por Dominio Público | Ene 28, 2026 | Opinión, Principales
El movimiento fue leído de inmediato por el sector empresarial, que no suele regalar avales. El Consejo Coordinador Empresarial Morelos y la Canacope-Servytur Cuernavaca otorgaron su voto de confianza al alcalde.
Raúl García Araujo @araujogar
En seguridad pública no hay margen para titubeos. Los resultados se construyen con decisiones de fondo y ajustes oportunos.
Bajo esa lógica, el alcalde de Cuernavaca, José Luis Urióstegui Salgado, decidió fortalecer su estrategia con un movimiento quirúrgico y políticamente calculado: colocar al frente de la Secretaría de Protección y Auxilio Ciudadano (SEPRAC) a un perfil de inteligencia, no de ocurrencia; de coordinación, no de aislamiento, con el objetivo de elevar la eficacia en materia de seguridad.
El nombramiento de Pablo Nivardo Aguilera Casados no es un simple relevo administrativo. Representa un golpe de timón en la estrategia de seguridad municipal y una señal inequívoca de que Cuernavaca se alinea al modelo que hoy marca la pauta a nivel nacional: inteligencia, análisis criminal y cooperación interinstitucional.
Urióstegui entiende que la seguridad ya no se gana con patrullajes reactivos ni discursos voluntaristas, sino con información, tecnología y mando claro.
El trasfondo político es aún más contundente. Este ajuste coloca a Cuernavaca en sintonía directa con Omar García Harfuch, secretario de Seguridad Pública y Protección Ciudadana y eje operativo del Gabinete de Seguridad de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo.
En términos reales, el alcalde decidió que la capital de Morelos no juegue en solitario, sino dentro del esquema nacional de seguridad, donde la inteligencia y la coordinación con fuerzas federales son la regla, no la excepción.
Aguilera Casados llega con credenciales que pesan: formación en criminología y política criminal, experiencia en análisis de información y vínculos con instancias estratégicas de la Sedena, la Marina y agencias estadounidenses como el FBI y la DEA.
No es un perfil político; es un operador técnico para una etapa que exige resultados, no excusas. Su mensaje es claro: prevenir antes que reaccionar, fortalecer la presencia territorial y recuperar la confianza ciudadana.
El movimiento fue leído de inmediato por el sector empresarial, que no suele regalar avales. El Consejo Coordinador Empresarial Morelos y la Canacope-Servytur Cuernavaca otorgaron su voto de confianza al alcalde. El respaldo no es gratuito: es una exigencia directa de resultados inmediatos.
En política, la seguridad define gobiernos. Urióstegui lo sabe y por eso decidió mover la pieza clave del tablero. Con este nombramiento, Cuernavaca consolida una visión donde la seguridad se asume como estrategia de Estado, no como trámite municipal.
A este movimiento se suma otro factor que explica la ruta del alcalde: la coordinación entre municipios. José Luis Urióstegui Salgado se ha convertido en uno de los principales promotores de la articulación institucional entre alcaldes de Morelos, convencido de que la inseguridad no reconoce fronteras administrativas y exige respuestas regionales, no aisladas.
Desde esa lógica, Cuernavaca ha impulsado esquemas de intercambio de información, operativos conjuntos y comunicación permanente entre municipios, con el respaldo de instancias estatales y federales.
La apuesta es clara: construir un frente común que permita anticipar riesgos, compartir inteligencia y cerrar espacios a la delincuencia en la zona metropolitana y en los corredores estratégicos del estado.
A partir de ahora, el margen de tolerancia se reduce. El movimiento está hecho, la estrategia definida y los respaldos políticos alineados. En seguridad no hay pretextos ni tiempos largos: hay resultados o hay costos.
José Luis Urióstegui Salgado decidió asumir esa responsabilidad y colocar a Cuernavaca en el tablero nacional de la seguridad. El siguiente capítulo ya no será de discursos, sino de cifras, percepción ciudadana y control territorial. Ahí es donde se medirá el alcance real de esta decisión.
En Cortito: Nos cuentan empresarios de Morelos que han comenzado a plantear una exigencia que ya circula con fuerza en los círculos de decisión del estado: la gobernadora Margarita González Saravia debería tomar en cuenta el movimiento realizado en Cuernavaca y actuar con la misma determinación.
La solicitud es clara: remover a la brevedad al secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Miguel Ángel Urrutia Lozano, ante la percepción generalizada de que los resultados en materia de seguridad no han sido los esperados.
La comparación es inevitable y políticamente incómoda. Mientras en Cuernavaca el alcalde decidió ajustar y asumir el costo de mover una pieza clave, a nivel estatal la inseguridad continúa acumulando reclamos sin que se observe un golpe de timón similar.
Para el sector empresarial de Morelos, el mensaje es contundente: cuando la inseguridad persiste y los resultados no llegan, la permanencia de los responsables deja de ser una decisión técnica y se convierte en un problema político.
por Dominio Público | Ene 14, 2026 | Opinión, Principales
Lo que hoy se construye en Cuernavaca es un modelo de liderazgo municipal que combina orden financiero, seguridad pública, planeación urbana y desarrollo económico, sostenido por una coordinación real entre los distintos niveles de gobierno y los municipios de la región.
Raúl García Araujo @araujogar
El arranque de 2026 encuentra a Cuernavaca bajo una conducción política definida y con objetivos claros.
La administración que encabeza José Luis Urióstegui Salgado ha trazado una hoja de ruta que coloca a la capital de Morelos en una etapa de consolidación institucional, donde seguridad, desarrollo urbano y turismo se articulan como pilares estratégicos para fortalecer la gobernabilidad, atraer inversión y proyectar a la ciudad como uno de los polos urbanos más relevantes del centro del país.
La instalación de la primera Mesa de Seguridad para la Construcción de la Paz de la Región Tepoztlán–Huitzilac–Cuernavaca confirma el papel de Urióstegui como articulador regional.
La presencia de autoridades de los tres órdenes de gobierno, así como de las fuerzas federales, estatales y de inteligencia, expresa una visión de Estado que entiende que la seguridad pública se construye con coordinación, información y territorio.
La interconexión en tiempo real del C4 de la SEPRAC con el C5 estatal fortalece la capacidad de reacción institucional y consolida un modelo de prevención que ya se refleja en una reducción sostenida de las incidencias delictivas y en una percepción social de mayor tranquilidad.
A esta arquitectura de seguridad se suma una política decidida de fortalecimiento operativo: nuevas patrullas, motocicletas, equipamiento especializado y una mejora sustantiva en las condiciones laborales de los policías.
El mensaje político es inequívoco: la seguridad de Cuernavaca es una prioridad estructural del gobierno municipal y no una respuesta coyuntural.
En paralelo, el gobierno de Urióstegui ha asumido uno de los retos históricos más complejos de la ciudad: el sistema hídrico. Con el Plan Maestro Hídrico 2026, respaldado por una inversión superior a los 75 millones de pesos y una coordinación efectiva con la Federación y el Gobierno del Estado, Cuernavaca avanza hacia un modelo de gestión del agua más eficiente, equitativo y sostenible.
La construcción de nuevos tanques, la perforación y rehabilitación de pozos, así como la modernización de la infraestructura, fortalecen la capacidad de la ciudad para garantizar el abasto en el mediano y largo plazo.
Este proceso se acompaña de una decisión política de fondo: el saneamiento financiero de SAPAC mediante la reestructuración de más de 114 millones de pesos en pasivos históricos con el IMSS.
Poner orden donde otros gobiernos postergaron responsabilidades no sólo fortalece al organismo operador, sino que devuelve credibilidad institucional y viabilidad financiera al sistema.
Sobre esta base de gobernabilidad y estabilidad, la política turística de Cuernavaca comienza a desplegar su potencial. El estudio Perfil del Visitante Cuernavaca 2026 confirma una recuperación sólida: mayor estadía promedio, crecimiento del gasto turístico y una presencia internacional que ya representa casi una cuarta parte de los visitantes.
Estos indicadores no son fortuitos; son consecuencia directa de una ciudad que ofrece seguridad, servicios confiables y una narrativa de futuro.
Lo que hoy se construye en Cuernavaca es un modelo de liderazgo municipal que combina orden financiero, seguridad pública, planeación urbana y desarrollo económico, sostenido por una coordinación real entre los distintos niveles de gobierno y los municipios de la región.
En un entorno político donde la estabilidad y los resultados son activos cada vez más escasos, la capital morelense empieza a consolidarse como un referente de gestión pública responsable y visión de largo plazo.
Ese es el sello político del gobierno de José Luis Urióstegui Salgado. Y es la base sobre la cual Cuernavaca proyecta su siguiente etapa de desarrollo.
En Cortito: Nos cuentan que también en Yautepec el calendario rumbo a 2026 ya empezó a moverse con mayor claridad y que el presidente municipal Eder Alonso Gutiérrez ha comenzado a fijar los ejes estratégicos de su administración en un momento clave para el reacomodo político del oriente de Morelos.
No es un movimiento menor: el municipio se ha convertido en una pieza central por su peso poblacional, su dinámica económica y su influencia dentro del corredor metropolitano, por lo que cada decisión de gobierno adquiere una dimensión política que trasciende sus límites territoriales.
El primer gran reto de su gobierno es convertir la inversión en infraestructura social en un instrumento de estabilidad y cohesión.
Otro desafío central es el fortalecimiento del programa de transporte gratuito para estudiantes universitarios. Incrementar el número de unidades y ampliar los destinos no es solamente una medida administrativa, sino una decisión política que apuesta por la permanencia escolar, el desarrollo del capital humano y la reducción de la carga económica de cientos de familias.
Para Eder Alonso, este programa representa una de las inversiones sociales con mayor retorno político: cercanía con la población, legitimidad y proyección de futuro.
por Dominio Público | Ene 11, 2026 | Principales, Seguridad
El reporte se atendió cerca de las 4:00 horas del domingo, tras un aviso emitido por personal de Capufe sobre la presencia de una persona tendida sobre esa importante vialidad
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por Dominio Público | Dic 10, 2025 | Opinión, Principales
El alcalde de Cuernavaca se ha consolidado como uno de los liderazgos políticos más sólidos de Morelos, no por confrontar, sino por gobernar. Su liderazgo nace y crece en la oposición.
Raúl García Araujo @araujogar
En política, el poder no se declara: se construye. Y hoy, en Morelos, ese poder se está edificando desde Cuernavaca. José Luis Urióstegui Salgado no gobierna la capital por inercia ni por discurso; la gobierna con resultados. En un contexto estatal fragmentado y con liderazgos debilitados, ese dato no es menor: lo coloca en una posición política claramente dominante.
Urióstegui entendió algo que muchos subestiman: administrar bien es ejercer poder. Mientras otros apuestan a la confrontación permanente o a la narrativa sin sustento, su gobierno ha apostado a la eficacia.
Seguridad con estrategia, finanzas con disciplina y gobernanza con participación ciudadana no son conceptos aislados, sino una misma lógica de control institucional. Esa coherencia explica por qué hoy es uno de los alcaldes con mayor peso político y mediático en Morelos, aun gobernando desde la oposición.
En materia de seguridad, Cuernavaca dejó atrás la simulación. Profesionalización policial, capacitación constante, uso de tecnología, coordinación interinstitucional y ciudadanía organizada han dejado de ser promesas para convertirse en políticas operando. Este enfoque ha devuelto algo clave al gobierno municipal: autoridad legítima, un activo político que no se improvisa y que se construye en el territorio.
Ese orden institucional se reflejó también en el terreno financiero. Recibir una ciudad quebrada y reducir de manera histórica una deuda millonaria, liquidar pasivos bancarios y enfrentar adeudos ocultos sin frenar la obra pública constituye una jugada política de alto nivel. En Morelos, pocos pueden presumirlo. La estabilidad financiera no solo ordena las cuentas públicas; ordena el tablero político y amplía el margen de maniobra.
Con estos antecedentes, este miércoles 10 de diciembre, Urióstegui rendirá su primer informe sobre el estado que guarda la administración pública de Cuernavaca. No será un acto protocolario, sino un corte de caja político. En este caso, el informe no se sostiene en promesas, sino en resultados verificables, y eso cambia por completo la lectura.
Pero el poder político moderno no se limita a la seguridad ni a las finanzas; también se ejerce desde la proyección internacional y la diplomacia cultural. La reciente visita del embajador de Japón en México, Kozo Honsei, al Museo de la Ciudad de Cuernavaca no fue un gesto social ni una fotografía casual. Fue una señal clara de que la capital morelense vuelve a colocarse en el radar internacional como una ciudad con identidad, estabilidad institucional y capacidad de interlocución global.
Cuernavaca hoy no solo se gobierna: se proyecta. Recupera presencia, reconstruye confianza y vuelve a ser referente. Eso explica por qué el liderazgo de Urióstegui ya no es únicamente municipal. En política, quien controla la capital controla la conversación, y hoy esa conversación se articula desde Cuernavaca.
Todo esto confirma un hecho central: José Luis Urióstegui Salgado se ha consolidado como uno de los liderazgos políticos más sólidos de Morelos, no por confrontar, sino por gobernar. Su liderazgo nace y crece en la oposición, pero con una ventaja decisiva frente a sus pares: tiene resultados que lo respaldan.
En tiempos donde la política suele confundirse con ruido, Cuernavaca ofrece una lección incómoda para muchos: gobernar bien sigue siendo la forma más efectiva de construir poder. Y cuando el poder se construye con resultados, deja de ser coyuntural para convertirse en proyecto. Por eso, hoy, el nombre de José Luis Urióstegui Salgado ya no solo pesa en la capital; empieza a marcar el ritmo político de todo Morelos.
En Cortito: Nos cuentan que en el Estado de México comienza a configurarse un nuevo liderazgo político desde uno de los territorios más complejos y estratégicos del país: Ecatepec.
Gobernar este municipio no es un reto menor; es una prueba de capacidad, carácter y visión. En ese contexto, el Primer Informe de Gobierno de Azucena Cisneros Coss no fue solo un acto de rendición de cuentas, sino una señal clara de que algo distinto se está construyendo en una de las capitales sociales y electorales más importantes de México.
Mil obras realizadas con una inversión de 721 millones de pesos en apenas un año no son un dato administrativo: son una definición política. Cisneros Coss entendió que en Ecatepec gobernar es intervenir el territorio con hechos visibles.
La reducción de hasta 50 por ciento en delitos de alto impacto, la pavimentación de más de 444 kilómetros de vialidades y, por primera vez en la historia del municipio, la inversión en infraestructura hidráulica para llevar agua por red a más de 300 mil personas, marcan un punto de quiebre frente a décadas de abandono.
El respaldo político que arropó el informe confirma que Ecatepec ha recuperado centralidad. La presencia de liderazgos estatales y federales, así como de alcaldes de municipios clave del Valle de México, revela que lo que ocurre en Ecatepec ya no es un asunto local, sino parte de la reconfiguración política del Estado de México.
El acompañamiento de la gobernadora Delfina Gómez y de la presidenta Claudia Sheinbaum refuerza esa lectura: Ecatepec volvió a ser prioridad.
Más allá de las obras, el mensaje de fondo es político y social: el poder se construye con el pueblo. Unidad, organización comunitaria y dignidad como ejes de gobierno no son consignas, son método.
En un municipio que fue tratado durante años como fábrica de votos y de pobreza, hoy se perfila un nuevo liderazgo de la mano de Azucena Cisneros Coss que gobierna desde el territorio, con resultados y con respaldo social.
por Dominio Público | Oct 8, 2025 | Principales, Seguridad
El principal reclamo fue la indemnización a la familia y que la fiscalia resuelva el caso sin proteger a ninguno de los tres elementos que fueron puestos a disposición del Ministerio Público
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