Pongamos el desorden: Volver a lo básico

Que el gobierno gobierne este país complejo como lo es, sin pretender que todos pensemos igual, sin confundir autoridad con unanimidad.

Miguel Camacho @mcamachoocampo

Esta es ya mi última columna del año. La próxima vez que nos leamos será en 2026. Un nuevo ciclo, nuevas historias, nuevas vivencias…

Como cada diciembre realizamos la inevitable lista de propósitos que casi nunca cumplimos: bajar de peso, ahorrar, cuidar la salud, hacer ejercicio.

En estas fechas también los políticos hacen sus propósitos. Nos dirán —una vez más— que seguirán trabajando por el bien de México, que lucharán hasta su último aliento por la soberanía nacional, que ahora sí viene lo bueno.

Ordenando mis archivos de este año encontré el discurso que la princesa de Asturias pronunció el pasado mes de octubre durante la entrega de los Premios Princesa de Asturias. Ahí, la heredera al trono español lanzó una idea tan simple como poderosa, una que bien podría servirnos de propósito colectivo para el año que comienza: volver a lo esencial, volver a lo básico.

Dijo:

“…Al respeto por quienes piensan diferente, por quienes son diferentes; a la educación, a valorar a nuestras maestras y maestros… A no olvidarnos de atender —con acciones responsables y medibles— a quienes no lo tienen fácil: a las personas más vulnerables, a los jóvenes que luchan por formarse, por tener un trabajo, un hogar; a las personas mayores que no desean estar solas; a nuestros niños y niñas en riesgo de pobreza”.

Más adelante añadió:

“Quizá haya que recordar lo que significa tratar bien al prójimo, salir de la trinchera, sacudirnos el miedo, unirnos para hacer las cosas mejor, pensar que, si no miramos al otro, no sabremos construir confianza… La convivencia no es fácil, pero es el único camino para lograr un progreso compartido”.

Y entonces me quedé pensando: ¿por qué en México nos cuesta tanto volver a lo básico?

Que el gobierno gobierne este país complejo como lo es, sin pretender que todos pensemos igual, sin confundir autoridad con unanimidad.

Que los legisladores legislen, debatan, discutan… y no se limiten a levantar la mano cuando se los piden.

Y que la sociedad, los ciudadanos de a pie, cumplamos también con lo nuestro: trabajar, respetar la ley y asumir nuestras responsabilidades como hijos, padres, madres y abuelos.

Sólo así —tocando cada quien el instrumento que le corresponde— podremos aspirar a interpretar una melodía que haga sobresalir a México, no por el ruido, sino por la armonía.

Feliz 2026.

Pongamos el desorden: 2025, los que movieron y empujaron a México

Pongamos el desorden: 2025, los que movieron y empujaron a México

AMLO en papel ya no está. En la práctica sigue ahí, opinando, empujando, marcando el ritmo. Nadie sabe desde dónde, pero se siente.

Miguel Camacho @mcamachoocampo

Ding, dong, dang; ding, dong, dang… sí, otra vez las campanas. Llegó diciembre con su olor a ponche, sus luces colgadas a la carrera y esa sensación de “¿cómo que ya se acabó el año?”. Y, como cada diciembre, empiezan las listas: que si lo mejor, lo peor, lo que nos dolió, lo que ni sentimos.

Así que me puse a hacer la mía: los personajes que movieron y empujaron a México en este 2025 tan raro que ya está empaquetando sus cosas. No es una lista formal ni pretende serlo. Pregunté, escuché, discutí… y salió esto:

Claudia Sheinbaum: el poder que no termina de cuajar

La presidenta se estrenó con todo: Trump presionando, la reforma judicial ardiendo, los jóvenes tomando calles y redes, y el país entero esperando milagros. A veces le salió bien, otras la revolcó la ola. Gobernar México, descubrió, no es dirigir un país: es intentar ponerle seguro a un terremoto.

AMLO: el expresidente que… bueno, nunca se fue del todo

En papel ya no está. En la práctica sigue ahí, opinando, empujando, marcando el ritmo. Nadie sabe desde dónde, pero se siente. Es la rareza mexicana: un expresidente sin oficina, pero con palanca.

Omar García Harfuch: el superhéroe involuntario

Parece chiste, pero la seguridad del país terminó recargada en una sola persona. Él hacía extradiciones, operativos, inteligencia, contención… todo. Cuando un país descansa más en un hombre que en un sistema, el problema ya no es él: es el sistema.

Marcelo Ebrard: el negociador que evitó que todo se nos cayera encima

No dio discursos épicos. Dio tranquilidad. Evitó aranceles que nos habrían dejado sin media economía. Mantuvo vivo el nearshoring. Apagó incendios con Washington antes de que se vieran las primeras chispas.

Si 2025 no fue un desastre económico, en buena parte es por él.

Norma Piña y el desfonde del Poder Judicial

Hubo quien lo aplaudió. Hubo quien se asustó. Su salida —y la de quienes no quisieron entrarle a la elección judicial— dejó a la Corte sin timón. Pasamos de discutir independencia judicial a preguntarnos quién manda ahí.

Y la respuesta no terminó de calmar a nadie.

Ricardo Salinas Pliego: el empresario que prefirió patear la mesa

Mientras los demás empresarios guardaron silencio elegante, él decidió pelear con todos: gobierno, SAT, reguladores. No cambió al país, pero dejó ver que el poder económico también sabe hacer ruido cuando quiere.

Trump: el gringo que dictó la agenda

Un comentario suyo movía más decisiones internas que muchos foros legislativos. Migración, tarifas, agua, fentanilo… lo que dijera Trump, aquí se acomodaba. No perdimos soberanía; la pusimos en “modo regateo”.

La Generación Z

Los jóvenes ya no esperan líderes, ni permisos, ni discursos. Quieren resultados y punto.

En 2025 vimos que la conversación pública ya no la controla la clase política: la controla una generación que incendia X, la calle o ambas sin parpadear.

Vimos que pudieron meter miedo al poder, aunque el poder nunca lo admitió

Carlos Manzo: el mártir de la desatención

El asesinato del alcalde de Uruapan nos regresó a la realidad de un golpe: gobernar sigue siendo un acto de riesgo. No marcó agenda por su obra, sino porque su muerte exhibió —otra vez— el abismo entre el discurso triunfalista y el país real, el que te apunta a quemarropa.

En 2025, su nombre quedó como una advertencia que no queremos leer: sin seguridad, la democracia es puro cascarón.

Isaac del Toro: el respiro limpio del año

Mientras todo se peleaba y se negociaba en lo oscurito, apareció un chamaco pedaleando. Ganó carreras y, sin querer, ganó credibilidad. En un país harto de políticos que nunca cruzan la meta, un ciclista cruzó la línea y nos recordó que sí, también hay mexicanos que avanzan sin ruido y sin padrinos.

A la clase política, créame, eso le dolió más que una derrota electoral.

México se movió, sí. Lo preocupante es que casi nadie se tomó la molestia de ver hacia dónde.

EN EL TINTERO

Tal vez ustedes dirán que faltó gente como Adán Augusto López, Gerardo Fernández Noroña o Ricardo Monreal. Yo creo que más que marcar agenda fueron payasos que se dedicaron a seguir un guión.

Comenzó el circo para “elegir” a Ernestina Godoy como fiscal de la República.

Sepa la Bola | Polymarchs y la sectorización

Hubo quienes, sin conocer este fenómeno musical —tanto de Polymarch como de Patrick Miller—, no estuvieron de acuerdo y tacharon de «nacos»

Claudia Bolaños @claudiabola

La tocada en Paseo de la Reforma, la avenida más icónica de México, con el legendario sonido Polymarchs será un evento para recordar, ya sea para bien o para mal.

La discoteca más grande del mundo, como la nombró Clara Brugada, con la que la Ciudad de México recibió el 2025, habría costado 12 millones de pesos, destinados al pago del sonido y los juegos de luces contratados para iluminar la avenida donde Maximiliano de Habsburgo y Carlota gustaban hacerse ver.

Más de 200 mil personas se reunieron, según datos oficiales y múltiples imágenes captadas por drones que sobrevolaron esa noche y madrugada la zona de baile de High Energy, una moda de los años 80 y principios de los 90. Sus seguidores, en su mayoría personas de entre 50 y 70 años, dejaron de lado las canas y las posibles dolencias para recordar sus años mozos. Sin embargo, el hecho no fue del agrado de todos.

Destinar tal monto a un sector poblacional que no suele ser el objetivo principales del comercio, es algo poco común, porque se trata de un sector poblacional que es el mayor, sino el predominante es el joven.

En México, según datos recientes del INEGI y el Consejo Nacional de Población (CONAPO), la mayoría de la población se encuentra en el rango de edad de 15 a 39 años, lo que corresponde a un segmento predominantemente joven.

Niños y adolescentes (0 a 14 años): Aproximadamente 25% de la población, los jóvenes y adultos jóvenes (15 a 39 años): son alrededor de 40% de la población; y los adultos de mediana edad (40 a 59 años): significan el  25%, los adultos mayores (60 años y más), cerca de 10%, pero esta cifra está en constante aumento debido al envejecimiento poblacional. Osea que los amantes del High serían un 35% al sumar a estos dos últimos sectores.

No obstante, la música, los bailarines, los juegos de luces espectaculares y la llegada del Año Nuevo se conjugaron para crear un momento que logró que todos se sumaran a disfrutar esa música que psiblemente podría regrasar, con sus pasos tio jazz dance a las discotecas, luego de lo visto a los piés del Ángel de la Independencia.

Sin embargo, hubo quienes, sin conocer este fenómeno musical —tanto de Polymarch como de Patrick Miller—, no estuvieron de acuerdo y tacharon de «nacos», junto con otras descalificaciones, a quienes acudieron al llamado de la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México para dar la bienvenida al 2025 con este legendario equio de sonido y luz. Polymarchs ha tocado tanto en locales como en bailes callejeros, ganándose una base leal de fans.

La polarización política y hasta musical volvió a hacerse presente en el festejo. Algo similar ocurrió en septiembre de 2023, cuando el Grupo Frontera amenizó las festividades patrias, o con Yahritza y Su Esencia en el Zócalo, quienes fueron abucheados por comentarios percibidos como un desprecio a la gastronomía mexicana.

Estos gustos o disgustos musicales han sido usados como pretexto para descalificaciones mutuas, clasificando a unos y otros como parte de los «chairos» o «derechairos», dependiendo de si simpatizan con el movimiento lopezobradorista o con la derecha. Y este clima de odio parece haber llegado para quedarse en pleno 2025.