corte del 27 de abril ha aplicado 916 mil 258 dosis.

“Nuestro objetivo es seguir creciendo: más médicos, más enfermeras, más Centros de Salud, más hospitales. Y muy importante, la salud preventiva. Por eso es el Salud Casa por Casa. Por eso la Semana Nacional de Vacunación. Que por cierto, se queda todo mayo, equipo de todas las instituciones. En la Semana Nacional salen las enfermeras y enfermeros principalmente a vacunar fuera de los Centros de Salud. De todas maneras, en todo mayo vamos a seguir vacunando en Centros de Salud y en hospitales”, puntualizó en la conferencia matutina: “Las mañaneras del pueblo”.

Resaltó que en siete años de la Cuarta Transformación se han creado 4 mil 700 camas, en comparación con los 36 años del periodo neoliberal en el que se crearon 4 mil 300 camas. Además, detalló que en lo que va de 2026 se integraron 18 mil 962 especialistas y en el neoliberalismo se incorporaba, en promedio, máximo 8 mil médicas y médicos.

El secretario de Salud, David Kershenobich, detalló que en la 24° Semana Nacional de Vacunación deben vacunarse embarazadas con 20 semanas contra el tétanos, difteria y tos ferina; en cualquier etapa de la gestación contra la influenza; a partir del segundo trimestre contra el Covid-19 y se incluye en el esquema de vacunación para embarazadas entre la semana 32 a 36 contra el virus sincicial respiratorio (VSR), con ello se reduce la posibilidad en recién nacidos de desarrollar enfermedad grave en el 80 por ciento de los casos  y de hospitalizaciones en alrededor del 70 por ciento de los casos.

Niñas y niños menores a 1 año: Al nacer, contra la tuberculosis; a los 7 días, contra la hepatitis A; a los dos, cuatro y seis meses, se debe aplicar la vacuna hexavalente; a los dos y cuatro meses, contra el rotavirus y el neumococo; y finalmente, a los seis y siete meses, contra la influenza.

Para niñas y niños de 1 año: La recomendación es a los seis, 12 y 18 meses, contra el sarampión, rubéola y parotiditis; a los 12 meses, contra el neumococo; a los 18 meses, la hexavalente y de hepatitis A, además durante los 4 primeros años se debe aplicar de forma anual la vacuna contra la influenza.

En niñas y niños menores de 8 años: a los 4 años debe aplicarse dosis contra la difteria, tos ferina y tétanos; en caso de tener factores de riesgo, se aplica contra la influenza y a partir de los cinco años, la del Covid-19.

En adolescentes: contra el VPH para estudiantes de quinto de primaria y de 11 años; contra el tétanos/Difteria, la revacunación debe ser cada 10 años; contra la influenza en caso de factores de riesgo; contra el sarampión/rubéola, solo en caso de no tener el esquema completo; contra hepatitis B en caso de no contar con ninguna dosis y contra el Covid-19 si se tiene factores de riesgo.

Para adultos entre 20 y 59 años las vacunas que deben aplicarse son contra el tétanos (revacunación cada 10 años), influenza, en caso de tener factores de riesgo; contra el sarampión/rubéola, solo en caso de no tener el esquema completo; hepatitis B, si no se cuenta con ninguna dosis o si se es personal de salud, y de Covid-19 en caso de factores de riesgo. Y Para las y los adultos mayores la vacunación debe ser contra la influenza, el neumococo y el Covid-19.

Para consultar puntos de vacunación visita: dondemevacuno.salud.gob.mx

Sepa La Bola: Vacunas que no alcanzan, presupuesto no ejercido y expedientes que no existen

Sepa La Bola: Vacunas que no alcanzan, presupuesto no ejercido y expedientes que no existen

El mensaje oficial habla de abasto; la experiencia ciudadana habla de filas, fichas agotadas y frustración.

Claudia Bolaños @claudiabola

Más de 20 minutos de espera —el doble de lo advertido— es lo que hoy debe invertir cualquier ciudadano que marque al 079 para preguntar dónde puede vacunarse contra el sarampión. La grabación del número de Atención Ciudadana es clara: la demanda es alta y hay que esperar un aproximado de 10 minutos. Las direcciones de los puntos es incompleta. «Es lo que indica la lista de sitios para vacunarse».

En medio del brote, la vacuna se ha convertido en un bien escaso incluso en el sector privado. En un ejercicio periodístico llamé a un sitio privado que presume tener todos los biológicos disponibles; la respuesta fue contundente: de sarampión no hay, está agotada y no saben cuándo llegará.

El gobierno federal asegura contar con más de 23 millones y medio de dosis, pero en los módulos públicos apenas se distribuyen poco más de cien vacunas por día. Es un número insuficiente, especialmente en puntos de alta concurrencia como estaciones del Metro, donde la demanda rebasa con facilidad la oferta. Basta revisar redes sociales: después de las nueve de la mañana, a una hora de abrir, las dosis se terminan. El mensaje oficial habla de abasto; la experiencia ciudadana habla de filas, fichas agotadas y frustración.

Y Sepa la bola cómo se explica esa brecha entre las cifras oficiales y lo que ocurre a ras de calle. Porque junto a la escasez física de dosis hay otra carencia igual de preocupante: la ausencia de un sistema digital que concentre el historial de vacunación de cada mexicano. Quien no conserve su cartilla —y no tenga padres con memoria intacta— difícilmente puede saber qué biológicos tiene aplicados. La recomendación es revisar el carnet y confirmar si está marcada la vacuna triple viral (SRP), pero esa indicación parte de un supuesto frágil: que el documento exista y esté completo.

La información sanitaria de una persona no debería depender de papeles que se extravían o se deterioran. Recuperar antecedentes puede convertirse en una odisea burocrática, como ocurrió en una escuela donde, tras perderse una cartilla, los padres tuvieron que reconstruir a mano el historial médico de su hijo. La solución fue emitir un nuevo carnet y continuar con las siguientes dosis. La prevención, así, queda sujeta a la memoria y al archivo doméstico.

Sepa la bola también en qué punto la discusión dejó de ser estrictamente sanitaria para convertirse en política. La oposición, particularmente legisladores del PAN, sostiene que entre 2022 y 2025 se dejaron sin ejercer más de 44 mil millones de pesos destinados al Programa de Vacunación.

Según esa narrativa, siete de cada diez pesos presupuestados no se utilizaron, lo que habría impactado directamente en las coberturas y en la capacidad de respuesta ante el brote.

El diputado Éctor Jaime Ramírez Barba ha insistido en que no se trata de un problema heredado de décadas, sino de decisiones recientes que no tradujeron recursos aprobados en vacunación efectiva. Para él y su bancada, la falta de ejercicio presupuestal tiene consecuencias medibles: menor protección, mayor exposición y un sistema que reacciona cuando debería anticiparse. “No vale la pena morir por una enfermedad que puede prevenirse”, ha reiterado.

Entre filas interminables, módulos que agotan dosis en horas y expedientes que duermen en archivos físicos, el país enfrenta una pregunta incómoda: ¿es un problema de logística, de planeación, de ejecución presupuestal o de todo al mismo tiempo? Sepa la bola. Lo cierto es que la vacunación no solo requiere biológicos suficientes; exige trazabilidad, gestión eficiente y rendición de cuentas. Porque cuando la prevención falla, la factura la pagan los ciudadanos.